Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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sábado, 14 de enero de 2012

Tus palabras.




Tus palabras son lo único que hasta ahora tengo de ti .
Me llegan puntuales cada mañana, tarde y noche.
Algunas me conmueven hasta las lágrimas, otras me hacen sonreír y muy pocas me duelen en el alma ya que comprendo el grito ahogado con el que las has expresado.

Tus palabras son como lava ardiente que todo lo arrasa a su paso.
Crean nuevos caminos y dejan mi tierra desolada por un momento a la espera de que crezca una vegetación nueva, con tierra fértil y lista para ser sembrada y cosechada de ahora en adelante.

Tus palabras son notas musicales que danzan en mis oídos y se quedan en mi mente sin buscar por no necesitar una salida.
Encuentran en alma el pentagrama y compás perfectos para crear la más bella sintonía que jamás había escuchado y que no me canso de ejecutar.

Tus palabras me conquistan cada día de una forma que me encanta y me asombra gratamente.
Cuando he llegado a pensar que ya no puedes decir nada más que me sorprenda, tu ingenio surge de nuevo y encienden o apagan mi fuego en su justa medida, creándome una sana dependencia.

Tus palabras han sanado mis heridas y devuelven mi esencia femenina, olvidada o disfrazada a través de los años por las crueles vicisitudes de la vida.
Me acarician de los pies a la cabeza aunque todavía no me has tocado.
Preparan la extensa teoría que llevará a la práctica este sorprendente y fabuloso amor.

Tus palabras me devuelven la vida que me había sido arrebatada, el trono que fue usurpado, el cetro desechado, el sello violado y la corona que se perdió con el tiempo.
El reinado construido en mi corazón, asaltado y arrasado por la plebeya e injusta crueldad de diferentes agresores.

Tus palabras se convierten en crueles verdades y excepcionales razonamientos.
Me cuentan una historia sorprendente de mutación per se del ser humano y cómo éste puede reinventarse por amor en una magistral evolución.
Ellas duelen, calman, me hacen reír y llorar.
Pasar desapercibidas?, jamás podrían aunque lo intentaras.

Tus palabras expresan lo que fuiste, lo que eres y lo que quieres que seamos.
Permanecen en mi alma a la espera de lo único que me falta: tu añorada presencia.
Tus palabras mi señor, han llegado en el momento justo.
Tus palabras, tus palabras somos tú y yo fusionados para siempre complementados en infinita armonía.

Rashida Jenny Torres
Musulmana costarricense.


Para ti: M.S.L.S.