Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.




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jueves, 22 de marzo de 2012

Afganistán: “Los americanos son peor que los soviéticos”.


Cem Rifat Sey · · · · ·

En Kabul, el odio de los afganos hacia los ocupantes occidentales crece a diario. Los afganos han dejado de creer a Occidente, mientras los rumores sobre la reciente masacre cometida por un soldado estadounidense se difunden.

Primero fueron las grabaciones de vídeo degradantes [en que varios soldados estadounidenses orinaban sobre cadáveres de afganos, NT], luego vino la quema de coranes y ahora la masacre cometida por un soldado estadounidense. Todo ello conmociona Afganistán. Occidente hace tiempo que perdió su crédito entre los pueblos del Hindu Kusch. Todos los días se registran pruebas en la capital.

Se trata de pequeñas escenas cotidianas, como la entrada al ministerio de Asuntos Exteriores en Kabul, que dejan muy claro de qué va la cosa. Un funcionario de seguridad, entrenado por occidentales, se queja al joven traductor del extranjero que lo acompaña: “¿No te avergüenzas de trabajar para los infieles?” Su joven colega asiente: “Ésta es la gente que trae la desgracia a nuestro país. Deberían fusilarlos a todos.” Los uniformados se limitan a repetir lo que los diputados radicales del parlamento afgano hace tiempo que dicen, como ocurrió recientemente tras la quema de coranes. Sólo con mentar a los asesores y consejeros que no hablan dari se da uno cuenta de la agitación que recorre el país.

En los controles en Kabul, donde el afgano común puede ejercer algo de poder, se materializa lo que muchos sólo piensan: alto, pasaporte, el visado no es el correcto, ¡baje del coche! Abuso y matonismo en estado puro.

Desde la supuesta masacre de un soldado estadounidense en Pandschwai, en la región de Kandahar, al sur del país, el rechazo se deja sentir en todos los rincones del país. Todos afgano que se reúne con un extranjero plantea siempre de inmediato la pregunta más importante: “Ameriki? – ¿americano?” Cuando muchos se aseguran tras echar un rápido vistazo que el “americano” no está armado, sigue un torrente de maldiciones.

Calma engañosa

Tras la muerte de 16 civiles, entre ellos 6 mujeres y 3 niños, no se ha producido hasta la fecha ningún estallido de violencia como el que se produjo tras la quema de coranes en la base de Bagram. Pero la calma es engañosa. El consejo islámico de sabios que asesora al gobierno en Kabul en materia religiosa ha advertido que nadie puede evitar que el pueblo quiera llevar a cabo la venganza si así lo desea. La responsabilidad es de Occidente y de nadie más.

Esta actitud también puede observarse en otros políticos afganos. El pasado martes los miembros del Senado abandonaron la sesión en bloque y se manifestaron media hora ante el edificio. El presidente del Senado, Fasel Hadi Muslimjar, realizó un apasionado discurso: “Estados Unidos ha cometido contra los afganos crímenes mucho peores de los que cometieron los soviéticos”, gritó a la multitud. El extremo de su turbante verde se agita al viento. “Cuando los afganos comiencen su movimiento de liberación, ¡yo estaré a vuestro lado!” Los políticos de Kandahar reclaman que el asesino estadounidense sea juzgado ante un tribunal afgano e inmediatamente ejecutado.

Los gobiernos occidentales intentan apaciguar la situación con una estrategia de comunicación de crisis intensiva: presentan sus condolencias, se disculpan y no se cansan de repetir que se trata de un “brutal acto criminal cometido por un individuo aislado”. Los afganos ya no les creen. Los rumores se difunden por todo el país.


Víctimas no sentidas


Los talibanes emplean los rumores con ingenio a su favor. En sus páginas web informan de que el asesinato en Pandschwai se trató en realidad de una operación nocturna de unidades especiales del ejército estadounidense. Las unidades estadounidenses, como es habitual, habrían estado apoyadas por tropas afganas, e igualmente la cifra de víctimas habría sido mayor que la finalmente ofrecida.

Los medios de comunicación afganos se muestran no menos convencidos de la existencia de un grupo de autores. Aunque no lo afirman explícitamente, el asesinato en dos aldeas y cuatro viviendas fue también algo planeado. Los periodistas afganos informan continuamente de que “varios soldados estadounidenses” habrían cometido los asesinatos.

Por macabro que pueda sonar, hay un motivo concreto por el que en esta ocasión no se ha producido un estallido de violencia en Afganistán: los profundos desacuerdos étnicos en el país. A diferencia de las airadas protestas en todo el país de hace cuatro semanas, en esta ocasión no se trata de la sentida profanación de un símbolo sagrado. Las víctimas al sur de Pandschwai son pashtunes. En el norte y el oeste del país, donde viven mayoritariamente tadyikos, uzbekos y otras etnias, la muerte de pashtunes no es especialmente sentida.

Cem Rifat Sey informa regularmente sobre Turquía y el mundo árabe y musulmán en varios medios de comunicación alemanes.



Traducción parawww.sinpermiso.info: Àngel Ferrero


http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4803