Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

Teléfono: 005068493-6876

99 nombres de Allah

Islam y Musulmanes de Costa Rica

¿Qué piensas del Islam?

domingo, 6 de junio de 2010

Mensaje de una madre al embajador israelí en España.

Photobucket

Señor Raphael Schutz, embajador de Israel en España:

Soy la madre de David Segarra Soler (fotógrafo que iba en el convoy atacado por el Ejército israelí en aguas del Mediterráneo). Son las cinco de la mañana del 2 de junio, amanece en Valencia y acabo de enterarme de la liberación de todos los secuestrados en territorio israelí, entre ellos, mi hijo. Debo confesarle que en estos momentos no siento ningún odio ni hacia usted ni hacia el Estado que representa, pero no por un motivo altruista, ni noble, ni religioso, sino por puro egoísmo: el odio destruye. Y un buen ejemplo de ello lo está dando su país al mundo, un país nacido del sentimiento de culpabilidad colectiva de una Europa cobarde que no supo defender a sus ciudadanos judíos de otro odio monstruoso y autodestructivo, el odio nazi. Parece, sin embargo, que la historia no le ha enseñado nada.

Israel está repitiendo las mismas pautas de odio, de muerte, de des humanización del contrario, de ocupación de territorios, de construcción de muros y alambradas, de soberbia racial. La diferencia es que, ahora, las víctimas ya no llevan una estrella de David cosida en la ropa, ni el gueto está en Varsovia. Está en Gaza y Cisjordania. No quiero contarle el infierno personal por el que he transitado estos días; sería ridículo al lado del continuo y diario dolor de las madres palestinas. Yo soy una afortunada, pues mi hijo David vuelve sano y salvo. Ustedes le habrán podido destrozar su única arma letal, la cámara de vídeo. Pero lo que en su ciego odio olvidan es que los seres humanos tienen ojos, oídos, boca y memoria para contar al mundo todo el horror del que fueron testigos. Y contra eso, señor Schutz, toda su poderosa propaganda no puede hacer nada.



Cristina Soler Crespo **

1 comentario:

Avner dijo...

Rashida, así como te tomaste la molestia de publicar el mensaje de esta dolida madre estaría bien de tu parte hacerle llegar estas fotos (http://www.bivouac-id.com/2009/12/06/attention-photos-insoutenables-gaza-affamee/) del Gueto y Campo de Concentración de Gaza. Y también más abajo en ese enlace puedes ver un cuadro que explica como al igual que en Auschwitz y Sobibor, en esos VERDADEROS MATADEROS, también las mujeres ocupaban el puesto #3 y los hombres el #8 de obesidad en todo el mundo.
Has oído hablar de "La Terraza Café Verde", "El restaurante gastronómico Raíces" y "El salón de banquetes EMBAJADOR" en el Campo de Concentración de Gaza (http://www.bivouac-id.com/2010/05/16/bivouac-magazine-nos-meilleures-adresses-a-gaza/) te recomiendo que uses el traductor de google si no entendieses algo...

Me parece que una discusión aparte merecería si cabe a estos tripulantes la definición de civil o combatiente. Las leyes de guerra evolucionaron durante décadas teniendo en cuenta un conflicto en el que se enfrentan dos ejércitos convencionales, cuyos miembros están debidamente uniformados; pero aún queda una zona gris para situaciones como el terrorismo o guerrillas que utilizan facilidades civiles con objetivos militares. Mi duda es, ¿pueden ser considerados civiles aquellos tripulantes, con conexiones al enemigo bélico de Israel, que intencionalmente intentan romper un bloqueo declarado y adentrarse en zona de hostilidades, y que terminan envueltos en una batalla campal con palos, mazos, cuchillos, armas de fuego, granadas y bombas incendiarias? Teniendo en cuenta el Derecho Internacional, mi respuesta es no, dado que decidieron entrar en zona de conflicto, a pesar de las advertencias, para tratar de romper un bloqueo, esto es, esencialmente, interrumpir una maniobra militar explotando una ventaja civil, lo que constituye una situación análoga a la del escudo humano.