Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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domingo, 11 de marzo de 2012

Mejor apunten a Siria.

McCain propuso intervenir en Siria y desató el debate.

Análisis de Jim Lobe*

WASHINGTON, 9 mar (IPS) - La idea del poderoso lobby israelí en Estados Unidos era priorizar esta semana cómo y cuándo atacar a Irán, pero Siria de pronto se robó todo el protagonismo.

El sorpresivo cambio de atención en los políticos estadounidenses, y sus seguidores en los medios, fue disparado por un enérgico llamado el martes 6 del senador John McCain, del opositor Partido Republicano, para que Washington diera un apoyo decisivo a los rebeldes sirios que luchan contra el régimen de Bashar Al Assad. "La única forma realista de hacerlo es con poder aéreo extranjera", dijo McCain, quien rápidamente contó con el apoyo de otros dos senadores "halcones" (ala más belicista de Washington), la republicana Lindsay Graham y el independiente Joseph Lieberman.

"Estados Unidos debe liderar un esfuerzo internacional para proteger centros poblados clave en Siria, especialmente en el norte, a través de ataques aéreos sobre las fuerzas de Assad", afirmó McCain, iniciando un nuevo y vigoroso debate que se trasladó desde el Capitolio, sede el Congreso legislativo, hasta el Pentágono, sede el Departamento (ministerio) de Defensa y la Casa Blanca.

Aunque el secretario (ministro) de Defensa, Leon Panetta, rechazó la propuesta de McCain, el gobierno de Barack Obama parecía esta semana interesado en proveer algún tipo de equipamiento "no letal" a la oposición siria.

Lo más llamativo de la propuesta de McCain fue el momento elegido para hacerla.

Ese mismo día, unos 13.000 activistas, enardecidos por los últimos discursos antiiraníes del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y de los precandidatos presidenciales republicanos, se trasladaron en autobuses desde la reunión anual del Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés) hasta la sede del Congreso legislativo.

El objetivo de la movilización era convencer a los congresistas de que el programa de desarrollo nuclear de Irán significaba una amenaza "existencial" para Israel, y acaso también para Estados Unidos, y por tanto era "inaceptable".

De hecho, cada delegado en la conferencia recibió una carpeta con los temas principales a tratar en el encuentro, incluyendo un panfleto de cuatro páginas con sombrías fotos del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, del líder supremo de ese país, Alí Jamenei, y de un misil, todo bajo el título: "Capacidad nuclear de Irán: Inaceptable".

Pero en la carpeta no había referencia alguna a Siria. De hecho, solo en una de las sesiones de la conferencia se analizó la situación de ese país de Medio Oriente.

Es por eso que fue tan desconcertante el cambio abrupto de prioridades propuesto por McCain y apoyado por Graham y Lieberman, popularmente conocidos como los "tres amigos", todos fuertes defensores de Israel y grandes admiradores de Netanyahu.

Más desconcertante aun si se tiene en cuenta que McCain y Graham se habían reunido apenas hace una semana con el propio Netanyahu en Jerusalén, tras lo cual públicamente deploraron la falta de interés de la administración de Obama en alinear su política sobre Irán con el gobierno israelí.

"Increíblemente, fue un muy mal momento elegido por McCain para llamar a bombardear a Siria", opinó Heather Hurlburt, directora ejecutiva de la Red de Seguridad Nacional, centro de estudios sobre política exterior cercano al gobierno de Obama.

"No sé cómo se verá el hecho de llamar a un bombardeo sobre Siria la misma semana en que estás pidiendo atacar a Irán", agregó.

Por supuesto, existe una conexión entre ambos temas, y los neoconservadores han venido trabajando cada vez más intensamente para dejarlo en claro ante el público estadounidense.

No se cansan en señalar que el régimen de Assad ha sido el más cercano y a veces el único aliado de Teherán en el mundo árabe, y por tanto derrocarlo representaría un serio revés no solo para la influencia regional de Irán, sino también para otro de los principales enemigos de Israel, el movimiento libanés Hezbolá (Partido de Dios).

"La caída del régimen de Assad le cortaría a Hezbolá su cuerda de salvamento con Irán, eliminaría una histórica amenaza para Israel, fortalecería la soberanía y la independencia de Líbano e infligiría una derrota estratégica al régimen iraní", argumentó McCain. "Sería un éxito geopolítico de primer orden", auguró.

Los neoconservadores aclaran que una intervención militar estadounidense en Siria sería "muy diferente" a la realizada en Libia el año pasado, que también contó con fuerte apoyo de los "tres amigos".

Una acción miliar contra Assad tendría los mismos fundamentos morales y humanitarios con los que Washington, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y sus aliados justificaron la operación contra el líder libio Muammar Gadafi, pero en este caso, además, también serviría a los "intereses estratégicos y geopolíticos" de Estados Unidos, subrayó McCain.

El argumento del senador republicano es muy similar al planteado en un artículo de opinión publicado en el diario The New York Times por Efrain Halevy, exdirector del servicio secreto israelí Mossad y una de las figuras más significativas que ha cuestionado la idea de un ataque a Irán.

Titulado "El talón de Aquiles de Irán", el artículo sostiene que la caída de Assad también "haría mella en el prestigio interno e internacional" de Irán, posiblemente provocando que "suspenda sus políticas nucleares".

"Esta sería una opción más segura y más satisfactoria" que atacar directamente suelo iraní, añadió.

Sin embargo, a diferencia de McCain, Halevy tampoco recomendó una intervención directa en Siria, sino que sugirió en cambio persuadir a Rusia, principal proveedor de armas y protector diplomático de Damasco, de retirar su apoyo, una estrategia a la que estaría apelando Obama.

Mientras, el gobierno israelí ha permanecido en relativo silencio sobre Siria. Esto refleja, entre otras cosas, su temor a que la guerra civil y el posible ascenso de fuerzas islámicas radicales en ese país fuertemente armado terminen siendo amenazas aun mayores que la dinastía Assad.

El actual régimen sirio, a pesar de su apoyo a Hezbolá, mantuvo en relativa calma la frontera con Israel en los últimos 40 años.

Para Netanyahu ha sido bastante más cómodo concentrar la atención internacional en Irán.

Pero para los neoconservadores estadounidenses, que generalmente creen saber más que Israel sobre sus propios intereses, el régimen de Assad es un enemigo y la situación actual representa la mejor oportunidad en décadas para destronarlo.

* El blog de Jim Lobe sobre política exterior de Estados Unidos puede leerse en: http://www.lobelog.com

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=100313