Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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domingo, 19 de febrero de 2012

Que no te extraño.



Que no te extraño.

Que no te extraño te atreves a decir
como si esto fuera posible de ocurrir, insinuando que en mi aparente calma y felicidad no quedan rastros de melancolía ni de horfandad!
Será quizás un reclamo de tu parte
Por no haberte sentido antes extrañado por nadie nunca jamás?

Sentirte en mi respiración y el latido de mi triste corazón no permite que te vayas ni un momento de mi entorno mi amado señor!
Te huelo y siento en nuestra habitación, te evoco en tu espacio vacío y tu voz cual afilada y dolida espada resuenan en mi interior.

Tu injusto reclamo e incredulidad, no tienen razón de ser mi dulce y amado señor!
Camino por entre las calles con la frente en alto buscándote entre el mar de personas ajenas y extrañas pero no doy con tu radiante esplendor.
Mi corazón resiente tu ausencia y mi sonrisa no es más que un extraño e inexplicable rictus de dolor.

Algunas veces creo reconocer a lo lejos tu añorada voz, pero inmediatamente se pierde entre tanto barullo cual grito a medianoche sorpresivo y desgarrador!
Tu ausencia no pasa de ser una simple y vana teoría porque en la práctica vives eternamente presente en mi interior.

Evoco tu nombre y deletrearlo me causa cierto dolor ya que al pronunciarlo sin escuchar tu dulce: si mi reina, mi amor? Me recuerda que he sido destronada de mi reino de amor!
Nadie más puede llenar tu espacio, lo que representas, significas o creas en mi amado señor.

La vacuidad de tu presencia mellan mis fuerzas y me tienes enferma de amor!
Escuchas mi sonrisa para evitar saturarte con mi tonto e infantil dolor de haber sido despojada del más tierno tesoro que jamás encontré por más que buscara a mi alrededor.

Estiro mis brazos y mis dedos ansiosos de ti moldean tu cuerpo de fuego que no quema pero que abrasa todo a su paso sin poder intentar siquiera aguantar la respiración!
Mi destino y tu mismo me privan del elixir real de tu pasión conjeturando que he de estar demasiado ocupada con el trajín diario de la vIda, olvidando que tu néctar es la savia que crea la gran diferencia entre los otros y nosotros, entre ellos y yo.

Mi mente recorre todos los intersticios de tu geografía que mientras estabas conmigo aprendí de memoria para irremediablemente evocarla cuando estuvieras ausente mi dulce y amado señor!
Tus valles, montañas, simas; ríos, mares, volcanes, desiertos y salvaje vegetación a la espera se encuentran de que yo llegue a inspeccionar mis tierras, las que voluntariamente en un claro y sorpresivo gesto de amor, me entregaste con la firma del contrato de nuestra unión.

La idea de que no estés a mi lado me hiere a cada momento tal y como lo hacías con tus armas en posición!
Tu lengua roma y grosera por pura desidia o costumbre enfilan y arremeten contra mi falta de pasión en un claro ataque y arrebato de incredulidad absurda que raya en la obsecación.

Acaso no sabes que herida de muerte sin ti yo estoy!
No pudiste darte cuenta mi tierno esposo, ciego de terquedad y emoción, que mi cuerpo enfermó de amor desde antes que te ausentaras porque ya intuía la larga condena de nuestra separación?

Es que acaso la rutina y displiscencia te engaña y martiriza haciéndote ignorar que mi risa no es entera, que mi corazón trabaja a media máquina porque en cada inhalación y exhalación le faltas tú mi formal, estricta y cruda mitad de amor!
Extraño a cada momento tus dedos, manos, brazos y mente que como afilados bisturíes acostumbrados a la más milimétrica precisión, acariciaban mi cuerpo buscando y encontrando mi cuerpo a tu placer y disposición.

Dedos, manos y brazos que ocupados se encuentran en tu dolorosa ausencia con otros menesteres de tu galena profesión y por cuyo extraño, inesperado e inexplicable motivo me impide que sienta celos hacia las otras mujeres que te tienen en este momento en vez que yo!
Es posible que hayas olvidado como un sólo roce de nuestros cuerpos me mareaba y crea una dulce y espontánea confusión?

Si mis palabras no te lo pudieron explicar por mi absurda incapacidad de no poder decir lo que quiero y siento en el preciso momento, solamente recuerda mi respiración!
Sí, aquella, la misma que entrecortada me impedía emitir palabras que en otro momento serían tan fáciles de pronunciar, tranformándose en caricias y gestos de amor.

Olvidaste acaso ya, cómo algunas de mis caricias oh ingrato y amado señor, rechazaste por culpa de tu salvaje y huraña tribulación! Condenándome entonces, innecesaria e injustamente a una sentencia de destierro y privación del placer de tu amor?

Que no te extraño sale de tu boca tan fácilmente que abofeteas mi corazón!
Te he esperado toda mi vida, preparando estuve desde mi más tierna infancia los detalles, palabras y gestos que iba a estrenar y a usar sólo contigo aunque perdiera la razón!

No extrañarte equivale a que le exijas al agua que no apague ni sacie la sed, al fuego que no abrase o deje de arder, al viento que no se mueva y pare de correr; a la lluvia que no moje y no vuelva a caer, a la nieve que no sea blanca y deje de nevar, a la tierra que no se sostenga y se abstenga de brotar; al Infierno que no pare de castigar y al Paraíso que cese de recompensar!
Puede existir acaso mayor contradicción y crueldad?
Si así lo fuera, yo crearía todas las razones que necesitaras para poder demostrarle con ello a tu genial intelecto mi eterno rey,oh dulce y amado señor, que sí te extraño y que por ti me muero de amor!


Rashida Jenny Torres