Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.




*****


99 nombres de Allah

Islam y Musulmanes de Costa Rica

¿Qué piensas del Islam?

lunes, 29 de agosto de 2011

Hoy 29 fin del sagrado mes de Ramadán, mañana 30 Eid al fitr, miércoles 31 almuerzo en mi casa.

Invito cordialmente a todos los hermanos musulmanes o de cualquier credo religioso, o incluso ateos y que deseen compartir en mi casa la celebración del Eid al Fitr, que es la celebración del final del sagrado mes de Ramadán, cuando los musulmanes le damos gracias a Allah por Su ayuda para auto-controlarnos de nuestros apetitos más básicos.
Será un honor y un placer que disfruten un almuerzo a las 12md, el que desee puede traer bebidas o algún plato de comida para compartir. Mi teléfono es el 87039185. Que Allah los bendiga.


Photobucket

Photobucket

Photobucket

domingo, 21 de agosto de 2011

"Yo tengo un sueño".

Photobucket


El 28 de agosto de 1963 Martin Luther King brindó su discurso "Yo tengo un sueño" en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C. Lea el texto completo de una oratoria histórica.


Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de nuestra nación.

Hace años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio.

Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.

Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad".

Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.

Sofocante verano del descontento

También vinimos a este punto para recordarle de Estados Unidos de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios.

Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina habitual.

No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma.

Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado a nuestro destino. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás.

Pruebas y tribulaciones

Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos civiles: "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: "Solamente para blancos". No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.

No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes apenas salieron de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención.

Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada.

No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.

El sueño

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.

Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.

Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo spiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"


http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_3188000/3188123.stm

sábado, 20 de agosto de 2011

Yo le tenía terror a la marihuana, la probé, me sanó y la dejé.

Photobucket

Cuando era niña, fui abusada sexualmente por alguien que mezclaba el uso de la marihuana con el alcohol.

Durante 40 años de mi vida el olor de la marihuana me erizaba y aterrorizaba de tal forma que entraba en una especie de shock nervioso debido al trauma. Me salía de mis cabales y no podía pensar racionalmente hasta que el olor y sus consumidores desaparecieran de mi presencia y sentidos.

Hace unos tres años, mi presión arterial estaba al máximo y desarrollé fibromialgia, una enfermedad muy dolorosa que no tiene una cura en específico.

Tanto la una como la otra, menoscaban partes esenciales de mi estilo y calidad de vida.

No había medicinas, ni tratamiento que aliviaran mis dolencias, por el contrario, las medicinas que me recetaban si bien por un lado aminoraban algunos síntomas, empeoraban o creaban otros nuevos.

Al final, terminaba el día llena de pastillas, casi sedada, con mi estómago destrozado e igual o peor que antes de tomar la cura para estas enfermedades. Sin contar claro está, el gasto económico exagerado que implicaba estar pagando especialistas y medicinas con precios por las nubes.

Mi esposo argentino de ese tiempo, ya me había recomendado y hablado de la marihuana y de su inocuidad, pero siempre me resistí, creí que solamente quería convencerme de que la probara tal y como ya lo había hecho con sus otras ex-parejas y de que yo iba a cometer un ¨gran pecado¨ puesto que jamás había probado ningún tipo de droga (ilícita por estos rumbos).

Un día, me armé de valor, él me dio todas las instrucciones necesarias para consumir la cantidad correcta y bajo su estricta vigilancia en un lugar apartado la fumamos. En alguna de las otras ocasiones sólo la ¨comí¨, porque yo definitivamente no aprendí o no puedo fumar.

Jamás en mi vida había tenido una regresión de ese tipo. Me sentí ¨niña¨ otra vez, completamente pura, tranquila, en paz, sin mancha.

En los cuatro años en los que estuvimos casados no la consumí más de 10 veces en total, mi presión arterial se reguló, los síntomas de la fibromialgia desaparecieron y jamás sentí la necesidad imperiosa por consumir más o la sensación de no poder abandonarla.

NUNCA perdí la conciencia y lo único que cambiaba mientras estaba bajo ¨sus efectos¨ fue que mis oídos desarrollaron hiperacusia (Aumento exagerado de la sensibilidad auditiva).

El sentido del tacto se hizo más profundo y la comida o cualquier cosa que hiciera o consumiera en ese momento tenían un sabor y un significado inmejorable.

Mis hijos jamás notaron absolutamente nada diferente en mi forma de ser o de actuar y de hecho, se van a dar cuenta sólo por esta nota de que yo la consumí, pues jamás mi estado natural cambió como para que ellos sintieran que su madre estaba drogada.

Confieso que sólo en tres ocasiones ¨vi¨ cosas que aunque yo sabía que no eran ciertas, me impactaron gratamente, por ejemplo: Vi a mis padres felices, de la mano sonriéndome (mi padre ya está muerto y jamás estuvieron ni felices ni sonrientes en compañía el uno del otro), vi al Che Guevara formándose en una especie de caleidoscopio con hojas de la copa de un gran árbol y por último, observé árboles que se convirtieron en caballos y se fueron galopando.

La sensación de estar pura tardaba al menos una semana en desaparecer, me hacía recordar cómo era que yo me sentía cuando era una niña libre de pecados.

Hace más de un año fue la última vez que la consumí y de lo único que me lamento es de no poder consumirla de vez en cuando de nuevo, porque la fibromialgia y la presión arterial alta han regresado a azotar mi cuerpo.

No la puedo consumir no porque no quiera, sino porque siento que es un acto muy íntimo y hasta espiritual, por la forma en la que uno se siente parte de un todo y en este momento, no tengo el tiempo ni el deseo de consumirla sola.

Sólo después de esto, pude entender tantas cosas: la manipulación y mentiras que nos dicen sobre la marihuana.

Pensar que EEUU la satanizó para poder cambiar y ganarle a la industria del cálamo (marihuana) por la industrialización del anti- ecológico y aberrante medio de fabricar papel con árboles, sin olvidar los millones de millones de dólares que ganan las farmacéuticas por recetarnos y producir sus medicinas químicas y ¨legales¨ aunque tengan todos los efectos secundarios más dañinos del mundo.

Ya en varios países y Estados se permite su uso con fines terapéuticos porque 193 millones de consumidores responsables sabemos de lo que hablamos.

Sin embargo, la mayoría de puritanos e ignorantes o abusadores siguien siendo sus máximos detractores.

La marihuana es inocua. El agua también.

La marihuana es barata, te hace pensar, te hace sentir bien, y si la consumes con moderación, ni falta te hace...Mmmm que Allah me perdone, porque ustedes jamás me lo van a perdonar.

Ahora, cuando por casualidad me llega su olor, ya no siento pánico, sino que entiendo cómo mezclarla con alcohol u otras drogas y abusar de ella puede crear monstruos, como con cualquier otra cosa en la vida. También recuerdo cómo me ayudó y cómo le ayuda a tanta gente y cómo podría ayudarme de nuevo si algún día la volviera a consumir responsablemente.

Siento mucho a todos los hermanos, amigos y familiares que vaya a decepcionar y que voy a perder a partir de ahora, pero no me puedo engañar a mi misma y guardar esta verdad, no es mi estilo. Astagfirullah.


Rashida Jenny Torres

Musulmana costarricense

lunes, 15 de agosto de 2011

Las marchas de las putas.

Photobucket

Marcha de las Putas, San José Costa Rica, agosto 2011.

Este fin de semana se ¨celebró¨ en mi Costa Rica y siguiendo el ejemplo de tantos otros países alrededor del mundo, la famosa Marcha de las Putas.

El movimiento tiene su origen en Canadá. Se desató luego de que en enero de este año 2011, el policía Michael Sanguinetti, durante una conferencia sobre seguridad civil en Osgoode Hall Law School en Toronto, asegurara que “las mujeres deben evitar vestirse como ‘putas’ para no ser víctimas de la violencia sexual”.

El hombre tuvo que disculparse públicamente y recibió una sanción disciplinaria, pero ya el daño estaba hecho y desencadenó una ola de indignación a nivel mundial entre todas las mujeres que defienden su derecho a vestir como se les antoje.

El pandemonium tico se desató el pasado 2 de agosto cuando un obispo católico, Francisco Ulloa, y un cardenal mexicano, Francisco Robles, durante la homilía de la patrona de los costarricenses La Virgen de los Ángeles, instaron a las mujeres a vestir con "recato".

En teoría resulta completamente razonable y hasta necesario dar un escarmiento a trogloditas como este policía o pastores religiosos que han osado transgredir los límites de la libertad y el respeto a los derechos civiles de nosotras las mujeres, en teoría.

La marcha ¨nuestra¨ se preocupó por conservar el espíritu festivo y liberal de sus predecesoras y se esforzaron en gran manera por darle un toque criollo aprovechando al máximo la oportunidad de poder explayarse de una forma bastante desenfadada para tratar de hacer llegar su mensaje de la manera más clara posible.

Si bien es cierto, la marcha orgullosamente costarricense, no fue tan diferente de las de otros países en las que los ¨slutwalkers¨, se lucieron con diferentes y variados estilos de ropa o nada de ella, y hasta representaciones de felaciones hombre-hombre frente a niños, me ha llamado la atención observar como muchas de las auto-proclamadas putas usaran velos islámicos para representar la supuesta ¨opresión¨ a las que las quiere someter tanto la iglesia Católica como parte de la propia sociedad en la que se desenvuelven.

Resulta completamente paradójico comparar a estas orgullosas putas con las que veo a diario cerca de la parada de autobuses TUASA de mi ciudad Alajuela en Costa Rica, las de la parada de Tuasa andan vestidas de lo más normal del mundo, todos sabemos a qué se dedican pero no tienen que semidesnudarse ya para venderse al mejor postor.
Tienen celular, se paran o sientan en algún lugar estratégico y al decir verdad son bastante discretas en su comportamiento.

Valga recalcar que a la marcha de Costa Rica decidieron unírsele bastante varones, seguramente putos hastiados de ser también obligados a vestir con recato y ver alterado por completo su estilo de vida.

Elementos en común son los carteles de todo tipo, cadenas enteras o rotas, escenas de sado-masoquismo y todo en aras de protestar por unas palabras dichas dentro de un contexto político o religioso.

Hoy un día después de su pintoresca protesta, me pregunto si los manifestantes se sentirán ganadores de esta batalla por la dignidad y si continuarán protestando más y más por este tema tan importante para ellos.

La muerte de miles de somalíes, los desastres naturales, los disturbios en Europa y la volatilidad de las bolsas de valores en los mercados mundiales, junto con el calentamiento global pasan a segundo plano cuando nos tocan un derecho imprescindible: vestir como queramos.

Yo, como mujer, madre, trabajadora y musulmana portadora del velo por decisión propia, sintiéndome siempre orgullosa de cómo me veo, de lo que soy y represento, siento que este tipo de manifestaciones no representa de forma alguna los derechos de las mujeres o de cualquier ser indefenso a no ser abusado tanto física como sexualmente.

A mí me han faltado el respeto cubierta por completo y en un país como este que no es islámico y en donde todos pueden vestir como quieren.

He sorprendido a varones cuando voy en el autobús hacia el trabajo, tratando de levantar mi falda disimuladamente para tratar de ver por lo menos mi tobillo.

Entonces, entiendo que quitarse toda la ropa para liberarse de la opresión masculina, es sólo un pretexto para dar rienda suelta a bajos instintos y el modo bizarro y menos conveniente de tratar de reinvindicar derechos.

Ya este comportamiento lo he notado también en las personas que completamente desanimadas con el actuar de la iglesia Católica o algún otro credo religioso, dejan de creer en Dios y se hacen ateos por decepciones, en vez de buscar alguna otra alternativa que no raye en el extremismo.

Se nos ha olvidado que la moderación es señal de buena salud en todo sentido.

Aquí, no se trata de obligar a alguien a salir completamente tapado de los pies a la cabeza, pero tampoco a desnudarse del todo para exigir garantías y libertades.

Se trata de recordar que mi derecho termina donde comienza el del otro y ese límite implica paz y sana convivencia.

El llamado a vestir con recato por parte del policía canadiense y los obispos católicos, no me ofendió en modo alguno puesto que yo sé lo que significa tener que vestir según los estándares oficiales de los fashionistas en los que la que más vende el producto (su cuerpo) es la que más lo enseña.

Me cansé de tener todas las libertades del mundo y sentirme la más esclava de todas. Saberme visible sólo cuando usaba escotes o minifaldas, ropas ajustadas y sugestivas en las que en varias ocasiones supe cuánto perturbaban a los varones con los que interactuaba tanto directa como indirectamente, y por lo cual comencé a sentirme ¨no persona¨.

Por qué menos tela tenía que implicar más astucia y oportunidades de encontrar un buen empleo y ascender rápidamente¿?

Qué hay de las ocasiones en las que aparecía otra mujer que enseñaba más que yo y me ponía en clara desventaja?

Cuáles pasos o acciones tomar para ser (des)valorada en esta decadente sociedad?

Llegué a la conclusión de que lo mejor era ir contra corriente, si esta s(u)ociedad me pedía que me desnudara yo me iba a tapar más, entonces comencé a usar ropas holgadas y el velo; si me solicitaban que me avergonzara de alabar a Dios, lo iba a hacer 5 veces al día y desde el lugar en el que me encontrara; si me fomentaba la gula hasta la obesidad extrema, yo iba a ayunar un mes entero desde antes que saliera el sol hasta el ocaso para sensibilizarme con los que menos tienen, si esta generación se empeña en que despilfarre todo lo que tengo y aún lo que no para aparentar vivir como los que tienen más que yo, por el contrario, escogí donar el 2.5% anual de mis ganancias al pobre que tenga más cerca; si mis paisanos se enferman por comer cerdo todo el tiempo y tomar licor, yo decidí abandonar la carne ¨más deliciosa¨ y el ingrediente infaltable de las fiestas para estar siempre sobria y sana en cuerpo y alma ante mi familia, mi comunidad y Dios.

Todas esas cosas que adopté como mi fe y estilo de vida me han hecho sentirme valorada, independiente, realizada y completa tanto como mujer, madre y esposa. Jamás fui tan digna, ni tan segura de mí misma. Dormir en paz, con la grata sensación del deber cumplido, de ser honesta digna y decente es el mayor regalo que me pudo enviar Dios dentro de tanta porquería, sinsentidos y perversión.

Inshallah algún día estas puticas lo puedan descubrir ellas también.

Por eso me hice musulmana y por esas mismas razones, jamás voy a entender cómo estas putas modernas pueden representar la escencia de la dignidad humana pero por sobretodo de la femenina.

Rashida Jenny Torres
Musulmana costarricense.

domingo, 14 de agosto de 2011

Relatos sobre Noruega después de la tragedia.

Photobucket


Photobucket
Crónica de un niño solo

Noruega es un mundo perfecto: en ese lugar donde todo funciona sin contratiempos, la tragedia desatada por un joven ultraderechista desquiciado, que mató a unas ochenta personas, dejó una herida abierta en la juventud. Un periodista del NO lo describe a la “perfección”.

Por Matías Franchini
Desde Oslo, Noruega


Cómo va a cambiar la vida en Noruega tras la matanza de casi 70 chicos por parte de un ultraderechista desquiciado, es todavía un interrogante; y tampoco interesa demasiado, cuando el dolor aún sangra oídos con disparos. Cuadro de situación: una sociedad en estado de conmoción, con un inmenso desconsuelo, en la que a la vez aflora lo mejor de sus valores intrínsecos. Una juventud sacudida y marcada para siempre. Un país con una herida imposible de cerrar.

Pero en medio de la tragedia, y para entender el shock que tienen los noruegos y el impacto sociológico que puede tener la masacre, es más gráfico recurrir a situaciones puntuales. Acá, en Oslo, las máximas turbulencias de la vida cotidiana tienen que ver con el clima. Si va a llover, si saldrá un ratito el sol, si estará gris, cuántos grados, a qué hora. En general está gris. Algún pequeño accidente-incidente, un tren que descarrila sin heridos ni abollones. Pero no mucho más en este territorio apacible y casi imperturbable donde todo funciona(ba) a la perfección. Y donde además de las historias de bienestar y buena vida de los nativos, también hay relatos de los otros, algunos de inmigrantes –muchos de ellos argentinos–, que vienen en búsqueda de ese mismo supuesto nirvana, en el país donde ya nada volverá a ser como antes.

Más ejemplos. En Noruega, los niños crecen en casas de puertas cerradas sin llave, muchos jóvenes estudian y viajan mientras el Estado les subsidia habitación y universidad, la mayoría de los adultos trabajan y viajan y llevan una vida cómoda, y los policías son héroes que no usan pistola. El tren llega a las 22.14 seguro, el 31 te pagan sí o sí y los trabajos se arrancan con cinco semanas de vacaciones, que además son remuneradas. La postal es rápida; pero sí, otro mundo. Un mundo de libertades, y en el que la foto de la casita de colores, los fiordos y la rubia conviven con historias de jonkies, inmigrantes y excluidos del sistema. Pues bien, el estado de shock de los noruegos es descomunal, en un país de 4,8 millones de habitantes, un desempleo de 3,6 por ciento, una esperanza de vida de 81 años y un ingreso per cápita de más de 85 mil dólares. ¿Qué onda Noruega?

1. ESTALLANDO DESDE EL OCEANO

Viernes 22 de julio, 3 PM. Anders Behring Breivik hace explotar un coche–bomba junto al edificio donde están las oficinas del primer ministro en el centro de Oslo. Mueren ocho personas, pero la maniobra es para distraer la atención y ejecutar su máxima obra: dos horas más tarde, disfrazado de policía, irrumpe disparando en la isla de Utoya, donde 700 jóvenes asisten al campamento del Partido Laborista, que gobierna actualmente. “Acérquense que tengo información importante para darles”, les dice a los jóvenes, que una vez cerca de él comienzan a recibir disparos a mansalva al grito de “deben morir todos”. Breivik estuvo casi dos horas disparando hasta que pudo ser reducido. Mató a 68 personas. En la isla no había seguridad y la policía no contaba con un helicóptero, por lo que tuvo que llegar en auto. Una cultura que pasa del paraíso al infierno en 120 minutos. La parabellum del mal psicópata.

“Se sintió como una especie de sacudón. Enseguida se empezaron a escuchar las sirenas y la gente comenzó a salir a las calles. Algo había sucedido. Fue prender la televisión y se empezó a generar una conmoción general, no sólo por la magnitud del hecho sino porque acá nunca pasa nada. Estaba todo desbordado”, cuenta Iván Tarrés (29), que es de Rosario y vive en Oslo desde hace dos años. Es uno de los 200 inmigrantes argentinos que hay en la capital y, en su caso, se decidió por Oslo para vivir una experiencia de vida diferente tras ocho años en Barcelona. Pero no es lo usual: la mayoría llega tentada por alcanzar la comodidad y el nivel de vida medio de los nativos, que tienen un salario promedio anual de más de 45 mil euros. “Es una sociedad muy evolucionada en muchos aspectos y si lográs integrarte al sistema, podés llegar a vivir muy bien. Acá nunca falla nada, están desacostumbrados a los imprevistos. También a lo espontáneo”, explica Iván, que trabaja en una tienda de ropa y souvenirs por el centro y planea quedarse un tiempito más, por ahora. Ya maneja más o menos el idioma, entonces su campo de acción puede ampliarse. Hace 150 horas por mes para ganar casi 2000 euros, un número más que interesante, pero insuficiente para hacer una diferencia o alcanzar el nivel de vida de los locales.

Kim Bjerkan (30) no escuchó nada de la explosión porque estaba en los suburbios. Su caso vendría a representar el del noruego típico no profesional, más allá de lo peligroso que es caer en las generalizaciones. Por la mañana es representante y vendedor mayorista de una marca de cigarrillos, y por las noches –sólo algunas– trabaja de encargado de camareros en un restaurant italiano. Siempre de lunes a viernes. “Creo que a todo Noruega, pero sobre todo a las nuevas generaciones nos va a cambiar bastante lo sucedido; primero porque fueron en su mayoría jóvenes, y luego porque nos concientizará de que acá también pueden pasar cosas malas. Nosotros no sabemos lo que es el peligro o el crimen, nunca hemos convivido con él”, cree, y dice sentir miedo de que a partir de ahora se vea invadida la privacidad de los ciudadanos en función del posible incremento en los controles de seguridad. Entre los dos trabajos suma 190 horas y gana 3500 euros. Tiene su propio piso desde hace años, que va pagando con un crédito (de fácil acceso para los noruegos), y hace un tiempo que compró otro apartamento con otro préstamo. “En ese alquilo las habitaciones y me sirve para cubrir los créditos de las dos casas”, explica. Una pieza en Oslo cuesta 500 euros por mes (con mucha suerte), más el depósito de uno a tres meses y gastos por impuestos y servicios. La cuota mensual de un crédito por un piso de dos ambientes sale lo mismo.

2. EL OTRO LADO

Cordialidad, gente muy polite, tolerancia, respeto, orden. Silencio, miradas serias y siempre hacia el piso. Parque automotor moderno, casitas amarillas, montañas, naturaleza, vehículos que detienen su marcha abruptamente para que cruce un peatón. Muchos chicos jóvenes con hijos, disfrutando los beneficios por paternidad que les da el Estado. Pero una de las imágenes que más impresiona apenas se llega a Oslo es la presencia hormigueante y permanente de jonkies que van y vienen, cada hora, cada minuto, en la búsqueda o a la espera de alguna movida. Por inercia ya. Están por todo el centro, pero sobre todo cerca del Trafikkanten, en las afueras de la estación central. “A los visitantes, apenas llegan, nosotros les mostramos lo que otros países esconden”, suelen repetir algunos noruegos disconformes.

Pero allí están, y no son discriminados ni por la gente ni por el Estado. A muchos de ellos el gobierno los subvenciona cada mes y les da una pensión, casa y metadona. Las organizaciones de ayuda y asistencia abundan en la ciudad, muchas de ellas compuestas por voluntarios que les dan soporte psicológico-espiritual, o bien los asean. Y también los cuidan, en la plaza, mientras los jonkies se pinchan.

También en el Trafikkanten, conseguir hachís, anfetaminas o heroína puede llevar menos de un minuto. Es una zona liberada, salvo controles muy ocasionales, y no es la única que hay en Oslo. Por la ribera del río que cruza la ciudad, quienes trapichean son los somalíes, ghaneses, guineanos y sudafricanos, lo mismo que en Grünerlokka. El consumo (y la posesión para uso personal) de drogas en Noruega está penalizado con una multa, al menos la primera vez, lo mismo que la prostitución. Sin embargo, por las noches, la Karl Johan –la coqueta y extensa peatonal-camino que comunica la estación central con el Palacio Real– se colma de morenas africanas, y unas calles más abajo son las europeas del este quienes ofrecen sus servicios al mejor postor. El consumo de alcohol en lugares públicos también está legalmente prohibido, una medida que jamás se cumple. “Acá los policías están en las cosas importantes”, repiten otros noruegos. Con la venta, el control sí es más férreo: los lugares de expendio venden sólo hasta las 7 PM y de lunes a sábado.

3. SHE’S SO COOL

El mencionado Grünerlokka es el barrio más cool, donde abundan bares, shopps de estilo retro y grupos de jóvenes tomando cerveza y charlando pacíficamente en plazas. Las noches de viernes y sábado, bares como Ryes (rockabilly), Parkteatret (rock) o Fru Hagen (electrónica) se desbordan de gente. A veces por allí se ve a las muy pocas tribus urbanas que hay en Oslo. Algunos punkies, bastante más heavies, algún emo. También neohippies made in Escandinavia o rockeros de jean y zapatillas de lona. Pero hasta ahí: más bien predomina largamente el noruego de camisa, pantalón de vestir y zapatos. Las minitas, de vestido o pantaloncito (muy) corto, todas.

Eddie Aslaksen (28) siempre vivió en Oslo y podría decirse que es un noruego antisistema. Odia los 17 de mayo, el día nacional de Noruega, una fecha en la que los nativos muestran todo su nacionalismo y que incluye desfiles por la mañana, vestimenta típica para las mujeres, trajes para hombres y niños, y una especie de brunch con champagne al mediodía tras el cual la mayoría se vuelca a las calles a beber en grupos, ya sea en parques o calles, o a disfrutar los variados espectáculos callejeros que hay. “Soy un caso especial entre los noruegos, porque apenas llego a fin de mes. Pago mi habitación, las salidas nocturnas, comida y además le estoy devolviendo plata al Estado. Pero es porque no me gusta trabajar”, cuenta. Dicen que, en Noruega, el noruego que no trabaja es porque no quiere. Vive con otros cinco chicos y trabaja sólo tres días por semana, en Ikea. “Es difícil entender que un tipo solo haya hecho eso”, opina, mientras sigue tomándose su cerveza comprada en el supermercado en soledad. Es que una pinta en un bar cuesta un dineral, en promedio unos 7,5 euros. Otros botones de muestra: un kebab sale 6 euros, una pizza 12 y un café, 4 euros. Y todo así.

Hablando de soledad: Noruega es un país en el que siempre hay personas solas. En los cafés, en los bares, la soledad siempre está presente, o al menos más que en culturas latinas. Los propios noruegos reconocen que son introvertidos, y les resulta difícil comunicarse, mirar a los ojos, expresarse. La mirada a los ojos en la calle, el tan común y en general efímero flechazo entre mujer y hombre, en Noruega hasta puede ser mal interpretado.

“Acá las chicas quieren conocerte, quieren hablar seriamente, intercambiar puntos de vista, todo muy formal. Después, con el tiempo, podemos empezar a sacar provecho de nuestro poder de seducción argentino a través de la simpatía; pero antes no, no les gusta”, explica Dante Bochicchio (27), mendocino. Tras vivir 10 años en Inglaterra, él sí aterrizó en Oslo en la búsqueda del bienestar y la seguridad económica que ostentan los noruegos. Trabaja de pizzero, pero dice que quiere montarse su propio business. Y que lo que le gusta es tocar la guitarra. “No pude ir a ver a Jeff Beck, que estuvo en junio. Acá hay que aprovechar porque en general no vienen muchos grossos, aunque de todos modos los tickets son inaccesibles a veces”, cuenta.

Y tiene razón, porque las entradas a conciertos o festivales tienen precios norueguizados que no todos pueden pagar. El Oya Festival, el festival más importante, dura 5 días con entradas a 215 euros el pase o bien casi 85 euros por día. Los retornados Pulp serán el número más fuerte, y también estarán Lykke Li y James Blake. Pasó el Oslo Live (electrónico) con figuras dance como Leftfield o Groove Armada, y también el Norwegian Wood, donde arrancó Eric Clapton, siguió Patti Smith y cerró Ringo Starr. Pero en invierno, y sin festivales, no son muchos los artistas que incluyen a Oslo en sus tours. Este año, para ver a Roger Waters había que pagar 150 euros.

Volviendo a Dante, él aspira a comprarse una casa, pero su condición de inmigrante le impide acceder al necesario crédito. “Me piden un montón para acceder al crédito: tengo que ganar como mínimo 2500 euros por mes, tener tres años de residencia acá y para entrar a la casa necesito poner el 25 por ciento del valor cash. Imposible. Para un noruego es mucho más fácil. Esta sociedad está hecha para los noruegos”, sentencia.

4. LA MIRADA DEL AMO

Otra de las características de Noruega es que transmite una eterna sensación de paz, si bien por momentos es justamente ése el problema, tanta quietud. Dicen que, en Noruega, cada bebé nace con el futuro económico asegurado, desde que en los ‘70 el petróleo transformó un país casi pobre y olvidado en una nación rica y próspera. Se calcula que el país tiene reservas acumuladas para los próximos 50 años, es decir por varias generaciones. También se la considera como uno de los diez países más pacíficos en el planeta.

En el país ya hay más de 500 mil inmigrantes (el número se triplicó de 1995 a la fecha) y, a partir de la crisis económica, los niveles comenzaron a elevarse aún más. Algunos dicen que representa una de las principales preocupaciones de autoridades –y también de algunos ciudadanos–, que temen que el ingreso masivo de extranjeros se torne incontrolable. Y es ése el caballito de batalla del discurso de los ultranacionalistas, una orientación política que está representada en Noruega por el Partido del Progreso –en cuyas juventudes también militó por diez años Breivik–, la derecha xenófoba que en las elecciones de 2009 obtuvo 23 por ciento de votos y con 41 escaños se convirtió en la segunda fuerza nacional tras los socialistas.

Alertan de que se está islamizando la sociedad noruega: Gronland es el barrio de los musulmanes. Por las tardes, la imagen clásica de la zona la componen decenas de hombres de Afganistán, Irak, Irán, Pakistán e India, que toman té y charlan animadamente y a los gritos. Por las noches es una zona de bares como Dattera til Hagen (ecléctico) o Gloria Flames (rock). Ayoub Dahmani (24) es marroquí y hace un año y medio que se vino de Bilbao para probar mejor suerte en el nuevo granero del mundo. Trabaja en una empresa de limpieza regenteada por chilenos (la comunidad de chilenos en Oslo supera las 5 mil personas) y gana 9 euros la hora, en negro. Es un excluido –como tantos otros– en la sociedad de la inclusión. Limpia pasillos, casas, hoteles, rodeado siempre de ecuatorianos, dominicanos, peruanos y también argentinos, que llegan sin saber hablar inglés y no tienen otra chance que ser limpiadores. “Estoy aprendiendo el idioma, pero creo que acá jamás dejás de ser inmigrante. A igualdad de condiciones entre vos y un noruego, le van a dar un trabajo al noruego”, asegura. Vive en un living con otros cuatro marroquíes. En la pieza hay otros cuatro. Paga unos 200 euros por mes. Se despide y se va a jugar a la pelota con los iraquíes, árabes y africanos. En Oslo hay alrededor de 50 canchas de fútbol de césped artificial, pintadas y con arcos, y puede jugar cualquiera, gratis.

5. NO TE PONGAS AZUL

Los chicos muertos tenían entre 15 y 22 años, en su mayoría. Acá, muchos estudiantes viven en residencias y en varios casos el Estado los subsidia. Después, cuando se insertan en el sistema laboral, van devolviendo la plata, en un país en que el Estado se queda en promedio con 35 por ciento en impuestos del salario bruto. Muchas empresas tienen jornadas laborales de 7 horas y abundan los fines de semana puente. El transporte público es caro (3,5 euros un ticket). Al lado de Revolver, bar rockero del centro osleño, Carina Ersland (28) se está por ir a Estados Unidos. “Vamos 20 amigos porque se casa otro amigo nuestro de acá. Igual, antes me voy dos semanas a Málaga”, explica y apunta que el fin de semana anterior estuvo en su cabaña en la montaña, a 40 kilómetros de Oslo.

Noruega es el país donde hay más igualdad entre el hombre y la mujer, en lo laboral, social, económico y recreativo. Es común ver a las parejas pagando la mitad exacta cada uno de todo, repartiendo moneditas. Karina dice que todavía no termina de entender que un loco haya hecho tanto daño. Trabaja de profesora de lengua y gana 3000 euros por mes. “Ah, en octubre me voy a Lisboa, dicen que es precioso”, acota.

Anders Behring Breivik primero dijo que actuó solo y que quería hacer el mayor daño posible. Luego, que la bomba y el tiroteo tenían como objetivo salvar a Europa de una invasión musulmana, y aseguró que en su organización existían “dos células más”. Desde el gobierno bajaron las cifras oficiales de muertos de 93 a 76. El pueblo despidió a las víctimas en la catedral y luego 100 mil osleños marcharon como expresión de unidad y dolor. Los pibes miraban, frescos, sonrientes, llenos de energía, desde algún lado. Un eterno pesar. Una tristeza infinita. Quién lo iba a decir: en Oslo, el paraíso se convirtió en la ciudad de la furia.

Cuna del black metal

Dicen que en Noruega, de vez en cuando, aún aparece alguna iglesia quemada. Mito o realidad, lo cierto es que esta tierra es considerada la cuna del black metal, un género que si bien surgió en los ‘80, fue en los ‘90 cuando –de la mano del True Norwigian Black Metal– adquirió una mayor trascendencia musical y estética, caracterizado por melodías extrañas, frías y desoladas que hablan de odio, oscuridad, satanismo, paganismo y mitología escandinava, entre otras temáticas. El impulso de su trascendencia obedeció también a hechos extramusicales, principalmente por la quema de 52 iglesias –según registros oficiales–, la profanación de 15 mil tumbas y la decoración de cementerios con símbolos satánicos. Y por otros casos como el suicidio de Per Yngve Ohlin, vocalista de Mayhem, o el asesinato de Oystein Aarseth, guitarrista de la misma banda (a manos de Varg Vikernes, que era hasta ese momento bajista de la banda, y único miembro del grupo Burzum). Yendo a lo musical, y además de Mayhem o Burzum, grupos como Darkthrone o Emperor potenciaron un género que tiene muchos seguidores por estas latitudes.

Tal vez ayudado por el fenómeno, también de los ‘90 data el momento de gloria en la escena internacional de bandas de rock noruego como TNT (el primer grupo de Noruega en ser publicado en la American Billboard), Turbonegro, Madrugada y Wig Wam, una banda de hard rock que representó al país en una edición de Eurovisión y sorprendió con un estilo retro y pintarrajeado a lo Kiss. También Motorpsycho surgió en aquel entonces, un ecléctico grupo aún en actividad que fue virando del heavy metal y el grunge de sus comienzos hasta el presente, en el que la banda está experimentando con la mezcla de canciones pop con toques de jazz y psicodelia.

Sin pasar por alto la gran trascendencia actual que ha adquirido el dúo electrónico Röyksopp, otra referencia inmediata si de música en Noruega se habla conduce a los A-ha, que se despidieron oficialmente en una gira por Noruega durante 2010 y este año tocaron otra serie de conciertos para despedirse de... Oslo.

Tango nórdico every night

Aunque resulte difícil de creer, en Oslo hay milonga todas las noches. Sí, de lunes a domingo, y en lugares diferentes. Oslo y obligo. ¿Target? La mayoría de los asistentes son jóvenes –menores de 40– y en los últimos años se viene incrementando aun más la concurrencia juvenil, quizá contagiándose por el fenómeno que también invade Buenos Aires. “Para ser una danza folklórica de un país al otro extremo del mundo, el tango es popular en Noruega. En Oslo hay unos 150 o 200 bailarines activos, en Bergen quizá 100, otro tanto en Trondheim y hay tantas otras ciudades noruegas donde se han formado clubes de tango”, cuenta Mariano Pignatiello, artista plástico y pintor que, además de exponer en diferentes galerías en Noruega y la Argentina, organiza la milonga de los viernes y una práctica los sábados en la Casa de la Danza en Oslo.

¿Por qué tanto furor por el 2x4? “Sucede que esa larguísima noche noruega que llaman invierno crea un buen telón de fondo para el misterio del tango. El que no quiere quedarse en casa con la ñata contra la pantalla plana, encuentra en el tango una oportunidad diaria de meterse en otra dimensión, donde hay música y transpiración, donde es posible acercarse a un extraño y proponerle hurgar en una melodía para ver qué encuentran”, cree Pignatiello, uno de los pocos profesores argentinos de tango que hay en Oslo, donde sí arriban muchos bailarines argentos que dan clases en todo el país en momentos puntuales del año. Pero hay más. Ya hablando de Escandinavia, de tres a cuatro veces por año se organizan maratones de varios días de duración, en los que los tangueros de la zona (Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia) bailan y toman clases por horas y horas. Se hacen en Copenhague, Estocolmo, Oslo, Bergen, Gotenburgo y también en ciudades de Finlandia, donde –vale recordar– está la variante reconocida de tango finlandés.

Tango nórdico every night

æ£Aunque resulte difícil de creer, en Oslo hay milonga todas las noches. Sí, de lunes a domingo, y en lugares diferentes. Oslo y obligo. ¿Target? La mayoría de los asistentes son jóvenes –menores de 40– y en los últimos años se viene incrementando aun más la concurrencia juvenil, quizá contagiándose por el fenómeno que también invade Buenos Aires. “Para ser una danza folklórica de un país al otro extremo del mundo, el tango es popular en Noruega. En Oslo hay unos 150 o 200 bailarines activos, en Bergen quizá 100, otro tanto en Trondheim y hay tantas otras ciudades noruegas donde se han formado clubes de tango”, cuenta Mariano Pignatiello, artista plástico y pintor que, además de exponer en diferentes galerías en Noruega y la Argentina, organiza la milonga de los viernes y una práctica los sábados en la Casa de la Danza en Oslo.

¿Por qué tanto furor por el 2x4? “Sucede que esa larguísima noche noruega que llaman invierno crea un buen telón de fondo para el misterio del tango. El que no quiere quedarse en casa con la ñata contra la pantalla plana, encuentra en el tango una oportunidad diaria de meterse en otra dimensión, donde hay música y transpiración, donde es posible acercarse a un extraño y proponerle hurgar en una melodía para ver qué encuentran”, cree Pignatiello, uno de los pocos profesores argentinos de tango que hay en Oslo, donde sí arriban muchos bailarines argentos que dan clases en todo el país en momentos puntuales del año. Pero hay más. Ya hablando de Escandinavia, de tres a cuatro veces por año se organizan maratones de varios días de duración, en los que los tangueros de la zona (Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia) bailan y toman clases por horas y horas. Se hacen en Copenhague, Estocolmo, Oslo, Bergen, Gotenburgo y también en ciudades de Finlandia, donde –vale recordar– está la variante reconocida de tango finlandés.


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-5571-2011-08-14.html

Cansado de que no arreglen los huecos de nuestras calles? Empieza a utilizarlos!!!

Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket


Photobucket

http://www.cuantarazon.com/305153/huecos-en-las-calles

sábado, 6 de agosto de 2011

Un libro llamado Zoom.

Autor: Istvan Banyai.

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket
Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Los seres humanos somos unas criaturas muy pequeñas, no?
Entonces no te preocupes tanto con todas las cosas,
aprovecha cada momento.
Amplía tu mirada, amplía tu mente.

No le dés tanta importancia a cosas que no las tiene,
ni dediques tanto tiempo a cosas que te aburren,
Aprovecha tu vida con amor, alegría y paz,
Siéntete siempre feliz con cada día que nace...

Aprovecha la puesta del Sol...
Siempre mira el lado positivo de las cosas...
Ten la certeza, que siempre existe el lado positivo,
aunque todo parezca un caos.

Pero que esa visión de optimismo no te impida hacer algo para
cambiar tus errores y la maldad que te rodea.

Y aunque todo parezca tan grande conforme la representación del pintor,
todo es pequeño, no hagamos nuestros problemas tan grandes, pues existe algo mayor.

¡¡¡La vida que nos ha dado Allah!!! Vive cada minuto como si fuera un día y tus días como si fueran los últimos, recordando que Allah te pedirá cuentas por las cosas malas que hiciste, por las buenas y por las que has omitido.

Al final, si fuiste buena persona y actuaste con respeto, amor, decoro y pudor siguiendo los preceptos establecidos por Allah,
la balanza con la que serás juzgado te lleve al Paraíso.


Que Allah les bendiga, herman@s y amig@s..