Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.




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jueves, 22 de marzo de 2012

Grandiosas recomendaciones del noble ángel Gabriel

Realmente Allâh ama sólo a aquellos que luchan por Su causa en filas apretadas, como si fueran un edificio sólido y compacto. (Corán 61:2)


El musulmán sabe que debe preocuparse por hacer buenas obras, pues son sus obras las únicas que no lo abandonarán tras su muerte
Autor: Sheij Muhammad Al Ruwaili


Alabado sea Dios, Quien nos guió agraciándonos con la fe y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

Primera Jutba

Sahl Ibn Sa‘d relató que el ángel Gabriel se presentó ante el Mensajero de Dios y le dijo: “¡Muhammad! Vive mientras tengas vida y no olvides que un día morirás, ama a quien quieras y ten presente que un día lo abandonarás y obra como te plazca y sabe que un día serás juzgado.” Y luego agregó: “¡Muhammad! Levantarse a orar por las noches conforma la grandeza del musulmán y prescindir de pedir a la gente enaltece su dignidad.” Este grandioso Hadiz reúne valiosas recomendaciones hechas por el noble ángel Gabriel; por lo que es importante detenernos a reflexionar en sus palabras. Dijo:

“Vive mientras tengas vida y no olvides que un día morirás…”

Es decir: No te olvides que, por más que vivas muchos años, algún día la muerte te llegará. Dios dice: “Toda alma probará la muerte y recibirán su completa recompensa el Día de la Resurrección. Quien sea salvado del Fuego e ingresado al Paraíso habrá triunfado. La vida mundanal no es más que un placer ilusorio.” (Sagrado Corán 3:185)

Dice también: “Por cierto que tú fallecerás ¡Oh, Muhammad! y ellos también fallecerán, pues nadie es inmortal. Y el Día de la Resurrección, ¡Oh, seres humanos! discutirán y pretenderán excusarse frente a su Señor.” (Sagrado Corán 39:30-31)

Abu Hurairah dijo: “El ángel de la muerte fue enviado a Moisés pero, cuando se presentó ante él, éste lo golpeó y le dañó un ojo. Entonces el ángel volvió a su Señor y le dijo: Me enviaste a un siervo que no quiere morir. Luego Dios le restauró su ojo y le dijo: Ve y dile que ponga sus manos sobre un toro y que vivirá el número de años igual al número de pelos que queden debajo de su mano. El ángel así lo hizo y Moisés dijo: ¡Señor! ¿Después qué? Le dijo: La muerte. Dijo: Que sea ahora. Y pidió a Dios que lo acercara a la Tierra Santa la distancia de una pedrada. El Mensajero de Dios dijo: “Si estuviese allí os mostraría la tumba de Moisés junto al camino, cerca de la duna roja”.

El creyente siempre debe tener presente que la muerte tarde o temprano lo sorprenderá. Dios dice: “Den, en caridad, parte de lo que les hemos proveído, antes de que la muerte sobrevenga a alguno de ustedes y, entonces, diga: ¡Oh, Señor mío! Concédeme un poco más de tiempo para poder hacer caridades y así contarme entre los justos. Pero Dios no concederá otro plazo a ningún alma cuando le llegue su término prefijado. Dios está bien informado de cuánto hacen.” (Sagrado Corán 63:10-11)

Es por ello que no debe dejarse seducir por los encantos de la vida mundanal y estar preparado para encontrarse con su Señor. Dios dice: “Quien anhele el encuentro con Dios sepa que, el día que Dios fijó para Su encuentro llegará y que Él es Omnioyente, Omnisciente.” (Sagrado Corán 29:5). Dice también: “¡Oh, hombres! Por cierto que la promesa de Dios es verdadera, serán resucitados y juzgados. Que no los alucine la vida mundana y sus placeres. Que el Seductor no los engañe respecto a Dios, haciéndoos cometer pecados.” (Sagrado Corán 35:5)

“Ama a quien quieras y ten presente que un día lo abandonarás…”

Es decir: Ama lo que quieras y a quien tú quieras; ama tus hijos, tu esposa, el dinero, el poder, la autoridad y cualquier otra cosa que desees de entre los encantos de la vida mundana, pues pronto te despedirás de ello para siempre.

Anas Ibn Mâlik relató que el Mensajero de Dios dijo: “Cuando un hombre muere, su familia, sus bienes y sus obras lo acompañan en su funeral pero, tanto su familia como sus bienes, regresan y sólo sus obras permanecen con él hasta el Día del Juicio Final.”

El creyente siempre se prepara para despedirse de sus seres queridos, pues sabe que algún día indefectiblemente eso ocurrirá y esta preparación alivianará su pesar. Por otra parte, el musulmán sabe que debe preocuparse por hacer buenas obras, pues son sus obras las únicas que no lo abandonarán tras su muerte.

“Y obra como te plazca y sabe que un día serás juzgado.”

Dios dice: “Quien haya realizado una obra de bien, por pequeña que fuere, verá su recompensa. Y quien haya realizado una mala obra, por pequeña que fuere, verá su castigo.” (Sagrado Corán 99:7-8). Dice también: “No será según lo anhelan ni lo que anhele la Gente del Libro. Quien haya obrado mal será castigado por ello y no encontrará, fuera de Dios, ningún protector ni socorredor.” (Sagrado Corán 4:123). También dice: “Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederemos una vida buena y le multiplicaremos la recompensa de sus obras.” (Sagrado Corán 16:97)

Dios advirtió, fuertemente, este hecho en la siguiente aleya: “Teman el día en que serán retornados a Dios y en que, cada persona, reciba lo que merezca sin ser oprimido.” (Sagrado Corán 2:281)

“Levantarse a orar por las noches conforma la grandeza del musulmán…”

Ésta es una alusión al grado elevado de honor que alcanza el creyente que renuncia a los placeres de la vida para dedicarse a la adoración de Dios y así alcanzar Su complacencia.

Dios dice: “Se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo y dan en caridad parte de lo que le hemos proveído. Nadie sabe la alegría que le espera a los piadosos como recompensa por lo que hicieron.” (Sagrado Corán 32:16-17) Y dice también: “Dormían poco en las noches y se dedicaban a adorar a Dios en ellas, y pedían perdón a Dios antes del alba.” (Sagrado Corán 51:17-18)

Abu Umâmah relató que el Mensajero de Dios dijo: “Les recomiendo que se levanten a rezar por las noches, pues ésta es la costumbre de los piadosos, es un medio para aproximarse al Creador, sirve para expiar las faltas y previene de los males”.

“Y prescindir de pedir a la gente enaltece su dignidad.”


Preservar la dignidad, es un deber de todo musulmán; una forma de preservarla es apegarse con fe a Quien tiene el poder absoluto y prescindir de aquellos que no pueden beneficiarle ni perjudicarle en nada si Dios no lo ha decretado para él. Dios dice: “El verdadero poder pertenece a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes, aunque los hipócritas no lo saben.” (Sagrado Corán 63:8)

Dice también: “Quien deseare el poder, debe saber que el poder absoluto pertenece a Dios y, por ello, debe obedecerle; hacia Él ascienden las buenas palabras y las glorificaciones, y Él exalta las obras piadosas. Pero quienes se confabulen contra el Mensajero tendrán un severo castigo, y sus planes se desbaratarán.” (Sagrado Corán 35:10)

Y dice: “Anuncia a los hipócritas que sufrirán un castigo doloroso. ¿Acaso toman a los incrédulos como aliados en vez de los creyentes, y buscan a través de ellos el poder? Sepan que el poder pertenece totalmente a Dios.” (Sagrado Corán 4:138-139)

Abu Sa‘îd Al Judri narró que, en una oportunidad, un grupo de habitantes de Medina le pidieron, al Mensajero de Dios, y él les dio. En otra ocasión le pidieron nuevamente y él les dio, y tiempo después volvieron a pedirle y él les dio hasta que, finalmente, se quedó sin nada más para darles y, entonces, les dijo: “Lo que yo tenga para dar no lo voy a atesorar, pero sepan que Dios provee a quien se abstiene de pedir a la gente, enriquece a quien se contenta con lo que tiene y agracia con la paciencia a quien persevera. Y recuerden que no existe bendición mejor y más grande que la paciencia.”

Que Dios nos bendiga con el Grandioso Corán y nos guíe para que Le temamos como Se merece. Y pido a Dios que perdones nuestros errores, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.

Segunda Jutba

Alabado sea Dios, Quien fortalece y eleva a los creyentes. Atestiguo que no hay otra divinidad salvo Dios, Único sin asociados, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero, que la paz y las bendiciones sean con él, con su familia y compañeros.

¡Hermanos! Afírmense en el Islam aferrándose al asidero más firme y sepan que Dios está con la comunidad y quien se aparte de ella será castigado el Día del Juicio.

¡Dios! Te ruego indulgencia y bienestar en esta vida y en la otra. ¡Dios! Te ruego indulgencia y bienestar en mis asuntos religiosos y mundanos, mi familia y mis bienes. ¡Dios! Cubre mis debilidades y sosiega mis miedos. ¡Dios! Protégeme por delante, por detrás, por mi derecha, por mi izquierda y por encima de mí. Me refugio en Tu grandeza de ser engullido por la tierra.

Dios dice: “Dios ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos. Y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así los exhorta para que reflexionen.” (Sagrado Corán 16:90)

Invoquen a Dios, el Grandioso, que Él los recordará siempre y agradézcanle por Sus gracias que se las incrementará.

Sepan que Él está bien informado de lo que hacen, témanle, pues, y pidan bendiciones por el Profeta Muhammad

Le rogamos al Altísimo que nos beneficie a través del Sagrado Corán y de las enseñanzas del Mensajero de Dios.

Viernes 2 de Rabi Al Athani de 1433 / 24 de Febrero de 2012
Centro Cultural Islámico "Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd"
Buenos Aires - Argentina
Traducción de la Jutba pronunciada por el Sheij Muhammad Al Ruwaili



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