Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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domingo, 22 de enero de 2012

Tu viaje.


Tu viaje comenzó mucho antes de que tuvieras noción de que habías embarcado.

Tu viaje zarpó hace tantos años que te cansaste de remar.

Tu viaje te llevó a conocer lugares y personas ajenas y extrañas que te hicieron dudar si tu rumbo era el correcto.

Tu viaje te curtió la piel, secó tus labios y flageló tu cuerpo ya castigado por la lluvia y el sol.

Tu viaje te agotó en tantas ocasiones que creíste que jamás llegarías a tu destino final.

Tu viaje te transportó en sueños y realidad y hubo momentos en el que ya no podías definir la delgada línea divisoria existente entre ambas.

Tu viaje te hizo delirar, cuestionarte si también habías perdido la razón con el interminable horizonte como único testigo del curso que llevaba tu nave.

Tu viaje tardó media vida en anclarse y cuando por fin tocaste tierra, te diste cuenta de que nunca habías estado a la deriva.

Tu viaje, guiado por estrellas resplandecientes en claras noches de luna llena ya había sido precedido por alguien más que te había marcado el camino.

Tu viaje fue también el mío, aunque en ese momento no lo sabias, yo te había precedido y dejé todas las señales que te indicaban la peligrosa ruta de nuestra vida.

Y hoy, dulce y amado marinero en el que llegas a mi puerto cansado pero seguro, sabes que tanto tu viaje como el mío fueron necesarios para emprender ahora el nuestro, permitiendo que tú, mi amado capitán tome el timón de nuestras vidas sin volver a separarnos ya jamás para que zurquemos la ansiada eternidad.

Rashida Jenny Torres
Musulmana costarricense