Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.




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99 nombres de Allah

Islam y Musulmanes de Costa Rica

¿Qué piensas del Islam?

lunes, 30 de enero de 2012

El Schindler iraní que salvó a los judíos de los nazis.


Sardari les conseguía a los judíos iraníes en Francia papeles falsos para que pudiesen abandonar el país


Brian Wheeler

BBC Washington


Un libro publicado recientemente por un escritor iraní, titulado "Bajo la sombra del león", cuenta la historia de Abdol-Hossein Sardari, un diplomático iraní que puso su vida en riesgo para ayudar a los judíos iraníes que vivían en Francia a huir de los nazis.

El texto de Fariborz Mokhtari recoge el testimonio de muchos iraníes que sobrevivieron, gracias a su ayuda.


Eliane Senahi Cohanim tenía siete años cuando huyó de Francia con su familia. Todavía se acuerda de cómo se aferraba a su muñeca favorita y se hacía la dormida, cada vez que el tren en el que viajaba se detenía en un puesto de control nazi.

"Me acuerdo de que en todas partes, cuando estábamos huyendo, nos pedían nuestros pasaportes. Mi padre los entregaba. (Los guardias) los miraban y luego nos miraban a nosotros. Daba miedo, mucho, mucho miedo".

Eliane y su familia formaban parte de una comunidad pequeña de judíos iraníes que vivían en París y sus alrededores.

Su padre, George Senahi, era un próspero comerciante de textiles. La familia vivía en una casa grande y cómoda en Montmorency, a unos 25 kilómetros al norte de la capital francesa.
Viaje peligroso

Cuando los nazis invadieron París, los Senahi trataron de escapar a Teherán. Se escondieron primero durante un tiempo en la campiña francesa, pero luego fueron forzados a regresar a París, que para ese entonces estaba bajo el control de la Gestapo.

"Recuerdo su actitud. La manera en la que los oficiales caminaban con sus botas negras. Creo que para un niño, el sólo hecho de mirarlos ya daba miedo", dice Cohanim desde su hogar en California, Estados Unidos.

Al igual que otros integrantes de la comunidad de judíos iraníes, el padre de Eliane acudió a la misión diplomática iraní en París en busca de ayuda.

Abdol-Hossein Sardari les consiguió todos los documentos necesarios para que la familia pudiese viajar por la Europa ocupada por los nazis, un viaje de un mes inundado de peligros.

"En las fronteras, mi padre siempre estaba temblando", recuerda Eliane, pero dice que su padre era un "hombre fuerte" que siempre se ocupó de hacerle sentir a su familia que "todo saldría bien".

Esta abuela de 78 años vive desde hace 30 años en California con su esposo Nasser Cohanim. Ella no duda de quién le salvó la vida a ella y a su hermano Claude.

"Me acuerdo que mi padre siempre nos decía que pudimos irnos gracias a Sardari. Mis tíos y mis abuelos vivían en París y gracias a él no les hicieron daño. A los que no lo tuvieron a él se los llevaron, y nunca más supimos de ellos".

"Creo que Sardari era como Schindler en ese momento, ayudando a los judíos de París", dice Eliane.

Como Oskar Schindler, el empresario alemán que salvó a más de 1.000 judíos durante el Holocausto ofreciéndoles empleos en sus fábricas, Sardari fue un héroe singular.
Propaganda nazi

En su libro "Bajo la sombra del león", Fariborz Mokhtari describe a Sardari como un joven soltero de buen vivir que de pronto se encontró dirigiendo la misión diplomática, a comienzos de la II Guerra Mundial.

Aunque oficialmente era neutral, Irán tenía gran interés en mantener una sólida relación comercial con Alemania. Este arreglo le convenía a Hitler y por ello, la maquinaria de propaganda nazi determinó que los iraníes eran arios y racialmente cercanos a los alemanes.

Sin embargo, los judíos iraníes en París eran víctimas de abusos y persecuciones y con frecuencia, los informantes los identificaban ante las autoridades.

En algunos casos, la Gestapo recibía información cuando un niño judío recién nacido era circuncidado en el hospital. Las madres debían reportar el hecho ante las autoridades para recibir una estrella amarilla que debían colocar en sus ropas y entregar sus documentos para que les pusieran una estampilla declarando la identidad racial.

Sardari utilizó su influencia y sus contactos alemanes para obtener dispensaciones para más de 2.000 judíos iraníes y posiblemente otros, argumentando que estos no tenían lazos sanguíneos con los judíos europeos.

También pudo ayudar a muchos iraníes -incluyendo miembros de la comunidad judía- a regresar a Irán, otorgándoles los nuevos pasaportes que necesitaban para viajar por Europa, y que habían sido introducidos cuando cambió el régimen en el país en 1925.

Cuando Reino Unido y Rusia invadieron Irán en septiembre de 1941, la misión humanitaria de Sardari se tornó más peligrosa.

Irán firmó un tratado con los aliados y Sardari tendría que haber regresado a Teherán lo más pronto posible.
"Trucos judíos"

Pero a pesar de haber sido despojado de su inmunidad diplomática y estatus, Sardari decidió quedarse en Francia para seguir ayudando a los judíos iraníes, poniendo su propia vida en riesgo y utilizando su propio dinero para financiar su oficina.

Sardari le dijo a los nazis -a través de una serie de cartas y documentos- que el emperador persa Cyrus había liberado a los judíos exiliados en Babilonia en el año 538 A.C. y que ellos habían regresado sus hogares.

Más tarde, alegaba Sardari, un reducido grupo de iraníes se sintió atraído por las enseñanzas del Profeta Moisés. Y, estos iraníes seguidores de Moisés, no eran parte de la raza judía.

Fue así como Sardari, explotando las contradicciones internas de la ideología nazi, logró que a este grupo se le tratase de forma diferente. En diciembre de 1942, los pedidos de Sardari llegaron a oídos de Adolf Eiochmann, un alto funcionario nazi a cargo de Asuntos Judíos, que determinó que las aseveraciones del exdiplomático eran "típicos trucos utilizados por los judíos para camuflar información".

De todos modos, Sardari pudo seguir ayudando a las familias iraníes judías a escapar de París, en momentos en que cerca de 100.000 judíos eran deportados de Francia a campos de concentración.

Durante su vida, Sardari nunca buscó reconocimiento por lo que hizo, insistiendo que sólo estaba cumpliendo con su deber. Murió solo en una habitación de alquiler en el sur de Londres, en 1981, después de haber perdido su pensión de embajador y sus propiedades en Teherán, tras la revolución iraní.
Reconocimiento tardío

Su trabajo fue reconocido en 2004 en una ceremonia en el Centro Simon Wiesenthal en Los Ángeles, Estados Unidos. Mokhtari, autor del libro que cuenta su historia, confía en que dando a conocer su labor a través de los testimonios de los sobrevivientes, el público podrá tener una idea menos prejuiciosa sobre Irán y los iraníes.

"Aquí tienes a un musulmán iraní haciendo todo lo posible, incluso arriesgando su vida, y ciertamente su carrera y sus propiedades y todo lo demás para ayudar a otros iraníes", dice.

"No hay diferencias del tipo 'yo soy musulmán, él es judío' ni nada parecido".

Mokhtari cree que esta historia ilustra "la tendencia cultural general de los iraníes a ser tolerantes", que, en el clima político actual, muchos pasan por alto.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/01/120102_schindler_irani_nazis_lp.shtml

domingo, 22 de enero de 2012

Tu viaje.


Tu viaje comenzó mucho antes de que tuvieras noción de que habías embarcado.

Tu viaje zarpó hace tantos años que te cansaste de remar.

Tu viaje te llevó a conocer lugares y personas ajenas y extrañas que te hicieron dudar si tu rumbo era el correcto.

Tu viaje te curtió la piel, secó tus labios y flageló tu cuerpo ya castigado por la lluvia y el sol.

Tu viaje te agotó en tantas ocasiones que creíste que jamás llegarías a tu destino final.

Tu viaje te transportó en sueños y realidad y hubo momentos en el que ya no podías definir la delgada línea divisoria existente entre ambas.

Tu viaje te hizo delirar, cuestionarte si también habías perdido la razón con el interminable horizonte como único testigo del curso que llevaba tu nave.

Tu viaje tardó media vida en anclarse y cuando por fin tocaste tierra, te diste cuenta de que nunca habías estado a la deriva.

Tu viaje, guiado por estrellas resplandecientes en claras noches de luna llena ya había sido precedido por alguien más que te había marcado el camino.

Tu viaje fue también el mío, aunque en ese momento no lo sabias, yo te había precedido y dejé todas las señales que te indicaban la peligrosa ruta de nuestra vida.

Y hoy, dulce y amado marinero en el que llegas a mi puerto cansado pero seguro, sabes que tanto tu viaje como el mío fueron necesarios para emprender ahora el nuestro, permitiendo que tú, mi amado capitán tome el timón de nuestras vidas sin volver a separarnos ya jamás para que zurquemos la ansiada eternidad.

Rashida Jenny Torres
Musulmana costarricense

martes, 17 de enero de 2012

Diez síntomas del despertar espiritual.



Sintoma 1


Tus patrones de sueño cambian, sientes que no descansas pero tienes más energía. Acostúmbrate y no te preocupes. Tu cuerpo se ajustará con el tiempo.

Sintoma 2


Escalofríos, hormigueos, cosquilleo en el cuero cabelludo.

Sentir presión en la coronilla, como si alguien estuviese apretando con un dedo.

Arranques de gran inspiración/creatividad/pensamiento.

Sentir vibración alrededor de la cabeza y oídos.

No te preocupes. Es que el chakra de la corona se está abriendo y la energía divina está entrando.

Sintoma 3

Repentinas oleadas de emoción; Te sientes triste, sol@, alegre, enfadad@, etc sin motivo.

Es una liberación de emociones bloqueadas y puede venir del chakra del corazón. No seas dur@ contigo. Reconoce los sentimientos según surgen y déjalos ir con amor.

Sintoma 4

Temas pendientes vuelven a presentarse y en ocasiones te sientes muy perdid@.

Nunca estás perdid@. Enfrenta los temas pendientes que surjan y acláralos. Es necesario y muy purificador.

Sintoma 5


Tu cuerpo físico puede cambiar.

Tus hábitos alimenticios empiezan a ser más sanos.

Todo tu cuerpo y mente están cambiando.

Esto se asentará según vayas aclarando los temas pendientes. Tu vibración se elevará según te vayas rindiendo con amor incondicional.

Sintoma 6

Tus sentidos aumentan su sensibilidad. Tu sexto sentido se abre y eres más consciente de las energías sutiles.

Puede que empieces a ver chispas de luz, sombras, bolas de energía, cuadrículas de luz, movimientos con el rabillo del ojo. También puedes oír que alguien te llama, voces, zumbidos, olores fugaces y notar la presencia de "alguien" cerca.

Estas son señales del espíritu y de tus guías. ¡No tengas miedo! Recuerda que siempre estás al mando y establece firmes reglas. Siempre practica el discernimiento cuando trates con el espíritu.

Sintoma 7


Empiezas a ver el mundo con nuevos ojos. Sientes amor y unión con todo.

Ve con la corriente! Sé tan compasiv@ y afectuos@ como puedas y no seas dur@ contigo cuando tengas un mal día. Sé amable contigo mientras tu conciencia se expande.

Sintoma 8


Desearás más y más liberarte de patrones restrictivos y viejos hábitos que ya no te sirven.

¡Ten valor y hazlo! Despréndete de lo viejo para dejar lugar a lo nuevo.

Sintoma 9

Empezarás a ver más y más señales que te hablan directamente a un nivel muy profundo.

Tendrán gran significado para ti, según vaya floreciendo tu conciencia.

Sintoma 10


La sincronicidad fluye más rápido. Estos maravillosos eventos fluyen cuando vas por el buen camino. Encuentros, gente, números, imágenes... no hay límites a las coincidencias que ocurren.

Intenta sentir el mensaje tras ellos y confía en tu intuición.
Fuente: http://preparemonosparaelcambio.blogspot.com/2012/01/10-sintomas-del-despertar-espiritual.html

http://www.webislam.com/articulos/67587-diez_sintomas_del_despertar_espiritual.html

La ciencia en el mundo islámico.


Entrevista con el Premio Nobel Ahmed Zewail

Durante más de cien años, el Premio Nobel ha sido otorgado a los más altos logros en las ciencias físicas, la paz y la literatura. Durante este período, sólo dos científicos de todo el mundo musulmán han recibido el Premio en Ciencias Físicas: Abdus Salam de Pakistán en el campo de la Física (1979) y Ahmed Zewail de Egipto en el campo de la Química (1999). Abdus Salam murió en 1996, siendo Ahmed Zewail la única persona viva que ha recibido el Premio Nobel de Ciencias Físicas en el mundo musulmán.

La ciencia en el mundo islámico prosperó entre los siglos VIII y XI. Si hubiese existido el Premio Nobel en ese período, en una mayoría de casos hubiera recaído en un científico musulmán, pero la situación es muy diferente en la actualidad. ¿Por qué han ido en descenso los descubrimientos científicos en el mundo musulmán? ¿Qué debe hacerse para que los musulmanes recuperen la excelencia científica que una vez tuvieron? ¿Cuáles son las perspectivas actuales en este sentido dentro del mundo islámico? Para tratar de encontrar respuestas a estas preguntas, hablamos con Ahmed Zewail sobre su propio viaje fascinante al Premio Nobel y sobre sus puntos de vista sobre la ciencia en el mundo islámico.

Acerca del profesor Ahmed Zewail

El profesor Zewail completó su máster en la Universidad de Alejandría, en Egipto, y su doctorado en la Universidad de Pensilvania. Sus galardones incluyen más de un centenar de Premios, condecoraciones, Órdenes de Mérito, y Órdenes de Estados por todo el mundo. El profesor Zewail recibió el Premio Nobel de Química en 1999 por sus desarrollos pioneros en el campo de femtoquímica, posibilitando la observación del movimiento de átomos individuales en un femtosegundo, es decir, en una fracción de una milésima de una billonésima de segundo.

El profesor Zewail es también conocido por sus conferencias públicas y sus escritos sobre la ciencia y la tecnología, la educación y los asuntos mundiales, y por sus incansables esfuerzos para ayudar a los menos afortunados. En su reciente biografía Viaje a través del Tiempo. Senderos hacia el Premio Nobel, relata su vida y describe sus trabajos hasta la recepción del Premio Nobel, sugiriendo acciones concretas para el mundo de las personas menos afortunadas y para nueva una visión del orden mundial.

El 27 de abril de 2009, el presidente de EE.UU. Barack Obama lo nombró el Consejo Presidencial de Asesores en Ciencia y Tecnología, y en noviembre del mismo año, Zewail fue nombrado el primer Enviado Científico de EE.UU. para Oriente Medio.

Nuh Gedik. En una de sus recientes declaraciones al diario The Independent, cita un hermoso versículo del Corán «Dios no cambia la condición de un pueblo mientras éste no se cambie a sí mismo» (Ar-Ra’d, 13:11). ¿Por qué cita este versículo?

— Ahmed Zewail. Si nos fijamos en la magnitud de los logros conseguidos por los musulmanes, éstos actuaban entonces de forma individual como buenos creyentes, lo cual significa que leían el Corán y pensaban en las cosas buenas que supuestamente debían hacer como, por ejemplo, adquirir conocimientos. Como usted ya sabe, la primera palabra que fue revelada en el Corán fue «¡Lee!» y este énfasis en el aprendizaje se repite en todas partes, hasta tal punto que los grandes científicos son considerados, desde muchos puntos de vista, en el Corán, casi al mismo nivel de los Profetas. Así que, los musulmanes de los primeros tiempos reconocieron la importancia de adquirir conocimientos pero, francamente, debido a la decadencia vigente entre los musulmanes de nuestro tiempo, parece habernos poseído la idea de la teoría de conspiración con la cual nos gusta culpar a los demás de nuestro declive.

No dudo que existan muchas fuerzas externas que han contribuido a tal declive, pero la verdad del asunto es que nos toca a nosotros mejorar. Me siento orgulloso cuando veo a algún musulmán, joven o mayor, que ha alcanzado el más alto nivel. En todos los casos que conozco, me doy cuenta de que estas personas no dejan que las cosas externas les detengan y continúan avanzando. Así que puedo resumir que las razones de nuestra decadencia general, y lo estoy siguiendo al pie de la letra del Corán, caen bajo nuestra propia responsabilidad.

En su libro, usted dice: «La mezquita de Sidi Ibrahim al-Desuqi es muy importante en mi vida, ya que enmarca mi más tierna infancia. Solía ir allí para estudiar... En el Islam, la mezquita no es sólo un lugar para la oración, sino que lo es también para el aprendizaje» (pág. 15). ¿Cree usted que esto es así?

— Por desgracia, en los últimos años las mezquitas han sido utilizadas por personas que no están iluminadas por el Islam para propagar sus puntos de vista, no el punto de vista del Islam, por lo que en ellas ha arraigado un factor político. Esto muestra una falta de conocimiento por parte de estas personas. Habiendo crecido en Egipto, recuerdo Al-Azhar como uno de los centros de enseñanza más importantes de todo el mundo. Ahora bien, aunque no llegué a estudiar en Al-Azhar, incluso en mi propia ciudad había una mezquita donde solíamos ir a ver al imán, y lo más importante que trató de decirnos en nuestra juventud fue que: «tenéis que alcanzar el conocimiento, tenéis que ser el mejor médico o el mejor ingeniero…» Solíamos estudiar en la mezquita. Era maravilloso. Es decir, los jóvenes nos reuníamos en la mezquita y, por supuesto, rezábamos, y después todos nos sentábamos y mirábamos nuestros libros del colegio y nuestras notas de estudio, por lo que aquel lugar llegó a ser el centro de gravedad. De hecho, en mi libro digo que la mezquita era el centro de gravedad de toda la ciudad.

En varias partes del libro se habla de la importancia de «sentir pasión» para lograr algo. ¿Hemos perdido nosotros, como musulmanes, nuestra pasión por la ciencia y la educación? Si es así, ¿cómo podemos reactivar ésto en las generaciones más jóvenes?

— No creo que hayamos perdido nuestra pasión, no. Especialmente desde que recibí el Premio Nobel, he estado hablando por todo el mundo musulmán, desde El Cairo a Malasia, desde Estambul hasta el Líbano, y miles de personas acuden a mis clases. Lo que he podido observar es que los jóvenes tienen hambre de conquista, que disponen de esa pasión por el logro. El problema, por desgracia, es que no siguen el sistema correcto para poder explotar su potencial. Por eso siempre digo que el mayor activo ahora mismo en el mundo musulmán es en realidad su capital humano. Si se utiliza de una manera correcta y los antiguos centros de excelencia son reconstruidos para atraer a las mejores mentes, creo que el mundo musulmán puede experimentar una profunda transición. Hay cuestiones políticas y muchos asuntos políticos, pero no creo que el problema del mundo musulmán sea la falta de recursos económicos o la falta de capital humano. Disponemos de estos dos tipos de recursos.

Algunas personas sostienen que la religión y la ciencia no pueden coexistir. ¿Cuál es su opinión sobre este tema?

— Algunas de las mejores mentes del mundo son personas religiosas. Así que la afirmación de que para ser un científico racional, por definición, no hay que creer en una religión es algo un poco ingenuo. En mi opinión, creo que esto constituye un dogma bastante fuerte. La religión es muy importante para las personas por diversas razones, y no veo que exista ningún conflicto entre ambas.

¿Qué piensa usted acerca de nuestra revista, sobre todo desde la perspectiva de promover la coexistencia entre ciencia y religión?

— La razón por la que me gusta la revista es que tiende a explicar las cosas con la razón, de una manera racional, pero sin dejar de utilizar en sus textos aquellas referencias coránicas que apoyan su argumentación. Yo necesito la racionalidad. Opino que el hecho de que la revista utilice este enfoque y respete los valores de la razón, el conocimiento y la ciencia harán que sea un medio más eficaz.

¿Ve el éxito de personas como usted y Abdus Salam como excepciones individuales, o como los primeros signos de un renacimiento en el mundo islámico?

— Sin aproximarnos al tema de los signos de recuperación, yo siempre digo que he tenido la suerte de adquirir dos cosas en mi infancia y en mi vida adulta. En primer lugar, estoy muy orgulloso del sistema de valores que recibí por parte de mi familia y de la forma en que fui educado como musulmán en Egipto. No crecí en un sistema violento o en el que consumieran drogas, nunca había visto un arma de fuego antes de salir de Egipto. Los valores familiares que he recibido han sido muy importantes y me han dado la confianza para lograr lo que tengo en mi vida. Pero además de esto,lo más valioso que me dieron fue una buena educación en Egipto hasta llegar a la universidad.

Lo que Estados Unidos me ha dado es reconocimiento y oportunidades, y eso es precisamente lo que nos falta en el mundo musulmán. Si me hubiera quedado en Egipto, no habría sido capaz de hacer lo que he hecho, debido a esta falta de oportunidades y de reconocimiento para progresar.

Déjeme darle otro ejemplo. Una parte del mundo musulmán es muy pobre, pero hay otra gran parte que es muy rica. La parte más rica no invierte en capital humano. Por otro lado, en un reciente viaje a Malasia, me encontré con el Dr. Mahathir Mohammed, ex primer ministro. Ahora, Malasia es un país en el que el 60% de la población es musulmana. Es posible ver los resultados del experimento que se llevó a cabo en Malasia. Malasia ha vivido una transición, su PIB es mucho mayor que el de la mayoría de países musulmanes, y se están moviendo dentro del mundo desarrollado -y esto se ha conseguido en un país con una población en la que el 60% es musulmana. Lo que hicieron fue invertir en educación. El Dr. Mohammed me dijo que, con el fin de hacer la transición de una economía casi subdesarrollada y basada en el estaño y el caucho hacia otra economía basada en la producción de la micro- electrónica y similares, llegaron a invertir hasta el 20% del PIB en educación. Así que creo que la fórmula está muy, muy clara en términos de qué es lo que se puede obtener con esto.


En un reciente artículo de prensa, menciona que uno de los principales objetivos de la educación en el mundo musulmán debería ser «promover el pensamiento crítico». ¿Qué entiende usted por pensamiento crítico?

— Los jóvenes están muy confundidos en este momento; no saben lo que está mal y lo que es correcto. Lo que quiero decir cuando hablo de pensamiento crítico es que todos hemos recibido el don de la inteligencia para pensar, por lo que debemos educar a la gente para que pueda pensar en lo que es moralmente correcto y en aquello que es moralmente incorrecto, además de hacerles pensar también, por ejemplo, en términos científicos. No hay nada malo en el estudio de los diferentes puntos de vista que existen acerca de lo que está pasando en el universo. Si usted es un buen musulmán, le toca a usted decidir. Usted tiene el jardín del conocimiento y usted elige qué pensar. Sin embargo, intimidar a la gente y decir cosas como «No se puede hacer esto, no hagas aquello, no leas eso otro...» ¡Eso no es el pensamiento crítico! No es eso lo que necesitamos.

El Profeta no permitiría la actitud actual de prohibición, en mi opinión porque él era progresista en sus ideas, y su mensaje es de paz y pensamiento crítico. Actualmente, en el siglo XXI, la gente está pensando en tener colonias en la Luna, en la disección de los genes y en la apertura de nuevas vías para el tratamiento molecular de las enfermedades, la gente está pensando en ver los átomos en una escala de tiempo de femtosegundos. Y nosotros, como musulmanes, necesitamos continuar con todo esto.


Usted dice en su libro, «No hay que dividir el mundo en “nosotros” y “ellos” y no debemos permitir la creación de barreras a través de lemas como el “choque de civilizaciones” o “el conflicto de religiones”; necesitamos diálogo, no conflictos o enfrentamientos» ¿Cuál cree que es la mejor manera de lograr este diálogo?

— Permítame decir, y tal vez suene muy fuerte, que creo que hay ignorancia por ambas partes. Intuyo que hay una gran proporción de gente, entre la población del mundo musulmán, que no está informada; no son lo suficientemente sofisticados como para hablar con mentalidad occidental. Por otro lado, en occidente han abandonado la idea de aprender acerca del mundo musulmán desde hace mucho tiempo y lo tratan como si tuviera que haber necesariamente un conflicto con los musulmanes. Con este tipo de actitud por ambas partes, no podemos entrar en diálogo.

Como sabe, cuando llegué por primera vez a los Estados Unidos, solían llamarse a los japoneses «the Japs», y a los chinos «the Red Chinese» y así sucesivamente. Actualmente, ahora que ya ha habido un diálogo y estamos empezando a entender las diferentes culturas, hay restaurantes chinos y japoneses por todo el país, China tiene McDonalds... Pero, al no haber vivido este proceso, el mundo musulmán no ha sido tenido en cuenta. Por ejemplo, ¿qué saben aquí en los EE.UU. acerca de la cultura turca? Podría comenzar por considerarse la historia del Imperio Otomano y por tener algún conocimiento sobre el baklava y la hospitalidad turca. Lo mismo ocurre con los árabes. No hemos hecho un buen trabajo y, por otra parte, debo decir que han descuidado durante mucho tiempo el desarrollo de un conocimiento del mundo musulmán o del entendimiento de la fe o de los fuertes sentimientos de los musulmanes acerca de su fe.

En el plano individual, ambas partes tienen que estar expuestas en mayor medida unas a otras, y aquí los programas de intercambio y la proliferación de centros de educación pueden ayudar. Pero tienden a culpar al mundo musulmán por no haber tomado la iniciativa de comunicar tanto como lo hace el resto del mundo.


Vive en California con su esposa y dos hijos. ¿Cómo mantiene el equilibrio entre la vida laboral y familiar y otros asuntos personales?

— He tenido suerte en esto porque el padre de mi esposa es profesor y ella ha visto lo que significa para alguien trabajar duro, por lo que ya lo sabe. Ella ha dicho en muchas ocasiones que mi primer amor es mi trabajo. Sin embargo, una vez dicho esto, creo que mis hijos, por su parte, dirían que soy un padre cariñoso. Trato de equilibrar las cosas. Por ejemplo, siempre paso los domingos con mis hijos, incluso si tengo cosas que leer en casa, ellos están a mi alrededor. Yo los veo, me voy con ellos a los partidos de fútbol ​​y así sucesivamente. De otra manera, si te tomas las cosas hasta tal extremo de afirmar que tu trabajo lo es todo, entonces se debilita un rincón de tu vida, y no creo que tengas entonces fuerzas como para hacer muchas otras cosas en la vida.

¿Qué es lo que lo mantiene tan motivado, incluso después de recibir un Premio Nobel? ¿Es su experiencia como musulmán la que juega un papel en todo esto?

— Creo que es una combinación de varias cosas. En primer lugar, Dios me creó sintiendo pasión por todo lo que hago. Si leo un libro, tengo la pasión de terminarlo. Otra cosa es mi experiencia, como usted ha dicho. Cuando llegué a los Estados Unidos, fui desafiado. Como menciono en mi libro, existían barreras políticas, barreras culturales y barreras científicas. Así que acepté el desafío de demostrar que alguien con mi experiencia, alguien que es musulmán y se crió en las mezquitas y demás, puede lograr algo.

En la actualidad, también trato de ir más allá del Premio Nobel, y me pregunto si puedo ayudar a la gente o si puedo ayudar a la ciencia en general. Quizás también debido a mi educación y a la mezquita, tengo fe. Así que creo que es ese tipo de fe en la vida, en el universo, en mí mismo y en Dios, por supuesto, lo que me hace ser quien soy.



Nuh Gedik es Profesor Adjunto de Física del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Antes de trabajar como profesor de este instituto, desarrolló su labor como investigador post-doctoral en el Instituto de Tecnología de California, en la Cátedra del grupo de investigación del Profesor Ahmed Zewail.

Fuente: http://www.revistacascada.com/article/la-ciencia-en-el-mundo-islamico-una-entrevista-con-el-premio-nobel-ahmed-zewail

http://www.webislam.com/articulos/67591-la_ciencia_en_el_mundo_islamico.html

El rechazo islámico del ritualismo.



Islam para ateos (ed. Palmart), capítulo 15
Autor: Abdelmumin Aya


El ritualismo es uno de los efectos de la manipulación de los caminos espirituales por parte de las autoridades eclesiásticas. Significa la reducción de la vida espiritual a determinados actos que han sido declarados “sagrados”. El ritualismo significa el arrinconamiento de la experiencia de lo sagrado y la perversión de un auténtico compromiso de sumisión a lo real.

Nuestro punto de vista es rechazar todo lo que haga de Allâh o del ser humano un esperpento. Y hemos comprobado que la concreción exclusivista en el rito de la experiencia del encuentro con lo divino aliena al hombre y lo convierte en un personaje ridículo, que acaba abandonando la vida por la realización obsesiva de unos gestos automáticos que lo trasforman a ojos de la mayoría en un fantasma, en una sombra de lo humano. Pero esto no quiere decir que el rito no sea un acto imprescindible y de extraordinaria fecundidad para el ser humano.

Éste es uno de los claros puntos de falta de acuerdo entre el ateo y el musulmán. El musulmán hace su ‘ibâda que es extraña al ateo y luego habla de lo que experimenta...

Para nosotros, los musulmanes, existen actos cuya eficacia está en que desconozcamos su eficacia. Son nuestros ritos: gestos precisos y repetidos según un ritmo prefijado, gestos aprendidos directamente de los que han vivido el universo de lo no-visto y lo han trasmitido para que pongamos en actividad su repercusión cósmica. Puede decirse que el rito es una acción extraña desde el punto de vista de lo natural, pero es un “extrañamiento” de las acciones por Allâh, es decir, una imitación de las formas de los que han vivido algo del malakût. Estamos acostumbrados a los actos respecto de los que sabemos con qué nos están conectando: el comer con la comida, etc.; en este sentido, la ‘ibâda que vive el creyente es desconcertante e injustificable para el ateo. Porque la ‘ibâda del musulmán no necesita justificación. Está dotada de una explicación automática para aquel que la pone en práctica. Desde luego que sólo con la ‘ibâda no se penetra en el corazón de las cosas, pero nos ponemos al filo del mismo.

Justificar nuestra ‘ibâda es imposible, pero, como somos musulmanes, nos podemos permitir intentar lo imposible. Así pues, declaremos que, ante todo, nosotros no separamos un lugar sagrado, un tiempo sagrado y acciones sagradas para declarar profano lo que quede fuera, sino para adiestrarnos en la presencia de lo sagrado, con idea de irlo ampliando hacia fuera. Nunca lo que no era “sagrado” fue “profano” en el mundo tradicional; eran en todo caso, lugares, momentos y acciones “sacralizables”. La división sagrado-profano es la consagración del orden de ideas que relega lo sagrado al rincón de la privacidad. Para el musulmán el objetivo es hacer de todo su día, de todos los lugares, de todas las acciones, Islam, aceptación de lo real.

La necesidad de “forzar las cosas” y emplear el rito nos viene de que no siempre nuestro corazón es de las mismas dimensiones que nuestra nafs, nuestra sensibilidad pareja a los impulsos de nuestra naturaleza y nuestra fuerza mayor que la de la sociedad que nos aliena y reprime. Los ritos son las plazas fuertes dentro de la vida corriente con las que vamos conquistando territorio de cotidianidad para lo sagrado. Es un ejercicio de atención absoluta en medio de lo cotidiano. Lo fundamental es la absoluta presencia de tu intención en tu salâ y el resto de los ritos. El rito es, para nosotros, parte de la naturaleza humana y es con ellos con los que nos conseguimos humanizar cada vez más.

La finalidad de nuestro camino espiritual no es acabar eliminando el rito, sino, muy al contrario, ampliar el rito a absolutamente todos nuestros actos. La ‘ibâda es el reconocimiento existencial de Allâh; no la ritualización de la vida ni la aceptación racional de Dios. Todo es ‘ibâda: cuidar la familia es ‘ibâda, el estudio es ‘ibâda, el trabajo es ‘ibâda... El Islam es para el musulmán la vida misma. El que se somete a Allâh no busca consuelo ni ser satisfecho con el Islam. Cumple con el Islam como cumple con la vida. Con cada uno de sus actos, el musulmán penetra en el malakût para recibir en él la bendición gratificante de la presencia más viva de Allâh. Por el hecho de hacer el menor acto de los que le han sido enseñados por los trasmisores del Islam, el musulmán actualiza en sí mismo ese sentido de la trascendencia que lo sume en el fundamento de su ser. Somos más que seres sensibles e inteligentes; somos seres estructurados para la adoración.

La cuestión de por qué no irnos al campo, vivir en fitra y abandonar los ritos es recurrente entre los musulmanes nuevos. Por una parte, la fitra humana -como ya ha quedado dicho- no pertenece a nuestro pasado animal sino a nuestro futuro humano, y para construir esta naturaleza propia de lo humano debemos apoyarnos en estos gestos de trascendencia cósmica. Por otra parte, la naturaleza es el lugar del encuentro por antonomasia con Allâh; pero es desencuentro con los hombres. Y esto es muy importante. Como ya fue dicho en su momento, el Islam es un estado de sociedad, y la construcción de la fitra precisa del grupo social. El creyente debe ser, por supuesto, un hombre sano; hallarse en estado de naturaleza. Pero si además estudia lo que pueda de lo que ha acumulado el conocimiento humano en general, y las ciencias islámicas en particular, será luminoso para los demás. Por eso no sirve la simple huida al campo donde experimentamos a nuestro Señor sin interferencias pero nos desconectamos de la sociedad. Nuestra experiencia debe ser comunicable para ser verdadera.

Somos inflexibles en nuestro diálogo con nuestros queridos ateos respecto a la necesidad de estos actos especiales de la vida del ser humano, porque tenemos la experiencia que estas acciones precisas tienen unas consecuencias inimaginables a la hora de abrir cerraduras invisibles en esa parte del mundo de lo real que el ateo dice no experimentar, y, a pesar de nuestra obstinación en la defensa de los ritos, el ateo no se sentirá distante de nosotros al oirnos declarar que el musulmán no debe caer en el ritualismo: debe huir de todo lo que sea obsesivo en su vida espiritual, debe no permitir que su ‘ibâda esté por encima de la relación humana, debe dejar de tener la ‘ibâda como un logro personal, debe evitar depender de su salâ o de su çakâ, etc, entregándose únicamente a la fuerza de Allâh que lo lleva a cumplir su ‘ibâda. Porque no eres tú el que haces salât a Allâh. Es Allâh el que hace la salât en ti. Las prácticas de la ‘ibâda conducen al mu’min hacia Allâh como medio de llegar al corazón palpitante de las cosas... ¿Cómo? Dándole como soporte todo tu ser, tu acción. Tú te entregas en tu salâ pero no te lo apropias, no lo exhibes como una distinción ante los hombres ni te vistes de mérito ante Allâh por cumplirlo, como no lo hace el sol por salir al alba.

http://www.webislam.com/articulos/67258-el_rechazo_islamico_del_ritualismo.html

Los Compañeros más Distinguidos del Mensajero de Allah II.

La islamización de Abu Bakr y algunos hadices del Mensajero de Allah (paz sea con él) que ilustran la grandeza del segundo hombre de la comunidad musulmana
Autor: Mohamed Bellahcen



En Ayasofia (Istanbul), señalando al nombre de Abu Bakr Assidiq (que Allah se complazca con él) (foto: Naíma Lemkaddem)

Abu Bakr Assidiq (que Allah se complazca con él) (I)

1) Si así lo dijo, él siempre dice la verdad

Queridos hermanos, me complace comenzar a hablar en el sermón de hoy sobre la persona más relevante después de los profetas y Mensajeros de Allah, hablamos de Abu Bakr Assidiq (que Allah esté complacido con él), el mejor Compañero del Mensajero de Allah (que Allah le conceda paz y bendiciones). En efecto, nadie recibió el honor de ser llamado Compañero del profeta Muhammad (que Allah le conceda paz y bendiciones) en el Noble Corán excepto él: Si vosotros no le ayudáis al Mensajero de Allah ya le ayudó Allah cuando le habían echado los que no creían y había otro con él Abu Bakr. Y estando ambos en la cueva, le dijo a su Compañero: No te entristezcas porque en verdad Allah está con nosotros (…) (9:40).

En la época pre-islámica había personas que adoraban a los ídolos, otras adoraban a los planetas e incluso había quienes adoraban a los genios pero a lo largo de los años y muy de vez en cuando surgía de entre estas personas quienes hacían lucir la religión del padre del monoteísmo Ibrahim (que Allah le conceda paz y bendiciones). ‘Amir Ibn Addhirb, por dar un ejemplo, solía decir: “Nunca he visto a algo que se crea a sí mismo ni he visto a algo existente sin ser fabricado…ni a quien viene sin que se marche…y si fuera la enfermedad la que mataba a la gente, sería la medicina la que los resucitaba”. El gran poeta de la época anterior a la profecía de Muhammad (paz sea con él) Zouhair Ibn Abi Salma cogía las hojas de los arbolitos que se han vuelto verdes después de estar secas y decía: “Si no fuera por temor a que me insultasen los árabes habría dicho que quien os volvió a dar la vida después de muertas es capaz de dar la vida a los huesos después de que estén carcomidos”. Había éstos y otros que llegaron a estas verdades gracias a su mente e intelecto. De hecho, uno de los significados de la palabra “mensajero” en la siguiente aleya: (…) Y no castigaremos sin antes haber enviado un mensajero (17:15) es “la mente” como dicen algunos exégetas.

El dr. Ahmed Ratib An-nabulsi dice: “Quien goza de una mente preeminente puede llegar a la verdad, y el ser humano quien no llegó a conocer el Islam ni lo que se le impone mediante dicha religión puede estar exento de los detalles de la legislación, pero que tu mente te guíe al hecho de que este universo tiene un Dios Todopoderoso y que todas estas criaturas son Suyas y no le complace que les hagas daño, esto es la esencia de la religión…pues con la mente y el instinto puede uno llegar a las generalidades de la religión y conociendo la legislación has de llevar a la práctica los detalles de esta religión (cinco oraciones, limosna obligatoria, ayuno, etc.)”

En todo caso, en un contexto de creencias politeístas, de confusión de pensamientos y de ignorancia en todos los aspectos de la vida (la fornicación, la usura, el fuerte oprimía al débil…) había ,un poco antes de la profecía de Muhammad (que Allah le conceda paz y bendiciones), muy pocas personas que seguían lo que había quedado de la religión y la fe de Ibrahim (paz sea con él) tales como Qis Ibn Sa’ida, Zaid Ibn ‘Amru Ibn Nufail y Waraqa Ibn Nawfal entre otros y todos ellos albriciaban con el hecho de que se había acercado el momento de la venida del profeta de los últimos tiempos. A éstos se sentó mucho Abu Bakr y a sus sinceras palabras prestó atención. Abu Bakr nunca adoró a un ídolo ni tomó bebidas alcohólicas sino que cuando pasaba por la gente que se postraba ante los ídolos se apenaba mucho y se preguntaba ¿Cómo puede ser esto verdad?

Abu Bakr (que Allah se complazca con él) veía en Muhammad Ibn ‘Abd Allah (paz sea con él) el ejemplo que hay que seguir ya que este último era conocido por su buen linaje y excelentes modales; y pasaba su tiempo lejos de las bobadas de su gente y sus prácticas de adoración. Abu Bakr se esforzaba para tener a Muhammad (paz sea con él) como amigo y pasaba la mayor parte de su tiempo con él y por eso Um Salama (que Allah se complazca con ella) dijo: "Abu Bakr era el amigo más íntimo de Muhammad y su mejor acompañante".

Un día después de que el Mensajero de Allah (paz sea con él) recibió el mensaje de Allah, Abu Bakr creyó en el mismo, y estando los dos juntos el profeta (paz sea con él) se puso a recordar los tiempos de juventud y dijo: “No puedo olvidarme de Qis Ibn Sa’ida montado sobre su camello en el mercado de ‘Ukadh y decía palabras que no creo recordar”. Dijo Abu Bakr yo he memorizado sus palabras oh mensajero de Allah y estaba presente ese día en el mercado de ‘Ukadh y encima de su camello comenzó su discurso: “Oh gente escuchad y prestad atención y si prestáis atención beneficiad de lo que os digo, quien vive muere y quien muere desaparece en el olvido… y todo lo que ha de venir vendrá. En el cielo hay una noticia y en la tierra lecciones, un lecho puesto, un techo erguido, unos astros que andan y unos mares que no se pierden bajo la tierra, una noche oscura, un día claro y un cielo de constelaciones” Jura Qis: “Allah tiene una religión mejor que la que seguís… ¿Porqué veo a la gente que se va y no vuelve? ¿Se complacieron acaso con su estancia y se quedaron o fueron dejados y durmieron?” Luego Abu Bakr recitó unos versos de Qis que hablan del destino de toda persona que es la muerte y que todo el mundo ha de morir y rendir cuentas.

De este modo Abu Bakr aprendía de esta gente y memorizaba sus palabras y no hay duda de que estas personas no sólo han influenciado a Abu Bakr sino que han jugado un papel primordial en la formación de su singular personalidad que mereció obtener el título de assidiqiya (la veracidad de una persona) que es un grado muy elevado que viene después de la profecía.

Abu Bakr se encontraba de viaje a “Sham” (Siria, Líbano, Jordania y Palestina) y cuando volvió a Meca estando con algunos compañeros fue recibido por parte de algunos quraishíes con la nueva noticia:

- ¿No sabéis…? Quraish no durmió la noche desde que os fuisteis. Abu Yahl se acercó más y dijo: ¿Te han hablado de tu amigo oh ‘Atiq (su nombre en la época pre-islámica)?

- Abu Bakr dijo: ¿Te refieres a Muhammad, el confiable?

- Dijo Abu Yahl: Sí, me refiero al huérfano de Bani Hashim?

- ¿Escuchaste oh ‘Amru Ibn Hisham lo que él dijo?

- Sí, lo escuché yo y lo escuchó todo el mundo.

- ¿Y qué es lo que dice?

- Dice: En el cielo hay un Dios que le envió para que Le adoremos a Él y abandonemos lo que adoraban nuestros antepasados.

- ¿Dijo si Allah le reveló? ¿No dijo acaso cómo le habló su Señor?

- Dijo que le vino Ŷibril a la cueva de Hiraa’.

- Entonces Abu Bakr dijo: Si así lo dijo, él ha dicho la verdad.

La confianza que tenía Abu Bakr (que Allah se complazca con él) en el Mensajero de Allah (que Allah le conceda paz y bendiciones) estaba por encima de la duda y de la sospecha puesto que este último había vivido cuarenta años entre su gente y nunca había dicho una sola mentira ni había traicionado a un solo ser. Como consecuencia, esta persona merecía que se le creyese si dijera y es por eso que Abu Bakr recibió el apodo de Assidiq. Allah (Exaltado sea) dice: Aquel que viene con la verdad y la confirma, ésos son los temerosos (de Allah) (39:33) y algunos comentaristas dicen que quien viene con la verdad es el profeta Muhammad (que Allah le conceda paz y bendiciones) y quien la confirma es Abu Bakr Assidiq en primer lugar y los demás Compañeros y creyentes y sólo Allah sabe más.

En todo caso después de este incidente, Abu Bakr fue primero a su casa para ver a su familia e inmediatamente después se dirigió a la casa del profeta (paz sea con él) donde tuvo lugar el siguiente diálogo:

- Abu Bakr: ¿Es cierto lo que me ha informado la gente?

- Muhammad (paz sea con él): ¿Qué te han informado?

- Abu Bakr: Allah te ha enviado a nosotros para que Le adoremos y no Le asociemos nada

- Muhammad (paz sea con él) ¿Cuál fue tu respuesta hacia ellos oh ‘Atiq?

- Abu Bakr: Les dije: Si así lo ha dicho, él dice la verdad.

Cuentan los biógrafos que los ojos del profeta (que Allah le conceda paz y bendiciones) se llenaros de lágrimas de alegría y agradecimiento y abrazó a su amigo besándole en la frente y luego comenzó a contarle cómo había recibido la revelación en la cueva de Hiraa’. Abu Bakr Assidiq agarró las dos manos del profeta (paz sea con él) y le dijo:

Atestiguo que tú dices la verdad y que eres leal y atestiguo que no hay más dios excepto Allah y atestiguo que tú eres el Mensajero de Allah, y por eso el profeta (paz sea con él) dijo: “Siempre que he presentado el Islam a alguien mostró signos de duda y que necesitaba pensárselo excepto Abu Bakr quien no dudó sino que lo aceptó inmediatamente y sin vacilar”

De facto, cada vez que venía el Mensajero de Allah (paz sea con él) con un signo de su Señor, Abu Bakr pronunciaba su célebre frase: “Si así lo dijo, él ha dicho la verdad”. Pues cuando se le informó del incidente del Viaje Nocturno y la Ascensión a los cielos pronunció su frase y agregó: “¿Sólo eso? Yo le creo en lo que es aún más inverosímil. Le creo en lo que le llega de cielo por la mañana y por la tarde".

Cuando Abu Bakr aceptó la nueva fe, comenzó a divulgarla ente sus amigos y su gente más allegada y en su siguiente visita al Mensajero de Allah, trajo con él cinco de los hombres más honrados de Quraish, cinco de los Compañeros más destacados: ‘Uzman Ibn ‘Afan, Azzoubair Ibn Al’awam, ‘Abd Arrahman Ibn ‘Auf, Sa’d Ibn Abi Waqas y Talha Ibn ‘Ubaid Allah y todos ellos, por cierto, son de los diez albriciados con el Paraíso. A parte de esto, mucha gente se islamizó gracias al empeño, la dedicación y el entusiasmo de Abu Bakr con el que comenzó a transmitir el mensaje de Allah. Lo cual es una prueba de la importancia de llamar a la gente a la creencia en Allah y Su Mensajero. Pues no es suficiente que uno profese y siga las enseñanzas de esta religión sino que es un deber extender este bien entre la gente siguiendo el consejo del profeta (paz sea con él) quien dice: “Divulgad algo de mi mensaje aunque sea una aleya. Informad a otros de las historias de los israelitas sin temor y quien mienta intencionalmente sobre mí que se prepare a ocupar su lugar en el Fuego” Transmitido por Bujari. En la primera frase de este hadiz hay tres cosas importantes como señalan los eruditos del Islam: “Transmitid o divulgad” es una encomienda, “de mí” es un honor y “aunque sea una aleya” es una facilidad. De modo que pedimos a Allah que no nos prive de llamar a la gente a esta religión ¿Y qué mejor palabra que la de aquel que llama (a los demás) a Allah, obra con rectitud y dice: Yo soy de los musulmanes?(41:33).

Abu Bakr (que Allah se complazca con él) llegó a un grado al que nadie llegó de entre los distinguidos Compañeros del Mensajero de Allah, tal y como dice el Dr. Ahmed Ratib Annabulsi, y a ese grado se le llama assidiqiya, es decir el grado de las y los veraces. Dicho grado es el primer grado que viene justo después de las profecías.

Maryam (que Allah le conceda paz y bendiciones), por ejemplo, también era sidiqa, la mujer veraz (…) Y la que (María) creyó en la verdad de las palabras de su Señor y en Su Libro y fue de las obedientes (66:12) y Abu Bakr es Siddiq (el veraz). Pues el mismo llegó a estar tan cerca del Mensajero de Allah hasta el punto de que se creía todo lo que el profeta (paz sea con él) veía y hablaba pronunciado su famosa frase: “Si así lo dijo, él ha dicho la verdad”.

2) La grandeza de Abu Bakr (que Allah se complazca con él):

Concluyo este sermón con algunos hadices del Mensajero de Allah (paz sea con él) acerca de la grandeza de Abu Bakr Assidiq (que Allah se complazca con él). El profeta (paz sea con él) dice: “No hay entre nosotros una mano benevolente sin que le hayamos retribuido su esfuerzo, excepto Abu Bakr, pues a él Allah le retribuirá el día del juicio” y dice también en otro hadiz transmitido por Attirmidhi: “La primera persona de mi comunidad en ingresar al Paraíso es Abu Bakr”. En otra ocasión dice: “No hay bienes que me han servido tanto como los bienes de Abu Bakr”.

Abu Bakr era el precursor de entre los Compañeros en prácticamente todo, pues era el primero en establecer las oraciones, ayunar el ayuno voluntario, dar la limosna y demás. En cierta ocasión ‘Umar Ibn Aljattab se dijo a sí mismo: “Hoy le voy a superar y voy hacer algo que él no pueda hacer”. Pues reunió todo su dinero y lo dividió en dos partes creyendo que semejante acción nadie la puede hacer a parte de él. Cogió una mitad y se la dio al Mensajero de Allah (paz sea con él) quien le dijo: ¿Qué es lo que has dejado a tu familia? Respondió ‘Umar: la mitad. Entonces le dijo el profeta: ¡Qué Allah te recompense por lo que has dado y te bendiga lo que has dejado! En este momento entra Abu Bakr con todo su dinero y le se lo pone delante del profeta quien le dice: ¿Qué has dejado a tu familia? Dijo: Allah y Su Mensajero. Entonces ‘Umar dijo no voy a competir con él a partir de hoy.

Una vez el Mensajero de Allah (paz sea con él) preguntó: “¿Quién de vosotros está ayunando hoy?”. Abu Bakr respondió: ‘Yo’. Preguntó: “¿Quién de vosotros ha seguido un funeral hoy?”. Abu Bakr contestó: ‘Yo’. Inquirió: “¿Quién de vosotros ha dado de comer a un pobre hoy?”. Abu Bakr dijo: ‘Yo’. Volvió a preguntar: “¿Quién de vosotros ha visitado a un enfermo hoy?”. Abu Bakr respondió: ‘Yo’. Entonces el Mensajero de Allah (que Allah le conceda paz y bendiciones) afirmó: “El que reúne estas cualidades debe entrar en el Paraíso” Transmitido por Muslim. En un hadiz transmitido por Bujari dijo el Mensajero de Allah (que Allah le conceda paz y bendiciones): “El Paraíso tiene ocho puerta, pues los orantes serán llamado de la puerta de la oración (…) Abu Bakr, el ambicioso y entusiasta preguntó: Oh Mensajero de Allah, ¿habrá alguien que será llamado de las ocho puertas? Dijo el Mensajero de Allah (que Allah le conceda paz y bendiciones): “Sí y espero que seas de ellos”. Ibn Hayar Al’asqalani en su libro: Fath Albari fi Sharh Sahih Albujari dice comentando este hadiz: “La esperanza del Mensajero de Allah (que Allah le conceda paz y bendiciones) no es un solo deseo sino que es una realidad”.

Seguiremos el próximo viernes hablando de Abu Bakr (que Allah esté complacido con él) y el último de mis palabras alabado sea Allah y la paz y las bendiciones de Allah sobre Su Mensajero, su familia, sus Compañeros y todos los que siguen su guía hasta el Último Día.
Sermón pronunciado en la mezquita “Los Bienhechores” de Puerto Rico (Gran Canaria) el día 30 de septiembre 2011.
http://www.webislam.com/articulos/67161-los_companeros_mas_distinguidos_del_mensajero_de_allah_ii.html

Sometimiento a la Realidad.



Fragmento de El islam como anarquismo místico (ed. Virus 2010)
Autor: Abdennur Prado


La palabra islam significa sometimiento o entrega a Al-lâh. Pero debemos recalcar que significa sometimiento únicamente a Al-lâh, la Realidad Única, eterna e increada. Esto implica que el musulmán no se somete a nada temporal y creado, no acepta como un absoluto ningún poder humano, ni instituciones ni personas. El musulmán no reconoce otro poder que el poder de Al-lâh: la hawla wa la quawata il-la bil-lâh. No hay fuerza ni poder salvo en Al-lâh. El musulmán afirma que Al-lâh es al-Malik, el Rey, lo cual significa que Al-lâh es el único soberano al cual reconoce como tal. Pero también se dice que Al-lâh es el único Legislador, o que es el único Propietario. Ni el poder de gobernar, ni de legislar, ni el derecho a la propiedad pueden ser ejercidos de modo absoluto por ningún ser humano, ni por ninguna institución o doctrina que haya sido creada y pertenezca al mundo de las criaturas. El Corán es taxativo a la hora de negar toda pretensión de soberanía por parte de los hombres:

Aquel a Quien pertenece la soberanía de los cielos y la tierra y no ha tomado ningún hijo ni comparte la soberanía con nadie.
(Corán 25: 2)

Y Él es el único que puede subyugar
y es el único que está por encima de sus siervos.
(Corán 6: 18)

Frente al Poder real de Al-lâh el hombre inventa unas estructuras de poder, se da a si mismo la ficción de la soberanía. Pero esta pretensión es rechazada de forma taxativa en el islam, lo cual incluye el desprecio por reyes y tiranos. Existen hadices elocuentes al respecto. En uno de ellos se dice que Al-lâh cogerá por el cogote a los reyes y les dirá: ¿Quién es el Rey? Y luego los dejará caer y estarán cayendo durante cuarenta años hasta ir a parar al fondo del infierno, el lugar que en verdad les corresponde. Citamos otro hadiz, donde Al-lâh se encara con los reyes:

Al-lâh —poderoso y majestuoso— cuando sea el día de la resurrección, reunirá los siete cielos y las dos tierras en un puño y luego dirá: Yo soy Al-lâh, soy el Clemente, soy el Rey, soy el Insondable, soy la Paz, soy el Hegemónico, soy el Poderoso, soy el Avasallador, soy el Soberbio, soy el que ha hecho comenzar el mundo y no ha habido algo que no haya hecho revivir... ¿Dónde están los reyes? ¿Dónde están los avasalladores? (1)

Al-lâh es también as-Salam, la Paz: no hay paz absoluta excepto en Al-lâh. La vida de las criaturas es conflicto, avanza como el río de Heráclito, sin hallar más reposo que en su propio carácter dinámico y tumultuoso: Al-lâh no cesa de crear, esta a cada instante en una nueva creación.

Al-lâh es también al-Adl, la Justicia: toda justicia humana es relativa, está sometida a los intereses de aquellos que hacen las leyes y que las aplican. La justicia de Al-lâh es otra cosa: lo justo es lo apropiado, lo que se ajusta a lo propio. Según el Corán, el mundo ha sido creado en la Justicia, esto es, en equilibrio permanente. El símbolo de la Justicia es al-mîçân, la balanza. El equilibrio de fuerzas complementarias está en la base de la Creación: entre lo activo y lo pasivo, lo masculino y lo femenino, el cielo y la tierra, el cambio y la permanencia, etc. Este mismo equilibrio debe regir las relaciones entre las personas y de estas con la naturaleza. El islam es el camino de en medio: armonía entre lo interior y lo exterior, entre el precio y el objeto, entre la razón y los instintos. También entre las necesidades corporales y las espirituales, o entre lo individual y lo colectivo. Cualquier exceso a favor de uno de estos polos va en detrimento del otro, y da como resultado seres deformes. Romper este equilibrio es algo que sólo está en manos de los hombres: sobre ellos ha sido depositada la confianza de Al-lâh, y sólo ellos pueden traicionarla. Injusto es todo acto, palabra o pensamiento que rompe con este equilibrio natural.

Y Al-lâh es al-Hakim: el Sabio, el Único que realmente sabe, frente al cual todo saber humano es relativo, está sujeto a la temporalidad y a las circunstancies. El saber institucionalizado responde siempre a un mandato de poder, no puede escapar de lo subjetivo y alcanzar esa visión completa que sólo Al-lâh posee. Por eso los musulmanes dicen wa Al-lâhu alim: y Al-lâh es el (único) que sabe.

Las criaturas pueden participar en cierto modo de la soberanía, de la paz, de la justicia, de la sabiduría… pero siempre de forma limitada y defectuosa. Frente al poder de los gobiernos, frente a la paz de los ejércitos y de los poderosos, frente a la justicia de los policías y los jueces, frente al saber de las universidades e instituciones vinculadas al poder, se alzan la Soberanía, la Paz, la Justicia y el Saber de Al-lâh, como una recusación de toda pretensión humana de controlar la vida y sus procesos en nombre de un proyecto político cualquiera.

Crítica de Bakunin a la religión

En su libro Dios y el Estado, Bakunin nos ofrece la crítica anarquista a las relaciones tradicionales entre la Iglesia y el Estado:

El cristianismo es la religión por excelencia, porque expone y manifiesta, en su plenitud, la naturaleza, la propia esencia de todo sistema religioso: el empobrecimiento, el sometimiento, el aniquilamiento de la humanidad en beneficio de la divinidad … Siendo Dios el amo, el hombre es el esclavo. Incapaz de hallar en si mismo la justicia, la verdad y la vida eterna, no puede llegar a ellas más que mediante una revelación divina. Pero quien dice revelación, dice reveladores, mesías, profetas, sacerdotes y legisladores inspirados por dios mismo; y una vez reconocidos aquellos como representantes de la divinidad en la Tierra, como los santos institutores de la humanidad, elegidos por dios mismo para dirigirla por la vía de la salvación, deben ejercer necesariamente un poder absoluto. Todos los hombres les deben una obediencia ilimitada y pasiva, porque contra la razón divina no hay razón humana y contra la justicia de dios no hay justicia terrestre que se mantenga. Esclavos de dios, los hombres deben serlo también de la Iglesia y del Estado, en tanto que este último es consagrado por la Iglesia. (2)

Una crítica a la religión puesta al servicio del Estado que compartimos, pero que no pensamos pueda ser extrapolada a toda forma de espiritualidad, y menos al islam enseñado por el profeta Muhámmad. De hecho, esta crítica deja de tener sentido en el momento en que una religión niegue de forma expresa cualquier forma de sacerdocio, cualquier posibilidad de representar a dios en la tierra, cualquier institucionalización de la creencia, cualquier forma de dominio político fundado en dicha religión. Si niega, en definitiva, la Iglesia y el Estado, y los considera como usurpaciones de un poder que solo corresponde a Al-lâh. Y este es el caso del islam, gracias a Al-lâh. Aunque Bakunin se refiere a las religiones llamadas «monoteístas», y mencione el judaísmo y el mahometismo (sic), su crítica toma como modelo de lo que es una religión al cristianismo (podríamos añadir: al cristianismo clericalizado y reaccionario del siglo XIX). De esta consideración se desprenden una serie de proyecciones cuanto menos arbitrarias. Una de ellas es la proyección a otras tradiciones de la fractura metafísica entre mundo espiritual y mundo natural. Dios es la abstracción más alta, la inmovilidad, un principio abstracto y suprasensible, el gran Todo que funda «la verdadera teología y la verdadera metafísica». A partir de esta fractura, el mundo se convierte en un valle de lágrimas, la vida humana es despreciada, la humanidad y la naturaleza deben ser sacrificadas en nombre de lo suprasensible:

Todas las religiones se basan en el sacrificio… El respeto al Cielo se convierte en el desprecio hacia la tierra, y la adoración de la divinidad se convierte en el menosprecio de la humanidad… Esto constituye el principio supremo, no sólo de toda religión, sino de toda metafísica. (3)

Sin embargo, esta fractura que no corresponde necesariamente ni al islam ni a las religiones orientales, basadas en el principio de no-dualidad. En el centro de la cosmovisión islámica se halla la idea de tawhîd, la Unicidad, la certeza de que toda criatura permanece unida al resto de las criaturas por su origen en lo incondicionado. Todo está en todas partes, lo cual choca con las leyes de la lógica aristotélica pero quiere encontrar una explicación en la física cuántica. Además, en el Corán Al-lâh es presentado como un principio dinámico, que está creando el mundo a cada instante: Al-lâh no cesa de crear.

Salta a la vista que al hablar de «todas las religiones», en realidad Bakunin está proyectando a todas ellas su visión negativa de la única religión que conoce de cerca y ha sufrido en carne propia. Cuando habla de Dios, en todo momento piensa en el «dios personal» del cristianismo, sin tener en cuenta que éste es exclusivo de ésta religión:

Si dios existe, el hombre es esclavo; ahora bien, el hombre puede y debe ser libre: por consiguiente, dios no existe. Desafío a cualquiera a salir de este círculo; y ahora, que se elija. (4)

El círculo o elección entre dos términos opuestos que nos propone Bakunin parte de la imagen del cristianismo institucionalizado como modelo de toda religión. Básicamente, se confunde lo que es un principio cosmológico del auto-sometimiento o entrega confiada a Al-lâh (a la existencia) con el principio político del sometimiento al poder, sea de la Iglesia o del Estado. Pero para que eso se realice debe existir alguna clase de identidad o conexión entre Al-lâh y el poder terreno, cosa que el islam niega expresamente. Por ello, sostenemos que la crítica de Bakunin a la religión como medio de esclavizar al hombre no puede ser aplicada al islam directamente, pues sólo tiene sentido en el caso de una religión con iglesia y jerarquías detentadoras de un magisterio dogmático. En el islam existe una ortopraxis: consenso en torno a unas prácticas (como rezar, como debe realizarse la peregrinación o el ayuno, etc.). Pero no existe una ortodoxia propiamente dicha, y de hecho en la historia del islam han coexistido siempre interpretaciones divergentes del Corán. Lo que Bakunin considera como esencial a toda religión, es en realidad lo que el Corán considera como lo más aberrante, el shirk o idolatría, el asociar a Al-lâh algo creado (ideología, sistema, mercado, monarquía… o religión). Y para que esto suceda Dios ha tenido que ser humanizado (divinidad de Jesús, expresamente rechazada en el Corán).

¿Qué quiere decir el musulmán cuando se proclama «siervo de Al-lâh»?

Desde la cosmología coránica, se dice que el ser humano en estado de naturaleza es un esclavo (o siervo) de Al-lâh (‘abdal-lâh), del mismo modo que el girasol es esclavo del sol, por hallarse vinculado a él de un modo orgánico. El Corán afirma que todas las criaturas son siervas de su Señor, que lo adoran según un modo intrínseco a su naturaleza. El volar, el quemar o el mojar son modos que tienen los pájaros, el fuego y la lluvia de adorar a Al-lâh, de servirle. Se trata en primer término de una cuestión cosmológica y no política, aunque esta concepción tiene implicaciones políticas evidentes. El ser «siervos de Dios» no implica en realidad una cadena ni una limitación exterior para la criatura, no tiene ninguna de las connotaciones negativas que en un ámbito político y social tiene el término siervo. Se trata simplemente de un vínculo orgánico de cada criatura con el Todo, un vínculo interior y propio de su naturaleza más íntima, y por tanto indestructible. Este vínculo es presentado en el Corán como un pacto pre-eterno, anterior a nuestro propio nacimiento. No es pues un pacto político ni socialmente discernible. Es el propio Sí en que consiste toda vida. Cada vida no es sino una afirmación instintiva, interna, innata, del deseo de vida. Este es el vínculo indestructible que une al Creador y a las criaturas. Todas las criaturas son siervas de Al-lâh por el hecho de que todas están al servicio de un proceso vital que las rebasa.

El Corán dice: Al-lâh Wahid, Al-lâh Uno, la Realidad Una. Tawhîd es una forma verbal que designa el acto de «hacer que algo sea uno», «reunificar». El Shayj al-‘Alawî, uno de los más grandes maestros del Magreb en el siglo XX, nos lanza una sentencia: «El Tawhid es el fuego». El fuego convierte todo lo que toca en fuego, lo hace uno con el mismo. Al-lâh es Uno porque todo se reduce hasta desaparecer en Él, sumergido en el océano de su Magnificencia. La afirmación habitual de que el islam es «una religión monoteísta» debe ser puesta en cuarentena, pues el islam no afirma que solo exista un dios ante el cual todos debamos postrarnos, sino que todos permanecemos sometidos a la Única Realidad existente, lo sepamos o no. No estamos hablando de una creencia, sino de la condición natural de toda criatura. El islam no es una forma de teísmo, en la medida en que no supone un Dios personal todo-amor-todo-espíritu en quien debamos creer, sino el entregarse y el permanecer abiertos a la Realidad, orientarnos a Al-lâh y recordarLo en todos nuestros actos.

A Al-lâh no se lo puede conocer, pero se lo puede re-cordar y re-conocer. No se lo puede ver en si mismo, pero se lo puede ver manifestándose en las cosas. Está más allá de todo lo creado, pero mires adonde mires verás la Faz de Al-lâh… Estas expresiones no se refieren en realidad a Al-lâh, sino a las limitaciones de la mente humana para comprender algo que es anterior a ella. Al-lâh supera toda dualismo, lo cual se hace evidente en la dualidad trazada por la teología entre un «Dios personal» y un «Dios impersonal». Al-lâh no es una persona. Esta al mismo tiempo en todas partes, lo cual es incompatible con la idea de una persona entendida como cuerpo separado. Al-lâh es la Realidad, la Paz, la Justicia. Existe un hadiz en el cual Al-lâh afirma, en primera persona: «Yo soy el Tiempo» (5). Al-lâh es Creador, lo creado no es Al-lâh. Pero este principio creador no es una mera fuerza: esta vivo y se comunica con las criaturas a través del Libro de la revelación y del Libro de la naturaleza.

En el Corán Al-lâh es tanto El Oculto (al-Batin) como El Evidente (az-Zahîr). Se muestra y al mismo tiempo permanece oculto. Se muestra: está en todo lo visible. Pero permanece oculto: Al-lâh no puede ser asociado a ninguna de esas cosas o sucesos a través de los que se manifiesta, no puede ser reducido a un medio o simulacro. El musulmán rechaza asociar a su adoración ningún signo de identidad externo, del mismo modo que rechaza asociarlLo a ninguna entidad suprasensible, ajena a nuestro mundo de percepciones. Quiere esto decir: del mismo modo que existe un shirk evidente (la construcción física de ídolos, el adorar cosas acabables), existe un shirk de lo oculto: la asimilación de Al-lâh al mundo espiritual, a lo suprasensible, una asimilación que Bakunin asocia a la alienación del ser humano y al establecimiento de jerarquías en la tierra. Sabiendo esto se hace comprensible la sentencia de uno de los grandes maestros del sufismo magrebí, de otro modo escandalosa: «Al-lâh es físico»… Lo cual no necesariamente quiera decir que es «tan solo físico», sino que es también físico, pues asimilarlo a «lo espiritual» implicaría una reducción de Al-lâh a una categoría mental, y por tanto una forma de idolatría.

Se comprende pues lo que quiere decir ser siervo de Al-lâh: el reconocimiento de que estamos unidos al resto de las criaturas por nuestro origen común en lo increado. El reconocimiento de este vínculo, de esta «servidumbre positiva», es el islam, palabra que tiene el sentido de entrega, libramiento. Este librarse a la Realidad y aceptar que somos seres contingentes, destinados a su acabamiento, es el origen de todos esos valores que se consideran, comúnmente, como universales: solidaridad, generosidad, hospitalidad, amor, sosiego, desapego… Todo esta enlazado, todos somos Uno. Ashadu la ilaha illa Al-lâh: reconozco que no existen dioses sino Al-lâh, la Realidad Única. Reconozco que la Realidad es una y compartida, y que no puede ser fijada ni representada. Me abro a Al-lâh, me remito a lo abierto, más allá de las formas, más allá de la cultura en la que se desarrolla mi existencia. Y es en esa apertura a lo ilimitado e incondicionado que me hago capaz de romper con las limitaciones de mi tiempo humano y de alcanzar nuevos horizontes.

Notas
(1) Recopilado por Abû-sh-Shayj en al-‘Izma. Citado en Cent quinze hadisos qudsi, Llibres de l’índex, Barcelona 2008, p.28.
(2) Dios y el Estado, El Viejo Topo, Barcelona 1997, p. 119
(3) Consideraciones filosóficas sobre el fantasma divino, sobre el mundo real y sobre el hombre., Aguilera, 1977.
(4) Dios y el Estado, El Viejo Topo, Barcelona 1997, p. 120.
(5) Recopilado en Sahih Bujari y Sahih Muslim, consideradas las dos colecciones más importantes de dichos del Profeta. También en Forty Hadith Qudsi, publicado por Revival of Islamic Heritage Society, Islamic Translation Center, Aldahieh, Kuwait. Hadiz 4.


http://www.webislam.com/articulos/67259-sometimiento_a_la_realidad.html

Historia de Ubais Al Qarani




Ubais Qarani era un camellero del Yemen que vivió en la época del Profeta Muhammad, la bendición y la Paz sean con él y con su Familia Purificada
Autor: Sheij Abdul Karim Paz


Ubais, era un hombre muy piadoso y amaba a Dios. Con él vivía su anciana madre, quien para entonces, dependía de los cuidados de su hijo Ubais. Éste había escuchado que en Medina se hallaba el nuevo profeta de nombre Muhammad, de quien todos hablaban en la península arábiga por esos días. Ubais ansiaba ir a visitar al profeta y poder conocerlo, pero la responsabilidad de los cuidados de su madre se lo impedía.

Mientras tanto, en Medina, el profeta, solía decir que sentía el rico perfume de Ubais al Qarani, a quien apodó, el Espíritu del Misericordioso. Salmán el Persa, un gran compañero del profeta, de quien Muhammad llegó a decir, Salman es de nosotros Ahlul Bait (Familia del profeta, la Paz sea con ellos), le preguntó al profeta por la persona de Ubais, quién era. El profeta le dijo, es un gran amante de Dios que vive en el Yemen, su fe es tan grande intercederá por muchos de los compañeros el Día del Juicio.

Luego de un tiempo, la madre de Ubais se encontraba un poco mejor de salud, por lo que Ubais halló apropiado pedirle su permiso para viajar a Medina a conocer al profeta en persona. Su madre consintió con la condición de que no durmiera alí, sino que volviese sin pasar la noche en Medina. Es importante destacar que la distancia del Yemen a Medina, demandaba en aquel tiempo, muchos días de viaje.

Cuando por fin, Ubais llegó a Medina, preguntó acerca de la casa del profeta, y se dirigió apenas conteniendo el aliento hasta su puerta. El gran momento esperado había llegado a su fin, ahora podría ver el rostro de su amado profeta. Golpeó la puerta y atendió un sirviente. Ubais preguntó por el profeta, y el sirviente le indicó que no estaba en la casa, pero que podía pasar y esperarlo hasta que regresase. Ubais entró y se acomodó para esperarlo, pero pasado un buen rato, el profeta aún no regresaba y ya se estaba haciendo de noche. Luego, ya no puedo seguir esperando pues debía cumplir con la promesa hecha a su madre y se dispuso a regresar, dejando sus saludos para el profeta.

Cuando Muhammad regresó a su casa preguntó quién había estado allí, puesto que podía sentir su perfume. El sirviente le dijo que había estado Ubais, pero que no había podido quedarse por una promesa hecha a su madre y le había dejado sus saludos.

Cuando el profeta estuvo cerca de morir, llamó a algunos de sus compañeros para repartir algunas de sus pertenencias de valor entre ellos, como muestra de su estima hacia ellos. Entre sus objetos íntimos, el profeta tenía un cinturón de cierto valor. El profeta le dijo a los compañeros que lo reservaba para Ubais al Qarani y designó a algunos para que se lo llevasen tras su fallecimiento. Le dijeron y quién es él, no hemos oído su nombre en la Meca ni en Medina, ni ha participado en ninguna de las batallas del Islam. El profeta les dijo, él es un gran creyente del Yemen, intercederá por muchos de ustedes en el Día del Juicio.

Tras el fallecimiento del profeta, los encomendados viajaron al Yemen y le llevaron el obsequio del profeta a Ubais al Qarani. Cuando llegaron a su casa, antes de que alcancen a tocar a su puerta, esta se abrió y los atendió el mismo Ubais, diciéndole, ¡bienvenidos, oh compañeros del profeta!, os estaba esperando, gracias por haberme traído el cinto que me obsequió el Profeta, que la bendición de Dios sea con él y su Purificada Familia. Los compañeros se miraron asombrados. Era imposible que Ubais supiera de ello. Le preguntaron de dónde había adquirido el conocimiento de que vendrían y traerían ese obsequio. Ubais les dijo que el mismo Profeta se lo había comunicado en un sueño y que acostumbraba recibir su visita en sus sueños.

Ubais al Qarani, fue un gran compañero del profeta, a pesar de que nunca pudo verlo fisicamente. Luego se uniría al Imam Ali, la paz sea con él, el sucesor del Profeta, en la batalla de Siffin contra Muawia y alcanzaría el excelso grado del martirio en sus filas.

De esta historia verídica de unos de los grandes compañeros del profeta, como de tantas otras, podemos extraer grandes enseñanzas.

En primer lugar, el respeto y cuidado de los padres es una de las vías enseñadas por las escrituras sagradas y por las tradiciones del profeta, para acceder a grados elevadísimos de espiritualidad y favores especiales de parte de Dios Altísimo.

Por otra parte, cuando cumple efectivamente con su deber más importante, Dios le hace acceder a aquello que anhela en el camino de la felicidad espiritual y los impedimentos materiales no son obstáculo en el camino de Dios.

Cuando se ama sinceramente a Dios y a Sus profetas, este amor es correspondido por Dios.

Por otra parte, nos parece importante, en esta época, en que, debido al materialismo imperante, al egoísmo sensualista, al desconocimiento de los modelos proféticos, al facilismo y la falta de sacrificios, a los padres cuando son ancianos y ya han cumplido toda una vida prestándonos todo tipo de servicios y sacrificios, son ignorados y dejados en centros geriátricos, donde se dedican muchas veces a esperar la muerte sin ningún tipo de muestras de afecto por parte de sus hijos y parientes y muchas veces también, del mismo personal del geriátrico que no dejan de trabajar por un sueldo con ancianos, al fin y al cabo desconocidos. Sin dudas puede haber grandes excepciones, pero convengamos que éstas deben comprobarse en los hechos.

El Islam como la última y más acabada expresión de la realidad profética, nos enseña que luego del reconocimiento, adoración y agradecimiento de Dios, la obligación más importante del creyente es el amor a sus padres, traducido en cuidados y atenciones permanentes, incluso antes de que tengan que solicitarlos. Dijo el profeta Muhammad, la bendición de Dios sea con él y su Purificada Familia, el paraíso está debajo de los pies de las madres. Y también dijo, Dios corta el sustento a aquel que no ora por sus padres (estén con vida o hayan fallecido). Hacer el bien a los padres antes de que éstos lo soliciten es una orden coránica.

Una vez, dijo Dios Altísimo, al profeta Moisés, la paz sea con él: ¿Qué has hecho para Mí, oh Moisés? El profeta contestó: ¡Oh Señor!, he rezado, he ayunado, he hecho súplicas. Dios Exaltado dijo: eso lo has hecho para ti, pero, ¿qué has hecho para Mí? Moisés, no sabía que decir y entonces Dios le dijo: Cuando ayudaste a Mis siervos, hiciste algo para Mí.

Por supuesto, esto no significa que los actos de adoración no sean deseados por Dios o que no puedan ser realizados para Él, pero lo que destaca el dicho es que la ayuda al prójimo tiene un gran valor para Dios. Entre la gente, quienes más prioridad tienen para ser ayudados son los padres, luego los parientes cercanos, luego los lejanos, luego los vecinos y luego el resto.
Fuente: Islam en Mar de Plata

http://www.webislam.com/articulos/67194-historia_de_ubais_al_qarani.html

Las grandes marcas textiles internacionales explotan a mujeres marroquíes.


La corporación internacional Inditex, que incluye las marcas Zara, Bershka, Pull&Bear, Stradivarius, Oysho y Massimo Dutti, fue denunciada por abusos a las trabajadoras en los talleres textiles de Tánger.

RT

El maltrato se reveló en un estudio de la Campaña Ropa Limpia (“una red internacional de organizaciones no gubernamentales, sindicatos y organizaciones de consumidores que trabaja para mejorar las condiciones de las trabajadoras y los trabajadores de la industria global de la confección”, como dice su sitio web oficial).

La deslocalización de la confección en países como Marruecos trajo beneficios muy grandes para las marcas textiles europeas, reduciendo considerablemente sus gastos y permitiendo que sus ingresos se dispararan. Esta investigación revela cómo se alcanzó este resultado.

El informe se realizó a partir de la experiencia de 118 obreras marroquíes y pone de manifiesto abusos colosales. Las mujeres trabajan 12 horas diarias sin ningún pago adicional, son humilladas física y verbalmente, son castigadas por faltas disciplinarias de manera desproporcionada. Por lo general, los salarios no superan los 200 euros mensuales y en ocasiones están por debajo de los 100 euros al mes. Las trabajadoras más jóvenes, a menudo menores de 16 años, son consideradas aprendizas y son obligadas a trabajar las mismas horas que el resto prestando sus servicios casi gratis.

Códigos éticos firmados y falseados

Inditex no es el único explotador en el mercado textil. También se han recogido testimonios de trabajadoras de talleres proveedores de Mango, Mayoral, El Corte Inglés y Dolce&Gabanna con condiciones laborales parecidas. A pesar de que muchas empresas textiles asumieron códigos de conducta laborales, hacen todo lo posible para evitar seguirlos estrictamente.

Estos códigos las obligan a pasar auditorías en los talleres, pero cuando se llevan a cabo estos controles las fábricas realizan cambios temporales. Por ejemplo, ordenan los lugares de trabajo, cumplen los horarios laborales, despiden a las trabajadoras sin contrato y ocultan a las menores. Una trabajadora de una fábrica aseguraba que “cuando aparecen auditores por sorpresa, los supervisores esconden a las trabajadoras menores en la azotea o en cajas de ropa vacías”.

Según el autor del informe, Albert Sales, “estas empresas tienen en su mano la capacidad tanto de generar situaciones de explotación laboral, como de evitarlas”. Hasta ahora han preferido la primera opción. La Campaña Ropa Limpia recuerda que esta investigación se centra en Marruecos pero que las situaciones descritas allí son frecuentes en muchos otros países.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/sociedad/issue_34782.html

http://www.kaosenlared.net/territorios/t2/internacional/item/4071-las-grandes-marcas-textiles-internacionales-explotan-a-mujeres-marroqu%C3%ADes.html

Llamamiento ante los preparativos de guerra contra Irán y Siria.




por Juan Vivanco

Cada vez son más concretas y amenazadoras las probabilidades de que la máquina de muerte que se ensañó con Yugoslavia, Afganistán e Iraq y acaba de devastar Libia se abata contra otros países soberanos. La guerra psicológica, mediática e ideológica ya ha empezado.

Cada vez son más concretas y amenazadoras las probabilidades de que la máquina de muerte que se ensañó con Yugoslavia, Afganistán e Iraq y acaba de devastar Libia se abata contra otros países soberanos. Países reacios a alinearse con los persistentes proyectos de Nuevo Orden Mundial, pero cuya sumisión es decisiva para relanzar el dominio geopolítico de EE. UU. y la OTAN en Asia y en todo el mundo. La profunda crisis económica, pero también de consenso social, por la que está atravesando Occidente, así como la necesidad de impedir a toda costa un reajuste de los equilibrios planetarios a favor de nuevas fuerzas emergentes, hace que este peligro sea aún más inminente.

La guerra psicológica, mediática e ideológica ya ha empezado y blande sus armas de desinformación y criminalización del adversario, pero también ha llevado al campo de operaciones las primeras fuerzas especiales. Este llamamiento, que invitamos a suscribir, se empezó a difundir a primeros de enero en Alemania, país donde ha cosechado la adhesión de 5 parlamentarios nacionales. El texto se ha publicado en varios idiomas. En el blog Freundschaft mit Valjevo e.V. pueden consultarse la versión original y las traducciones.

Domenico Losurdo

¡Detener los preparativos de guerra! ¡Suspender el embargo!
¡Solidaridad con los pueblos iraní y sirio!

Decenas de miles de muertos, una población traumatizada, amplia destrucción de infraestructuras y un Estado en ruinas: este es el balance de la guerra desencadenada por EE. UU. y la OTAN contra Libia para saquear las riquezas del país y volver a colonizarlo. Ahora preparan abiertamente otra guerra contra Irán y Siria -el primero rico en materias primas y el segundo de crucial importancia estratégica- porque tienen su propia política y se niegan a someterse a los dictados de esas dos potencias. Un ataque de la OTAN contra Siria o Irán podría llevar a una confrontación directa, de consecuencias incalculables, con Rusia y China.

Con continuas amenazas de guerra, la concentración de tropas en las fronteras de Irán y Siria, y atentados terroristas y sabotajes cometidos por «unidades especiales» infiltradas en el país, EE. UU., sus aliados de la OTAN e Israel imponen un estado de excepción en estos países para ponerlos de rodillas. Con sumo cinismo y desprecio de los derechos humanos, EE. UU. y la UE tratan de paralizar su comercio exterior y sus transacciones financieras. Así se pretende sumir la economía iraní y siria en una grave crisis, que aumentará el desempleo y causará un fuerte deterioro en el abastecimiento de la población. Buscando un pretexto para una intervención militar decidida hace tiempo, se intentan agudizar los conflictos étnicos y provocar estallidos sociales que desemboquen en una guerra civil. Los gobiernos europeos respaldan activamente esta política de embargo y amenaza de guerra.

Llamamos a todos los ciudadanos, Iglesias, partidos, sindicatos y movimiento pacifista a que se opongan enérgicamente a esta guerra.

Pedimos a los gobiernos europeos:

- la suspensión inmediata y sin condiciones de las medidas de embargo contra Irán y Siria;

- una declaración inequívoca de que no participarán en una guerra contra estos dos países ni autorizarán a EE. UU. y la OTAN a usar sus instalaciones militares para la agresión;

- un compromiso a escala internacional para que se ponga fin a la política de chantaje y amenazas de guerra contra Siria e Irán.

Los pueblos iraní y sirio tienen derecho a decidir soberanamente su organización política y social. El mantenimiento de la paz exige que se respete escrupulosamente el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados.

Primeras adhesiones (en Italia):

Domenico Losurdo
Gianni Vattimo
Margherita Hack
Giulietto Chiesa
Oliviero Diliberto
Manlio Dinucci
Vladimiro Giacché
Federico Martino
Sergio Ricaldone

Costanzo Preve, Guido Oldrini, Andrea Fioretti, Stefano G. Azzarà, Fabio Frosini, Renato Caputo, Cristina Carpinelli, Maurizio Musolino, Andrea Catone, Fausto Sorini, Luigi Alberto Sanchi, Mauro Gemma...

Para suscribir el llamamiento: noguerrasiriairan@libero.it"> noguerrasiriairan@libero.it

http://www.kaosenlared.net/territorios/t2/internacional/item/4246-llamamiento-ante-los-preparativos-de-guerra-contra-ir%C3%A1n-y-siria.html

Tres años después de las bombas de la Operación Plomo Fundido contra la Franja de Gaza




Una población entera secuestrada

Ahmad Barqawi
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández



Hace exactamente tres años desde que el ejército israelí selló implacablemente las entradas y salidas de la atestada Franja mientras la “Comunidad Internacional” al completo cerraba los ojos y de forma ambivalente volvía la espalda ante la horrenda masacre que se avecinaba. Y hace tres años que agotamos lo poco que quedaba de nuestra cuota de simpatía y compasión hacia los palestinos, alcanzando niveles insospechados en nuestra apatía colectiva.

El 18 de diciembre de 2009, tres años después del “cese unilateral de las operaciones militares”, el aparato israelí de aniquilación y asesinato masivo sigue aun rugiendo en las fronteras, listo para ponerse en marcha en cualquier momento; el ejército israelí está literalmente relamiéndose los labios, salivando ante la oportunidad de una nueva ronda despiadada de carnicería sistemática. Su celo animal anhelando más derramamiento de sangre es tan fuerte hoy como lo era hace tres años –si no más-; igualmente, las autoridades militares, diplomáticas y políticas israelíes no parecen perder la menor oportunidad de batir tambores de guerra con despreocupación casi temeraria.

El día empieza y acaba en la oscuridad de una guerra inminente amasándose contra Gaza; el 27 de diciembre de 2011 (tercer aniversario del inicio de la guerra contra la Franja), el jefe del estado mayor del ejército israelí, el teniente general Benny Gantz afirmó que era “inevitable” otro ataque contra Gaza, mientras el periódico Haaretz citaba al comandante de la brigada del sur, Tal Hermoni, diciendo que estaba en preparación otra “campaña militar variada y diferente”; todo esto, desde luego, sin contar con los asesinatos selectivos, los ataques aéreos nocturnos y las ocasionales incursiones sobre el terreno que se han convertido en la horrible realidad diaria de la Franja.

En la actualidad, toda la población de Gaza vive como rehén en condiciones inhumanas y al alcance de la mortífera garra del estado sionista, que aún mantiene vigente la despiadada política israelí de calcular y determinar meticulosamente la ingesta de calorías de los gazatíes; mientras a los estudiantes universitarios se les roba el futuro académico a través de las arbitrarias restricciones de viaje, a los pacientes se les niega su derecho a recibir tratamiento y sigue ampliándose un desprecio sistémico total ante cualquier remedo de derechos humanos.

Tres años ya desde que cayeron las bombas, y los palestinos de Gaza –con tantos aspectos en su contra- siguen aún intentando recomponer los fragmentos rotos de sus vidas, con familias enteras viviendo aún entre las fotos gastadas de sus seres queridos, de todos aquellos que perdieron la vida en la Operación Plomo Fundido de Israel, y el silencio culpable del resto del mundo.

Tres años desde que cayeron las bombas, y nuevas injusticias siguen amontonándose sobre las actuales. En el pequeño enclave costero y hasta este mismo día, aún sigue escuchándose el penetrante ulular de las sirenas y las voces que gimen entre los escombros. Tres años ya desde que cayeron las bombas, y la única justicia que la comunidad internacional quiso conceder al pueblo de Gaza fue un dócil informe que incluso acabó repudiado por su mismo autor.

Tres años desde que el cielo de Gaza se cubrió con la vorágine de las municiones de fósforo blanco, y el suelo de la franja sigue aún cubierto de restos de proyectiles y bombas sin explotar que yacen en espera de una segunda oportunidad para poder arrancar más vida a los niños palestinos. Tres años desde que cayeron las bombas, y vivir una infancia normal sigue siendo una proeza excepcional para los niños de Gaza mientras el peso de la vida se cobra un duro peaje sobre sus frágiles almas a causa de las condiciones draconianas impuestas por Israel, con los tonos mortales de la última guerra todavía grabados a fuego en su memoria mientras las improvisadas y hacinadas aulas constituyen aún un recuerdo diario de los horrores que soportaron aquel invierno de 2008/2009.

Tres años después de que los “espectadores” israelíes de las cercanas ciudades del sur de Israel treparan en grupo a lo alto de las colinas para avistar la lluvia de muerte y destrucción que caía del cielo sobre los indefensos palestinos, compartiendo risas estúpidas y pasándose los binoculares de uno a otro aclamando con entusiasmo el “poderío” de las fuerzas ocupantes mientras la matanza se desplegaba justo ante sus ojos como si se tratara de un mero acontecimiento deportivo. El asesinato sigue siendo un deporte de espectadores para las autoridades israelíes; jóvenes oficiales de la frontera israelí de gatillo fácil se divierten disparando balas de fuego real contra los campesinos palestinos que intentan recoger su cosecha cerca de la “zona tampón”, mientras la caza de palestinos en los túneles bajo la frontera de Rafah con aviones teledirigidos continúa siendo un “procedimiento operativo estándar”.

Tres años hace que las bombas cayeron –casi un año después de que se disolviera la dictadura de Hosni Mubarak-, y el peso sofocante del bloqueo israelí sigue aplastando los pechos de la población de Gaza con su inhumano asedio, haciendo que desde hace mucho tiempo su utilidad teórica, si es que alguna vez tuvo alguna, se haya transformado gradualmente en esta política internacionalmente consentida que el mundo ha convertido, a todos los efectos, en algo demasiado cómodo para abandonar. Finalmente, esa pasividad crónica ha arrojado a los palestinos de Gaza a una vida de asedio y castigo colectivo al parecer interminable, una vida en la que no tienen literalmente más remedio que abrir túneles para poder escapar.

Hoy, la “Operación Plomo Fundido” sigue siendo una herida abierta y una mancha oscura en la conciencia del mundo mientras el sentido de la moralidad y la justicia se desvanece rápidamente y el valor de la vida humana se falsea profundamente. ¿Son las víctimas palestinas algo que no merece vigilias masivas a la luz de las velas en honor a su memoria? ¿Habrá alguna vez alguien capaz de recitar cada uno de sus nombres en su propia “tierra santa”? Las imágenes de la larga masacre de 22 días en Gaza son demasiado fuertes como para poder olvidarlas: el dolor de los angustiados padres escavando en búsqueda de los restos de sus seres amados enterrados bajo los escombros de lo que fue su hogar, los heridos transportados en sillas de oficina hacia los caóticos servicios de urgencia, los cuerpos sin identificar de los niños muertos con la palabra “anónimo” garabateada con rotuladores negros sobre sus pequeños vientres en la morgue del hospital Adwan y los doctores del hospital Al-Shifa intentando realizar desesperadamente maniobras de reanimación sin resultado alguno en los pechos de los bebés.

Por desgracia, los medios de comunicación mantienen aún en ángulo muerto todo lo que se refiere a Gaza; los gritos de protesta de Túnez, El Cairo, Bengasi y Sanaa han ahogado los llamamientos incesantes a levantar el bloqueo. Desde luego, hay tantas proezas que podemos cosechar hoy en día de la Primavera Árabe frente al oportunismo y la política sucia, y tan poco tiempo para hacerlo…

Tres años ya desde que cayeron las bombas, y parece Gaza seguirá estando durante un tiempo en segundo plano, en gran medida ausente de nuestros televisores y de nuestra dosis diaria de noticias hasta, posiblemente, la Operación Plomo Fundido II.

Ahmad Barqawi es un escritor y columnista independiente jordano que vive en Ammán. Ha desarrollado diversos estudios, análisis estadísticos e investigaciones en las áreas de desarrollo económico y social en Jordania.

Fuente:

http://www.counterpunch.org/2012/01/12/three-years-after-the-bombs-fell-on-gaza/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=143005

Lo llaman democracia, y no lo es.



Pedro Luis Angosto
Rebelión



No recurriré en esta ocasión para dar una definición acertada de Democracia a paradigmas ideológicos más próximos a mí pensamiento, me limitaré a reproducir en su integridad –es corto- el discurso que Lincoln pronunció el 19 de noviembre de 1863 en Gettisburg, en plena guerra civil norteamericana, un discurso que contiene en su parte final la célebre frase que muchos aprendimos de críos y todavía no hemos olvidado: “Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales. Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como último lugar de descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa. Pero, en un sentido más amplio, nosotros no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí lo han consagrado ya muy por encima de nuestro pobre poder de añadir o restarle algo. El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí decimos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Somos, más bien, nosotros, los vivos, los que debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que, aquellos que aquí lucharon, hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que, de estos muertos a los que honramos, tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron hasta la última medida completa de celo. Que resolvamos aquí, firmemente, que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra”.

Gettysburg, 1863, Lincoln, gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Quitada la carga teológica que siempre caracterizó a una nación que hizo de la Biblia un tratado estrategia bélica y comercial, la frase del Presidente norteamericano sigue teniendo todo el poder de las palabras bellas, sabias y liberadoras y, sin ambigüedades, puede ser aceptada por cualquier ciudadano decente y responsable para saber qué es y qué no es Democracia. Pero, ¿qué ha sido de ellas? ¿Acaso en Estados Unidos existe el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? ¿Qué ocurre con los cien millones de yanquis que no tienen derecho alguno a la sanidad ni a la educación ni a la vivienda ni a los más imprescindibles derechos sociales porque no se los pueden pagar? ¿Qué ocurre con las industrias y los lobys que ponen y quitan presidentes de acuerdo con el favor que vayan a prestar a sus intereses? ¿Qué clase de gobierno del pueblo promueve la pena de muerte, la tortura, el racismo, la incultura, la guerra, la necesidad, la explotación, el hambre y la desigualdad en todas las formas habidas y por haber? ¿Qué pueblo educado y culto puede justificar ante su Dios o ante los hombres la existencia de ese campo infernal que ahora cumple diez años en la colonia de Guantánamo? No, en Estados Unidos, hace tiempo que el pueblo no gobierna ni nadie gobierna para el pueblo ni por el pueblo. Y sabiendo eso, que lo sabemos desde que aquí comenzamos a respirar tras las primeras elecciones, cuando todavía era lícito gritar “yankees go home”, algunos, de entre nosotros, salidos del averno del franquismo sin renunciar a él, guardando su legado como si fuese el “brazo incorrupto de Teresa de Ávila”, conscientes de que el apoliticismo es la negación del aserto de Lincoln, quisieron y quieren imponernos ese modelo político caduco, un modelo fracasado que ha convertido al hombre en un objeto incapaz de decir esta boca es mía, manipulable, falso, hipócrita, acomodaticio y cruel, cruel hasta ser capaz de cometer en su propio país y en cualquier país del mundo las mayores barbaridades que imaginarse puedan, en nombre del dios del Sinaí, en nombre de la libertad falsaria, en nombre del capital y de quienes lo acaparan aun a costa del presente y del futuro de la Humanidad.

En España hubo una ilusión democrática. Vano es negarlo. Pero desde la llegada de Aznar a la presidencia del Partido Popular –que mientras no se demuestre lo contrario fehacientemente, es un partido franquista-, esa ilusión fue sustituida por la moral perversa del nuevo rico sin que ni los partidos ni los diversos colectivos de izquierda mostrasen una oposición contundente y brava a ese cambio de valores que suponía suprimir los valores. Desde entonces, tal vez antes porque nunca rompimos las cuerdas que nos ataban bien atados al régimen fascista español, el apolítico es quién decide gobiernos y modos de vida, obligándonos a los demás a vivir contra la ética y contra la estética, envueltos en un mar de simpleza, mediocridad y miseria moral que amenaza nuestra supervivencia.

Pero no nos perdamos por las ramas, son muchas y es fácil pasarse de árbol sin saber siquiera cómo era ese del que hablábamos. La democracia española no ha condenado todavía el franquismo, por tanto, subsisten entre nosotros las prácticas, esencias, modos y maneras de aquel nefasto régimen que nos separó del mundo civilizado hace más de setenta años. Debido a esa trágica herencia, el español fue siempre refractario a la militancia política y sindical, registrándose una afiliación real tan pobre como mínima es la presencia de la sociedad civil en cuantas cosas le atañen. Esa dejación, en la que participamos muchos, permitió que la política se dejase en manos de ineptos, de logreros y ganapanes, pero sobre todo de incapaces y sinvergüenzas que jamás supieron de la citada y célebre frase del presidente yanqui. Contamos con una ley electoral en la que priman los territorios sobre las personas, de modo que el voto del pueblo es violado sistemáticamente en cada proceso electoral; la casta política –dios, en quien no creo, me libre de condenar a los políticos en general: sin los que lo son de verdad estaríamos a machetazo limpio-, no se rige por las mismas leyes que el resto de los mortales, sus sueldos son mucho más elevados, hacen leyes especiales para que sus pensiones rompan los topes máximos que afectan al común y, además, se permiten el lujo de querer salvarnos contra nosotros mismos, elaborando normas que favorecen, como ocurre en Estados Unidos, a las minorías más poderosas y oprimen a quienes no forman parte de ellas, es decir a casi todos. La inmunidad parlamentaria, que fue un logro de la clase obrera en los albores del siglo XX, se ha convertido en una patente de corso que dilata hasta la prescripción los procesos judiciales en que se ven inmersos algunos de los llamados representantes del pueblo, generando una sensación de inseguridad jurídica, de privilegio, de impunidad y de nausea colectiva que contradice de lleno los principios democráticos más incuestionables. Por si fuera poco todo lo dicho, el poder político, los poderes públicos, carentes del sustento que da una sólida formación ideológica y ética, ayuno de la presión de un pueblo educado y culto capaz de hacerse respetar utilizando los instrumentos que sean menester para ello, se han sometido sin rubor alguno al poder de los mercados, eufemismo bajo el que se esconden los dueños del dinero, de vidas, almas y haciendas, olvidando que no hay poder en la Tierra superior al que emana del pueblo y que todos, absolutamente todos los individuos, corporaciones, entes regionales, nacionales, internacionales y celestiales están sometidos al imperio de la ley y al mandato del pueblo soberano.

La política es la evitación de la guerra y el arte más sagrado de cuantos el hombre ha creado para manejarse y defenderse de las fuerzas del pasado. Es menester regresar a la frase de Lincoln, a la de tantos y tantos que pidieron a gritos regeneración y expulsar de ella a quienes han suplantado a la voluntad popular para cuidar de intereses particulares, como sea. De no hacerlo viviremos durante mucho tiempo en algo parecido a la oligocracia, que no es el gobierno de unos pocos, sino el de unos oligofrénicos indecentes que nos convertirán, gracias a nuestro silencio, en súbditos y esclavos. Ningún gobierno que gobierne contra el pueblo, contra el interés público, es legítimo.

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