Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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jueves, 21 de noviembre de 2013

Consecuencias de limitar La Divinidad al género masculino.



A través de más de diez años de practicar el Islam, he ido estudiando el origen de muchas de las aberraciones que cometen algunos musulmanes, lo cual, como resulta lógico y del todo comprensible; produce rechazo de plano por parte de la gente verdaderamente pensante y que aún siendo creyentes no encuentra su lugar dentro de los otros credos religiosos. Razón que nos priva a los ya practicantes el hecho de contar entre nuestras filas con más gente racional y menos fanáticos. Una de las principales causas de las aberraciones que cometen los manipuladores ha sido y es precisamente justificar cualquier tipo de violencia contra seres indefensos por medio de La Revelación. El origen de tan execrable comportamiento puede tener su origen en la clasificación que se le ha dado a La Divinidad como género masculino, lo cual limita entre Muchas otras, la cualidad por excelencia omnipotente de nuestro Creador. Al encasillar a Allah dentro de un género, con todas las virtudes que ello implique, se comete el crasso error de añadir también todas sus carencias. De la misma manera sucedería si Le encasillamos solamente dentro del género femenino. El temor ante sus prejuicios y miedo a llamar las cosas por su nombre, ha impedido a estos hermanos aceptar el hecho de que Allah con toda Su grandeza no tiene límites y por lo tanto no tiene un sexo en específico. El pánico les apodera y tanto varones como mujeres sienten la imperiosa necesidad de encasillar a La Divinidad en un ámbito que les resulte cómodo de comprender. Las mujeres sometidas por miles de años a la dominación masculina y ante su característica innata de mamífero, crían o ven al padre, esposo o hijo como un semidiós, ése a quien deben explicaciones, el macho alfa de la manada, el de pelo en pecho que con sólo un rugir y sin razonar o derecho alguno que no sea el mero instinto exige que se le obedezca para imponer y alargar su estirpe sobre la Tierra. El macho irracional y agresor por naturaleza o elección por lo tanto, encuentra el caldo de cultivo perfecto para aprender y enseñar la supremacía de su género, doblegando y violando todos los derechos y libertades del género femenino, permitiendo de esta manera aniquilar la esencia del ser que le fue otorgado por Allah para complementar su naturaleza. Esta actitud no se limita al abuso exclusivo contra la mujer, si bien es cierto es el más popular y común, sino que se amplía a cualquier ser humano indefenso para exponer en su máxima expresión, la imperiosa necesidad del macho para marcar su territorio. Al haber sido creados como humanos, perdemos las cualidades de los seres etéreos, quienes siempre se nos han presentado precisamente sin las necesidades básicas de la especie humana, tales como hambre o sexo. Comprender el contexto en el que nos fue dotada la Revelación, resulta primordial para aclarar las nebulosas que se originan con el paso del tiempo. Razón por la que Allah siempre envía a Sus profetas a diferentes pueblos y en distintas épocas sin cambiar la esencia de Su Mensaje al promover la justicia, la paz y el amor de manera categórica. Tal como el libre albedrío, la búsqueda del conocimiento es más que un derecho, un deber imperioso y necesario para evitar la mal interpretación y tergiversaciones propias y comunes de nuestra limitada mente. La muestra más clara de lo expuesto anteriormente se encuentra en el Sagrado Corán y es evadido olímpicamente por los sabios machistas del Islam, cuando ignoran la misma palabra de Allah Quien nos dijo que su mensaje está escrito también con lenguaje alegórico: "Él es quien ha hecho descender sobre ti esta escritura divina, en la que hay mensajes que son claros por, y en sí mismos —que son la esencia de la escritura divina— junto con otros que son alegóricos. Pero aquellos cuyos corazones tienden a desviarse de la verdad van tras esa parte de la escritura divina que ha sido expresada en alegoría, buscando confusión, y queriendo llegar a su significado último de una forma arbitraria; pero su significado último sólo Dios lo conoce. De ahí que aquellos que están profundamente arraigados en el conocimiento digan: ‘Creemos en ella; toda la escritura divina proviene de nuestro Sustentador’ —aunque sólo los dotados de perspicacia tienen esto presente.” (Corán 3:7) Mientras los musulmanes sigan creyendo y observando y enseñando que Allah es un hombre, el Islam no pasará de ser una religión del montón. "Señor nuestro, no permitas que nuestros corazones se pervierte después de que nos has guiado; y concede nos Tu misericordia; en verdad, solo Tú eres el Donador por excelencia". Sagrado Coran 3:8 Rashida Jenny Torres Musulmana Costarricense. 21 noviembre 2013.