Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.




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99 nombres de Allah

Islam y Musulmanes de Costa Rica

¿Qué piensas del Islam?

domingo, 27 de marzo de 2011

Alto a la violencia contra las mujeres en cualquier parte del mundo. Que el amor no te ciegue! Rompe el silencio!

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El rojo es bello. No siempre...


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Su error fue que habló con su mente.
Trata a las mujeres con respeto. Es lo menos que podemos hacer.
Alto a la violencia contra las mujeres. Dejémoslas vivir


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El 40% de las mujeres abusadas durante el embarazo reportaron que el abuso comenzó cuando inició el embarazo.
El 21% de las mujeres abusadas por sus parejas fueron maltratadas durante suembarazo.



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Rompe el silencio de la violencia doméstica, habla con un amigo.


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La invención del hospital por los musulmanes.

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Alfonso X el Sabio dialoga con médicos árabes, en una imagen sacada del libro "La Medicina en Al Andalus"


El concepto y estructura del hospital moderno es una creación de la cultura islámica
Autor: Pablo Capanna - Fuente: UMPI



Una historia de la salud pública: Hace un buen tiempo, en un hospital público murió un paciente pobre, en una situación que llevaba a pensar que había sido por la impericia de los médicos. El hecho fue muy comentado, y surgieron las acusaciones de eso que los abogados de hoy llamarían “mala praxis”. Cuando el malestar comenzó a hacerse sentir en toda la ciudad, las autoridades se preocuparon y juraron estar dispuestas a llegar hasta las últimas consecuencias. Por única vez, tomaron una medida drástica: someter a examen a todos los médicos de la ciudad, para que revalidaran sus méritos profesionales.

De 860 médicos fueron reprobados 160; con todo, un porcentaje bastante más aceptable que los resultados que suele arrojar cualquier examen de ingreso actual. Pero la polémica no se detuvo ahí. Se sabe que comenzaron a circular una suerte de manuales, pensados para que los pacientes pudieran evaluar la pericia de sus médicos y evitaran ser estafados por deshonestos e improvisados.

En esas circunstancias, un acaudalado empresario del transporte, que fletaba caravanas a todo el mercado del Oriente Medio, quiso poner a prueba a un médico que le habían recomendado. Le entregó una muestra de orina, diciéndole que pertenecía a su amante, que sufría de algunos trastornos. El médico descubrió inmediatamente la trampa, en cuanto se dio cuenta de que la orina era de burra, y sin inmutarse le recetó a la paciente una estricta dieta de alfalfa y gramíneas. Con eso logró aprobar el examen, se hizo famoso y hasta fue contratado por el propio Califa. Olvidaba decir que todo eso ocurrió en Bagdad hace más de mil años.

En esos tiempos, los médicos árabes estudiaban en las madrasas, esas escuelas religiosas a las que el fundamentalismo islámico reciente ha dado tan mala fama. No todos eran necesariamente árabes ni musulmanes: era común que entre ellos hubiera hinduistas, judíos y cristianos. La medicina que practicaban también era bastante ecléctica.

A los médicos se los reconocía por su capa y su túnica blanca, que iban coronadas por el turbante que distinguía a la profesión. Como en todos los tiempos, había unos médicos que se enriquecían y otros que llevaban una vida de servicio a los más necesitados. Unos se hacían famosos por sus aciertos y otros por sus fracasos. Entre los grandes maestros, a Rhazes se lo conocía por su austeridad, pero Avicena era un notorio mujeriego y bebedor. Ambos eran trabajadores incansables.

Lo más interesante es que todos hacían su aprendizaje en los hospitales, que eran públicos y gratuitos. El concepto y la estructura de lo que conocemos como hospital moderno es una creación de la cultura islámica en la Edad de Oro, antes de que Bagdad fuera arrasada por los mongoles y Córdoba cayera en la reconquista de España. Todo lo demás, lo puso la ciencia moderna, que también les debe algo a los árabes.

Santuarios, hospicios y nosocomios

Lo más parecido a un hospital que tuvieron los griegos en el período clásico eran los templos de Asklepios, el dios de la medicina. Allí acudían los enfermos graves o crónicos en busca de un milagro, para someterse a terapias que eran una mezcla de curación por la fe y medicina empírica. Los romanos, a quienes todos reconocen como grandes organizadores, nunca se ocuparon de desarrollar una medicina social, y apenas tuvieron hospitales de campaña para sus tropas conquistadoras. Recién con el cristianismo aparecieron los hospicios, destinados a los pobres que no podían pagarse un médico. El Estado no se ocupaba de ellos, y se sostenían con las donaciones de algunos filántropos. El emperador Juliano se quejaba de que los hospicios servían para que los cristianos hicieran proselitismo.

Con todo, en Europa occidental hasta los hospicios eran escasos, por lo menos hasta el siglo XIII, y el concepto de Hospital nació recién después de las Cruzadas.

Muy distinta era la situación en el Imperio Bizantino, donde había hospitales para los pobres (los llamados nosocomios) que contaban con un cuerpo médico estable. En el mundo bizantino, los médicos más destacados pertenecían a la religión nestoriana, una herejía del cristianismo. Cuando el emperador Zenón los echó de Siria, los nestorianos emigraron a Persia (Irán). Allí fueron asimilados por los árabes, que para el siglo VII ya habían conquistado Siria, Persia y Egipto.

Mientras Europa occidental sufría las invasiones, el Imperio se disolvía y la cultura recaía en la barbarie, los árabes llevaban a cabo la apropiación de todo el saber científico griego, que había sido conservado por la cultura siria. Los textos griegos, que habían sido traducidos al siríaco, volvieron a ser vertidos al árabe. Siglos después, regresaron a Europa tras ser retraducidos al latín, lo cual explica no pocos malentendidos, en ciencia como en filosofía.

En lo que atañe a la medicina, el centro de transferencia del saber fue la ciudad de Jundi Shapur, en Persia. Allí había una gran comunidad de médicos persas, indios, cristianos, nestorianos, zoroastrianos, judíos y griegos, con bibliotecas que disponían de un considerable caudal de conocimientos, tanto de origen griego como proveniente de la India.

Cuando concluyó este proceso, la dinastía Abásida había hecho de Bagdad su capital, y ya era posible hablar de medicina grecoislámica o yunani, que por costumbre llamamos “árabe”.

La historia escrita por los europeos ha tendido a relativizar estos decisivos aportes, asignándoles a los árabes el papel de meros intermediarios, que apenas habrían tenido el mérito de preservar la ciencia griega. De hecho, los árabes no tenían mucho que copiar, aparte de los clásicos, porque en la Europa de entonces no había investigación empírica, ni centros de estudio donde formar profesionales.

En el mundo islámico, los médicos gozaban de cierta autonomía para investigar y disponían de hospitales para practicar. No dejaban de tener conflictos con las autoridades religiosas, porque el Corán hablaba de resignación ante el dolor, pero también mandaba confortar a los enfermos, lo cual fomentaba la medicina.

Los hospitales eran centros de capacitación médica, donde la terapéutica se basaba en “la experiencia repetida”. Para su tiempo, los árabes eran excelentes químicos, estaban muy avanzados en óptica y si bien no contaban con el instrumental que hoy consideramos elemental en un laboratorio, habían desarrollado un verdadero virtuosismo para la observación. Seguían una estricta metodología para examinar al paciente y sus deyecciones. En especial, le daban mucha importancia a las variaciones del pulso.

Uno de los grandes médicos árabes, conocido por los europeos con el nombre de Rhazes, era un trabajador infatigable que escribió más de 200 tratados. Se recuerda una experiencia que realizó con pacientes de meningitis. Más allá de la errada terapéutica, lo que lo hace interesante es el método. Rhazes mandó hacer sangrías a un grupo de pacientes, pero dejó a otro grupo en observación, como control. El método experimental no estaba muy lejos...

Avicena (980-1037), que fue llamado por sus contemporáneos “el príncipe de los médicos”, era capaz de escribir tanto un Canon para consulta de los profesionales como un Poema de medicina, para la divulgación entre el público culto.

En Occidente, los médicos árabes como Avicena y Averroes fueron más conocidos y discutidos como filósofos, pero Geber fue una autoridad para los alquimistas. El casi desconocido Ibn an-Nafis fue quien descubrió la circulación pulmonar, cuatro siglos antes que Servet, pero eso recién fue reconocido en Europa hace menos de un siglo.

Público y grtuito

El hospital árabe (que tenía un nombre persa, bimaristan) no era confesional. Era una institución secular, que atendía a todos, fueran ricos o pobres, creyentes o incrédulos. Se sostenía gracias al wafq, las herencias y donaciones de propiedades que hacían los más pudientes para ganarse la vida eterna, con tanta generosidad como la que ponen hoy en crear fundaciones para evadir impuestos.

El primer hospital que se fundó fue el de Damasco, en el año 706 de nuestra cronología. Contaba con varios médicos estables y tenía sectores especiales donde se aislaba a los leprosos y se atendía a los ciegos.

En la etapa más brillante de la historia del Islam se fundaron hospitales en El Cairo, Bagdad, Túnez y Turquía, y, por supuesto, también en Granada y Córdoba.

El primero de los hospitales de Bagdad fue fundado por Harun al-Rashid, el legendario califa de Las Mil y Una Noches. Tenía 25 médicos, entre los cuales había oculistas, cirujanos y quiroprácticos que componían los huesos. Los pacientes que se internaban debían dejar sus ropas al entrar, y recibían vestimentas limpias. Se los hacía bañar y mudarse de ropa con frecuencia.

Uno de los hospitales de la ciudad de El Cairo lo había fundado Saladino y era uno de los pocos sostenidos por el erario. Otro, el Ahmed ibn Tûlûn, contaba con dos casas de baños terapéuticos, para hombres y mujeres, un pabellón destinado a los enfermos mentales, una biblioteca de consulta y un dispensario de medicamentos, atendido por varios farmacéuticos. Abulcasis, el árabe andaluz que fue maestro de cirujanos, nos informa que las mujeres que practicaban la medicina “eran escasas”, pero no dejaba de haber algunas como ginecólogas y obstetras.

Para el siglo X las autoridades dispusieron brindar atención médica a los presos. También solían despachar dispensarios viajeros para atender a los pacientes de las zonas rurales.

En los hospitales sirio-egipcios de los siglos XII y XIII había varios pabellones para las diversas especialidades. Contaban con su propia fuente para proveerse de agua, farmacia, biblioteca y cocina. Había un cuerpo de enfermeros y practicantes.

Para esa época, los bizantinos también habían comenzado a hacer su transferencia de conocimientos. Esto ahora funcionaba en sentido inverso, de vuelta a Occidente. Contaban con hospitales tan buenos como los árabes. Eran para los pobres porque, salvo emergencias, a los ricos los atendían en sus casas. Para el siglo XIII, Constantinopla tenía el hospital Sampson Xenon, con guardias de cirugía y oftalmología, y el Pantokrator Xenon, donde había cinco pabellones con 17 médicos, 34 enfermeros, 11 empleados de servicio y una farmacia con 6 boticarios.

A todo esto, en Europa occidental no existía nada comparable. En la época de Carlomagno, que hizo contactos diplomáticos con el califa Harun al-Rashid, el Imperio occidental apenas tenía algún que otro hospicio.

Cuando los cruzados, que en general eran bastante brutos, se encontraron con los eficientes hospitales árabes, quedaron tan impresionados que algunos de ellos crearon la orden de los Caballeros del Hospital de San Juan, más tarde conocida como Orden de Malta. Su Hospital de Jerusalén apenas contaba con cuatro médicos y cuatro cirujanos (entonces eran profesiones distintas), pero fue el que les dio nombre a todos los hospitales que vinieron después.

De vuelta a Europa, los Hospitalarios inspiraron la fundación del Hospital del Espíritu Santo de Roma y del Hôtel-Dieu de París. Más tarde, los burgueses de Florencia, con Folco Portinari a la cabeza, crearon el hospital de Santa María Nuova que contaba con un servicio de asistencia pública para traslados y atención domiciliaria. Se llamaba “Misericordia” y me consta que seguía viva a mediados del siglo pasado.

Pero todo esto ocurrió recién en el siglo XV. Los árabes habían tenido eficientes hospitales cinco o seis siglos antes. Además tenían la costumbre de decorarlos con arabescos o con versículos del Corán, pero también el buen gusto de no ponerles letreros que dijeran “Saladino conducción”, “Gestión Harun al-Raschid” o “Haciendo Damasco.”



http://www.webislam.com/?idt=18961

La muerte argentina.

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Osvaldo Bayer · · · · ·

Se cumplen treinta y cinco años. Escribo esto para los jóvenes que no vivieron ese pasado. Es una síntesis para tener en cuenta. Sólo queda el recuerdo del dolor ante crímenes como nunca habían ocurrido antes en la Argentina. De militares que se creyeron dueños de la vida y de la muerte. Con una sociedad civil cómplice. Una dictadura de la quema de libros y de la “desaparición”. De campos de concentración, de torturas y robos de las pertenecias de las víctimas. De personajes uniformados que se creían omnipotentes. De sectores económicos, intelectuales y religiosos que apoyaron desembozadamente ese sistema para “pacificar el país”. Miles de exiliados. La Muerte con todo su rostro de cinismo.

Pero las Madres.

Increíble el heroísmo de esas mujeres que dieron un ejemplo al mundo. Pocas veces en la historia humana se ha visto nacer un movimiento así, del dolor, solas ante una sociedad enemiga con miedo. Salir a la calle y reclamar por el destino de sus hijos.

Esos dos son los ejemplos que nos quedan de un período tan aciago. Los crímenes más inimaginables y el coraje de esas mujeres. Como resumen final del extremo de la crueldad, nada mejor que expresarlo en la muerte de las tres madres fundadoras de ese movimiento: Azucena Villaflor, Teresa Careaga y María Ponce: después de torturas indecibles, arrojadas al mar vivas desde aviones. ¿La humanidad ha asistido alguna vez acaso a un acto que supere algo tan sádico? Esto ocurrió en la Argentina.

Todo para asegurar un sistema económico de base liberal-capitalista que tiene un apellido imborrable: Martínez de Hoz.

Pero no nos detengamos sólo en la realidad de esa dictadura militar perversa y voraz, sino preguntémonos cómo fue posible. Fue posible por el fracaso de la sociedad civil. El horror ya había comenzado antes. Las Tres A fueron el símbolo de lo que luego iba a llegar al extremo. Prólogo: matar al enemigo político. Prefacio que terminaría en la desaparición de personas. Los partidos políticos gobernantes fueron cavando la tumba a la democracia tan esperada luego de que el pueblo consagrara a Cámpora con su voto y su deseo de democracia y de más justicia social. Pero apenas unos días después, Ezeiza y el reemplazo de Cámpora por el pariente de López Rega: Raúl Lastiri. Aquí ya comenzó a delinearse el espíritu de la represión que vendría poco después con toda fuerza. Tengo una experiencia personal. Mi primer libro, Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia, fue prohibido por un decreto de Lastiri. Así, sin explicaciones. Preví entonces que vendrían tiempos muy difíciles. Primero se prohibiría, luego se quemaría y luego se asesinaría a sus autores. López Rega como poder omnipotente en las sombras. Luego de nueve meses de Perón, que terminaría con su fallecimiento, comenzará ya la lucha abierta.

El 12 de octubre de 1974 no sólo se prohibió el libro La Patagonia Rebelde, cuyos tomos estaba publicando, sino también el film del mismo nombre. Hablo de mi experiencia, pero es que esto pasó a ser una regla general con algo peor todavía: el asesinato en la calle de todo aquel sospechado de izquierdista. Isabel Perón, ascendida no por su capacidad sino por su nombre.

Sí, hubo intentos de salir del pozo, como la caída de López Rega, pero igual ya se iba directamente a la caída final. Los militares. Tres nombres para recordar: Videla, Massera, Agosti.

Ensuciaron nuestra historia para siempre. No ya la Década Infame. La década perversa. La perversión desde la Casa Rosada. “No están ni vivos ni muertos, están desaparecidos”, dirá el general Videla a los periodistas extranjeros. Cuando le preguntaron sobre gente que había sido detenida. Desaparecidos. Los generales harán lo de Malvinas para salvarse ante la historia. Pero demostraron la incapacidad de su oficio. Quedaron más de 600 soldados muertos en plena juventud.

El sistema de Videla-Viola-Galtieri produjo también otro crimen pocas veces registrado en la historia del ser humano: el robo de niños. A las mujeres embarazadas detenidas les quitaban el hijo en el momento del parto. El destino: esos niños iban a parar a matrimonios de militares, policías o adeptos al sistema que no podían tener hijos, bueno, pues a ellos iba el recién nacido. La madre que acababa de dar a luz, en casi todos los casos, era asesinada. En un país católico, con cardenales, arzobispos y obispos.

Todo esto es ya sabido. Ha salido todo a la luz. Pero nos empecinamos en repetirlo para que no se olvide de ninguna manera. Tuvieron que pasar más de dos décadas de la dictadura para que en nuestro país se comenzara a hacer verdadera justicia. Ni obediencia debida ni punto final ni indultos. La verdadera justicia.

Toda una historia trágica. Las dictaduras militares típicas de la Argentina. Tres décadas y media hace que comenzó a gobernar el cinismo más cruel. La lección nos dice que sólo nos queda el camino de la verdadera democracia, que no sólo debe conformarse con dar la libertad de poner el papelito en la urna cada dos años, sino lograr una sociedad en libertad, con derechos igualitarios. Todavía mueren niños de hambre en la Argentina. Cuando ya no haya estadísticas con esa vergüenza nacional, cuando ya las villas miseria pertenezcan al pasado, podremos decir que cumplimos con los principios de nuestros héroes de Mayo.

El nunca más a la Muerte Argentina.

Osvaldo Bayer es un escritor argentino, exiliado en la República Federal de Alemania hasta 1983. Historiador del movimiento obrero argentino y del anarquismo, periodista y novelista, su libro más conocido, aclamado como un clásico de la historia social, es: La Patagonia rebelde (4 vols.), varias ediciones (la última: Buenos Aires, Planeta, 2008).

Página 12, 24 marzo 2011

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4039

Tariq Alí espera que Occidente aprenda de los levantamientos en el mundo árabe.

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Entrevista
Tariq Alí · · · · ·


Geoff Cumming conversó con Tariq Ali, aprovechando la estancia de éste en Auckland, Nueva Zelanda, en donde dictará tres conferencias bajo el título El Imperio y sus Futuros, en el marco de las Sir Douglas Robb lectures.

Se siente el aroma de la revolución en el aire, otra vez. Los veteranos de los movimientos de protesta de la de década de 1960 y de los levantamientos democráticos que fracturaron a la Unión Soviética están celebrando las increíbles escenas de Oriente Medio, donde las protestas contra las dictaduras en Egipto y Túnez encendieron una mecha que promete repartirse por todo el mundo árabe.

Las fuerzas reaccionarias - que van desde la brutal represión en Libia de Gaddafi a las tropas sauditas sancionadas por los Estados Unidos en Bahrein - pueden acabar con la disidencia, por ahora; pero, si los fundamentos son auténticos, ¿cuánto tiempo más aguantarán?

"Esto no ha terminado todavía", dice Tariq Ali, militante socialista de la revueltas de los años 60 vuelto escritor, historiador, cineasta y comentarista político.

"La primera vuelta ha ido a favor de la gente, pero ¿quién sabe cuántas otras vueltas habrá que soportar?"
Este paquistaní establecido en Londres está aquí para dictar las conferencias Sir Douglas Robb de este año en la Universidad de Auckland. La presencia de Alí es una especie de golpe de Estado para la universidad, debido al crecimiento del ‘poder de la gente’ en el norte de África. Las tres conferencias (la primera fue la noche del jueves, la segunda es el lunes) tratan temas de actualidad, que van desde el crecimiento de China y el futuro del imperialismo norteamericano, a lo que puede representar la insurgencia árabe para los grupos de jihadistas de la región.

En persona, este hombre de 67 años de edad está lejos de la leyenda de pelo largo que fuera vilipendiada por los tabloides británicos durante las protestas contra la Guerra de Vietnam en Londres, en 1968. Fue perseguido por la Special Branch (los servicios secretos británicos), insultado y amenazado - y no sólo por los derechistas.

"Los británicos estaban muy atrasados ​​ en esos días. No estaban acostumbrados a que alguien de una ex-colonia les dijera qué hacer.

"Me dijeron que vuelva a Asia. Yo les respondí: 'Pero, si ustedes estuvieron en mi país durante 150 años; yo sólo he estado aquí cinco minutos".

Se ha afeitado el bigote y cortado la melena y el pelo hace mucho tiempo se volvió un gris distinguido, pero, cuando Alí habla, su lenguaje es tan temerario como siempre. Gaddafi es un "dictador loco que ha causado la muerte y bombardeado a su propio pueblo". En Egipto, el Pentágono "más o menos puso al Ejército en el poder".

A corto plazo, el pronóstico para la democracia en el mundo árabe no muy es prometedor. Si Gadafi recupera el control, puede alentar a otros dictadores a aumentar la represión, dice.

Mientras que la administración Obama ha sido muy dura con Gadafi, no tiene ninguna crítica para Arabia Saudita, cuya familia gobernante es "tan mala como Gadafi", dice Ali.

"Y allí está Arabia Saudita enviando soldados a Bahrein, obviamente con el apoyo de EE.UU. Esa es la actitud que hace que los EE.UU. sean el hazmerreír en el mundo árabe."

Los levantamientos han puesto nerviosos a los EE.UU., a Gran Bretaña y a Francia, dice, –preocupados por las dictaduras que ellos mismos instalaron.

"Es casi como si creyeran su propia propaganda basura de que ni a árabes y ni a musulmanes les interesa la democracia."

Según Ali, es todo lo contrario.

"Hay motivo para tener esperanza. Estos son los acontecimientos más alentadores en el mundo árabe desde las décadas de 1960 y 1970 y ahora se extiende a partes de Europa, con grandes manifestaciones en Zagreb, Croacia”.

Por supuesto, él sabe del efecto dominó - famoso en 1968 cuando, a la vanguardia de las manifestaciones en Londres, mantenía conexiones con los movimientos de izquierda en Berlín y París. La guerra de Vietnam fue el catalizador de las protestas, pero tenían motivaciones aliadas: la desigualdad y la rebelión contra la ortodoxia política y la represión.

El clamor por el cambio era contagioso. En los EE.UU., el movimiento de derechos civiles sacó fuerza de las protestas estudiantiles antibélicas. Hubo levantamientos estudiantiles en Argentina, Pakistán e Italia. En Checoslovaquia, los movimientos democráticos fueron reprimidos por tanques soviéticos.

Dice que los levantamientos de este año tienen raíces similares a los acontecimientos del 68 - "el deseo de la gente de liberarse, en busca de la auto-emancipación". Pero la mejor comparación es con las campañas por la democracia que azotaron Europa en 1848. Al final, las protestas de 1968 fracasaron.

Para que el cambio perdure, debe haber ciertos ingredientes clave - principalmente una constitución aprobada por voto que consagre la democracia y garantice derechos básicos como el trabajo, la vivienda y la educación. Señala a América del Sur - Venezuela Bolivia y Ecuador - como ejemplos de otros elementos.

Con la lucha por la democracia en el Tercer Mundo en el centro de la atención, Alí ve irónicamente la enorme apatía y consenso políticos que tienen acogotados a la mayoría de los países occidentales. Según Ali, la democracia occidental se ha convertido en una dictadura del capitalismo.

"Yo lo llamo el vaciamiento de la democracia: no importa si se es Laborista o Tory, o se está a favor de Bush o de Obama – todos son lo mismo”.

Su último libro, El Síndrome Obama, sostiene que - lejos de la promesa de un cambio radical en la política exterior de EE.UU. - la administración de Obama ha sido un caso de ‘más de lo mismo’.

Incluye a Nueva Zelanda entre las democracias dóciles, desde que los laboristas abrazaron la economía neoliberal en la década de 1980 en demostración de la continua lealtad neozelandesa hacia los EE.UU. Como lo indica la promoción de la segunda conferencia que dictará Alí, Nueva Zelanda sigue siendo un sátrapa leal (subordinado) de los EE.UU. “Deberíamos abrazar más plenamente a China”, dice.

"Nueva Zelanda y, en cierta medida, Australia, son países que se niegan a aceptar su geografía. Permanecen estados vasallos, primero de Gran Bretaña, luego de los Estados Unidos. Para mí es extraño que Nueva Zelanda y Australia no tengan banderas propias".

La región evitó lo peor de la recesión mundial gracias a la fuerza económica de China, y no gracias a los EE.UU.

"El segundo idioma oficial de Australia y Nueva Zelanda debería ser el chino.

"Nueva Zelanda puede tener un acuerdo de libre comercio con China, pero no hay duda de quién determina su política exterior. Nueva Zelanda tiene tropas muriendo en Afganistán -. ¿Qué tiene que ver Afganistán con Nueva Zelanda?"

El tema de la tercera conferencia de Ali, el próximo miércoles es, justamente, el surgimiento de China y lo que significa política y económicamente. Creo que podemos asegurar que no prevé que siga los pasos de los EE.UU., como potencia imperialista.

China es la prueba de que al capitalismo le va muy bien donde no hay democracia, muchas gracias".

El desgano de otras democracias occidentales – y su apatía - también está vinculado al entrelazamiento del capitalismo y el estado.

"La gente tiene la sensación de que es inútil protestar porque han sido derrotados: millones se manifestaron en contra de la guerra de Irak: las manifestaciones más grandes en la historia no tuvieron efecto sobre las elites gobernantes, que de todas formas nos llevaron a la guerra, dijeron mentiras y se salieron con la suya".

Como consecuencia, las protestas se han limitado a pequeños grupos de izquierda. "Tenemos una estructura política que no es vulnerable a las acciones de protesta de las masas. En cambio, la sociedad occidental se ha caracterizado por el consumismo masivo, la apatía de las masas y una obsesión con la fama. La gente se está ahogando en ella”.

Sin embargo, Alí considera que la lucha entre el socialismo y el capitalismo sigue un ciclo, entre el radicalismo y el reaccionarismo - y los excesos del capitalismo pueden ser su debilidad. Los mayores niveles de vida de occidente descansan sobre un castillo de naipes.

"Una de las razones por la que a la gente le parece que le va mejor es que viven de la deuda. La deuda familiar en la mayor parte del mundo occidental ha alcanzado niveles sorprendentes: tres países europeos - Islandia, Irlanda y Grecia - se habrían derrumbado de no haber sido rescatados por la Comisión Europea. Otros países se tambalean”.

Ahí radica la esperanza de que occidente pudiera aprender de los levantamientos en el mundo árabe. –Quién sabe, puede extenderse a los países occidentales si se quiebra el parche que le han puesto a la crisis [financiera].

–Ha habido una gran marcha en Wisconsin en defensa de los derechos sindicales..."

Fiel a sus creencias

Es posible que el futuro estelar de Alí hubiera estado trazado desde el primer día. Su madre, la hija de un líder político conservador, se unió al Partido Comunista el año en que él nació.

Su abuela, aunque lejos de ser una compañera de viaje, le tejió un suéter blanco con una hoz y martillo en rojo. Su padre era editor del Pakistan Times, el periódico de mayor circulación en el país, hasta el golpe militar en 1949. Su casa era un santuario dedicado a Stalin.

Lo que es interesante acerca de Alí es que se ha mantenido consistente en sus creencias, a pesar de los largos inviernos, cuando sus ideales marxista-socialistas parecieron enterrados debajo del gigante consumista del capitalismo occidental.

El prolífico escritor, cineasta y padre de tres hijos vive en el bohemio Highgate, pero conserva sus ideales socialistas. "El mundo ha cambiado, pero no he abandonado mis creencias".

Entre sus amigos íntimos están Robin Blackburn y Perry Anderson, del movimiento de protesta de los años 60, movimiento al que se unió a través del consejo de redacción de New Left Review, que celebró 50 años el año pasado y que edita su pareja, Susan Watkins. Pero él sigue desconcertado por la manera en que muchos de los que tomaron por asalto las barricadas en los años 60 han pasado a engrosar las filas del capitalismo.

"He perdido algunos amigos muy cercanos que cruzaron al otro lado y solamente se unieron al zeitgeist. Duele escuchar a alguien a quien estimábamos defender la guerra en Irak, o el bombardeo de tal o cual país”.

"Siempre me duele ver a la gente abandonar sus creencias; pero sus personalidades no han cambiado. Muchos de los más dogmáticos defensores de la izquierda se convirtieron en defensores igualmente dogmáticos del capitalismo."

Tariq Ali es miembro del consejo editorial de SIN PERMISO. Su último libro publicado es The Duel: Pakistan on the Flight Path of American Power [hay traducción castellana en Alianza Editorial, Madrid,2008: Pakistán en el punto de mira de Estados Unidos: el duelo].

Traducción para www.sinpermiso.info: Antonio Zighelboim

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4049

Esos útiles tiranos.

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Eugene Robinson · · · · ·

Los que busquen principios y lógica en el ataque contra el régimen tiránico de Muammar Gaddafi se sentirán decepcionados. El presidente Obama y sus asesores deben admitir la verdad: que están reaccionando ante el fervor revolucionario en el mundo árabe con "realismo" arbitrario que es prerrogativa de una superpotencia.

Frente a un levantamiento armado por rebeldes en busca de la democracia, Gadafi amenazó con convertir a toda Libia en un osario. Los Estados Unidos y sus aliados respondieron con una fuerza militar abrumadora que tiene la clara intención de paralizar el gobierno y mejorar las oportunidades de éxito de la revuelta.

Así comienza la tercera guerra simultánea en Medio Oriente. Nadie tiene la menor idea de cómo, ni cuándo, terminará.

Tengo que admitir que a mi también me le habría resultado difícil permanecer de brazos cruzados mientras Gadafi bañaba de sangre las calles de Benghazi. Pero, ¿por qué permitimos que otros déspotas lo hagan?

En Yemen, las fuerzas leales al dictador Ali Abdullah Saleh han sacrificado adecenas de manifestantes indefensos que también buscaban una reforma democrática. Saleh, quien ha gobernado la nación durante 33 años, se aferra desesperadamente al poder a pesar de haber sido abandonado por muchos de sus partidarios políticos y por algunos de sus generales. Él se ha mostrado desafiante. "Todos los días escuchamos una declaración de Obama diciendo: «Egipto no puede hacer esto, Túnez no hagas aquello"», dijo Saleh en un discurso a principios de este mes. "Es Ud. el presidente de los Estados Unidos, o el presidente del mundo?"

Pero no ha habido ninguna intervención militar de EE.UU.: Es que Saleh es visto como un valioso aliado en la lucha contra al-Qaeda, que tiene, "supuestamente", sus más activas y peligrosas en Yemen. Allí se planearon "supuestamente" los ataques contra los Estados Unidos. Saleh, por lo tanto, es un tirano útil. A él le dan codazos, no bombas.

En Bahrein, la familia real gobernante, Al-Khalifa, ha respondido a las manifestaciones pacíficas con represión violenta. Mientras la atención mundial se centró en la tragedia que se desarrolla en Japón y la tragedia que se avecina en Libia, los líderes de Bahrein evacuaron brutalmente el campamento de protesta de la Plaza Pearl e incluso destruyeron el imponente monumento que se había convertido en el símbolo más poderoso del movimiento pro-democracia.
Pero para Bahrein, también tenemos palabras de cortesía en lugar de una acción decisiva. ¿Por qué? Debido a que la 5ª Flota de la Marina de los EE.UU. tiene su base allí, en medio de las rutas de navegación del Golfo Pérsico, a través de las cuales pasa el 40 por ciento de los buques de petróleo del mundo. La base proporciona los Estados Unidos una manera de contrarrestar el creciente poder de Irán.

Asimismo, los al-Khalifa son aliados cercanos de la familia real Saudita, que están desesperada por evitar que las protestas en Bahrein se extiendan a su propio reino. Los gobernantes de Arabia enviaron tropas para ayudar a aplastar las manifestaciones y Bahrein han prohibido cualquier tipo de agitación en favor de la democracia en el país. Para la Casa de Saud, sin embargo, la Casa Blanca apenas ha logrado contener su "tsk-tsk".

¿Por qué es tan diferente de Libia? Básicamente, porque los dictadores del Yemen, Bahrein y Arabia Saudita – pero también Jordania y los emiratos del Golfo Pérsico – son "amigos", cooperativos y útiles. Gadafi no lo es.

Recordará Ud. la evaluación inicial de la secretaria de estado Hillary Clinton de que el régimen del hombre fuerte de Egipto, Hosni Mubarak, era "estable". Sabíamos que Mubarak era brutal y corrupto, pero sólo cuando se hizo claro que su permanencia en el poder llegaba a su fin – y que el establishment militar egipcio no les dispararía a ciudadanos pacíficos en Egipto – la administración se posicionó en el lado correcto de la historia.

Al intentar explicar la razón por la que los EE.UU. apoyarían el establecimiento de la zona de exclusión aérea en Libia –que de inmediato se convirtió en mucho más–, Obama se ató en nudos de retórica. Si Gadafi cometía atrocidades contra su pueblo, dijo Obama, toda la región podría desestabilizarse, poniendo en peligro a muchos de nuestros aliados y socios". ¡Y no! Al parecer no se ha percatado que la región ya está desestabilizada: los regímenes amigos ya están siendo amenazados, pero no por Gadafi: ¡están en peligro por las aspiraciones democráticas de sus propios pueblos!

Gadafi es un loco y un delincuente; obviamente, no iba a escuchar nuestros consejos acerca de la democracia. El mundo sería afortunado si se librase de él. Pero la guerra en Libia se justifica sólo si sometemos a los dictadores "amigos" a los mismos estándares que establecemos para los desafiantes. Si no, por favor, ahórrenos todas las homilías sobre los derechos universales y las libertades. Vamos, que esto no es acerca de justicia, sino de poder.

Eugene Robinson es un columnista habitual del Washington Post.

Traducción para www.sinpermiso.info: Antonio Zighelboim

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4044


Una musulmana en la Inauguración del Estadio Nacional de Costa Rica.

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Invitada muy noble y cordialmente por la presidente de Costa Rica: Laura Chinchilla, asistí con mi hijo mayor a la Inauguración del nuevo Estadio Nacional de Costa Rica.

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Como la invitación decía que debía ir vestida con ¨ropa casual¨, tuve que preguntarle a mis amigos qué era esa cosa de ¨casual¨ tardé en comprender que, ni deportivo, ni super elegante...Ups, lo que cuesta ser pueblerino!

Me enfundé en una enagua de mezclilla, una blusa floreada, mi hijab y mi saquito negro.

Mi negrita lloró porque no la pude llevar, tenía que escoger entre mis cuatro hijos! Fue muy difícil para mí. Tuve que decidirme por mi hijo mayor porque es el que siempre ha estado ahí con todos los demás hermanos y conmigo misma cuando más lo hemos necesitado y como los otros están más pequeños, inshallah algún día los pueda recompensar de una u otra forma, además él es el único ¨fiebre¨ del fútbol.

El cielo decidió darnos como primicia su espectáculo de luces.

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En la entrada habían payasos, personas con zancos, una orquesta y mascaradas.
Me encantó constatar que en nuestro amado país la brecha entre pobres y ricos es solamente en cuestión monetaria, puesto que ahí mismo estábamos los ¨piso´e tierra¨ con los VIP tan campantes! Todos mezclados en diferentes filas, sintiéndonos como los escolares de primaria en el último día de clases en ¨la fiesta de la alegría¨.

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Algunos afortunados recibieron vuvuzelas (yo hice fila una hora y cuando faltaban diez personas se acabaron!)

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Fui y me pinté en la cara una banderita de Costa Rica, mientras tanto algún reportero me entrevistó rápidamente y me fui a sentar premiada con dos bastones inflables a hacer bastante ruido a la gradería.

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La ceremonia de apertura a cargo de los ciudadanos chinos fue magistral, actos bellísimos y el cierre por parte del guitarrista costarricense con el consiguiente juego de luces y juego de pólvora fue regio y sublime. Nos encantó!!! Todos babeábamos a más no poder!

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Entonamos los himnos nacionales, para comenzar luego el partido Costa Rica - China y el primer gol y el segundo nos correspondió a los ticos, luego nos empataron pero ya no importaba, nadie nos iba a quitar lo bailao!

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Junto a mí se encontraba un amable chino que me fotografió y me encantó devolverle el gesto tomándole yo una a él.

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Nos fuimos a casa tranquilos, sintiéndonos felices de vivir en este país, de compartir con tantas culturas, de sentirnos agradecidos con los hermanos chinos por su ¨obsequio¨.

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El partido inaugural Costa Rica - China terminó 2 - 2.

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Les dejo las fotografías como prueba de que todo lo que digo lo viví, lo sentí y lo agradezco a Allah, a la vida y a la presidente de Costa Rica por haberme invitado.

Inshallah, la inauguración de este nuevo Estadio, sea la premonición de que cambiaremos nuestros yerros por aciertos y de que vamos a cuidar y a proteger de ahora en adelante, nuestra cultura, nuestro patrimonio y nuestros valores con nuevos bríos, tomando como ejemplo los grandes valores de disciplina, rendimiento y decencia que nos demostraron los chinos en los 22 meses en que lo contruyeron.

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Que Allah los bendiga a todos.

Rashida Jenny Torres
Musulmana Costarricense
26 de marzo 2011.

viernes, 25 de marzo de 2011

Del aborto en el Islam.

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La referencia coránica más cercana está más relacionada con el infanticidio que con el aborto. (Foto: xinhuar.blogspot.com).

En el islam, uno de los problemas que se plantea es el del momento en el que el alma es insuflada al feto y la vida comienza

Es uno de esos lugares comunes repetidos hasta la saciedad aquél según el cual, en el islam está prohibida toda forma de aborto. Y, sin embargo, lo cierto es que si se escarba un poco, la concepción y regulación del aborto en el pensamiento islámico, aunque por derroteros algo diferentes, puede llegar a asemejar mucho a lo que las legislaciones occidentales están implementando al respecto.

Para empezar, el tema no se menciona en el Corán, donde la referencia más cercana está más relacionada con el infanticidio que con el aborto:

“No matéis a vuestro hijos por miedo de empobreceros! Somos Nosotros quienes les proveemos, y a vosotros también. Matarles es un gran pecado”
(Corán. 17, 31)


De hecho, si se hubiera querido prohibir el aborto, el conjunto de aleyas (versículos) en el que este mandato se halla recogido habría sido bastante propicio para hacerlo, por hablarse de la fornicación (C. 17, 32), del asesinato (C. 17, 33), de los huérfanos (C. 17, 34)... cosa que, sin embargo, no se hace.

El islam presume de defender la vida desde su mismísimo inicio, algo en lo que, teóricamente hablando, no se diferencia del cristianismo. La diferencia comienza cuando se debate en qué preciso momento comienza esa vida. Y así, mientras el cristianismo el asunto está meridianamente claro, -“la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción” (Catecismo, artículo 2270)- en el islam, por el contrario, uno de los problemas que se plantea es, precisamente, el del momento en el que el alma le es insuflada al feto y esa vida comienza. Un momento que no coincide necesariamente con la concepción, y que varía según las distintas escuelas jurídicas, según los distintos autores, e incluso según los distintos hadices (*), desde los que sostienen que ello sucede los cuarenta días de la concepción, hasta los que defienden que han de transcurrir hasta ciento veinte días, cuatro meses nada menos, para que ello ocurra.

A modo de ejemplo, un hadiz recogido por Al Bujari sostiene que según Abu Huraira, habría dicho Ibn Mas´ud: “Oí al Mensajero de Allah decir: ‘Cuando el óvulo fecundado cumple cuarenta y dos noches Allah envía a un ángel para que le dé forma, le dote de oídos y vista y le dé su piel, su carne y sus huesos’”.

Aún así, el recurso al aborto es, en los países musulmanes, muchísimo más infrecuente que en los países occidentales. No tanto, según vemos, por la vía de una defensa del concepto metafísico de la vida más estricto que el que sostiene la ética cristiana, cuanto por la vía de que la promuiscuidad, como es notorio y conocido, es muy inferior en los países musulmanes que en los cristianos. Y también por la vía de que las legislaciones, aunque no tanto como se tiende a creer, son algo menos permisivas que en occidente.

Así, un sistema de aborto a solicitud similar al que acabamos de implantar en España de aborto libre, sólo rige en tres países musulmanes, Túnez, Turquía y Barein. En la práctica totalidad de los países musulmanes, el sistema que rige es del de despenalización por supuestos. Muy frecuente es la despenalización en caso de peligro para la salud física o psicológica de la madre. A estos efectos, no está de más recordar que el 97% de los abortos practicados en España (es decir cifras superiores a los 100.000 abortos al año) lo eran en el supuesto referido a la salud psicológica de la madre, convertido en una verdadera espita por la que se coló algo muy parecido al aborto libre o a solicitud. En otros países musulmanes se permiten también el supuesto que se da en llamar eugenésico (malformaciones del feto), o el llamado ético (violación de la madre). En ningún país musulmán rige una prohibición absoluta del aborto, como sí existe, en cambio, en algunos cristianos: así Chile, así Malta.

(*) El hadiz es, como se sabe, la segunda fuente canónica de la religión islámica, y recoge los dichos y hechos realizados por el Profeta y transmitidos por una cadena de testimonios considerada fiable.

http://www.webislam.com/?idt=18971

La actualidad del Che.

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Respuesta de Jean Ortiz a las preguntas de un doctorando


Jean Ortiz
Rebelión



1.- La comercialización de la imagen del Che

Conlleva una doble vertiente :

- por una parte, neutraliza el contenido subversivo del pensamiento del Che, lo vacía de su esencia revolucionaria.

- por otra parte, mitifica aun más al Che, y millones de gentes se identifican, consciente o inconscientemente, con valores de rebeldía, de ética, de pureza, de justicia, de redención de los pobres, de solidaridad, etc.

2.- Los intentos de “recuperación”


En la sociedad capitalista, la burguesía lo recupera todo, o lo comercializa todo, incluso la vida (distorsionada) y sobre todo la muerte de los revolucionarios... ¡Un revolucionario muerto es un buen revolucionario, por inofensivo...! Siempre andan con la película del bueno y del malo. Pero con el Che, el tiro les sale por la culata.

3.- ¿El “modelo soviético”?



A partir del fracaso de la “ofensiva revolucionaria” y de la “zafra de los diez millones”, dos iniciativas que no tienen nada que ver (como se ha dicho erróneamente) con el pensamiento del Che, Cuba adopta, fundamentalmente por necesidad, el “modelo soviético”, pero tropicalizado. Fidel dice hoy día que no fue por convicción, que siempre tuvo sus dudas...

Había una gran identificación entre Fidel y el Che, y a la vez un “reparto de papeles”. La radicalización rápida del proceso revolucionario contradice la llamada concepción “etapista”.

4.- La supuesta oposición Che/ Fidel

Fidel influyó más en el Che que a la inversa. Los dos dirigentes, sobre el fondo, compartían criterios políticos, ideológicos, estratégicos, muy cercanos. Nada hasta hoy día atestigua divergencias fundamentales entre Fidel y el Che. Convergen en los mismos objetivos internacionalistas, antiimperialistas, “trilateralistas”, etc. Quizás en el Che con mayor “impaciencia”, pero una impaciencia no exenta de razón en el contexto de la época.

5.- ¿Es Cuba una dictadura?

En Cuba, dado el enfrentamiento con los EEUU y la agresión permanente que es el bloqueo, existen ciertos límites objetivos a la libertad de expresión. Es difícil abrir plenamente las puertas en un ambiente de fortaleza asediada. Hay que contextualizar los procesos. Se hacen en condiciones internas y externas que rigen su manera de plantear los problemas. El tema de las libertades supuestamente amordazadas es un caballo de Troya del imperialismo contra Cuba. Poco se habla de otros derechos que existen en Cuba, y no tanto en los EEUU: derecho a la salud, a la enseñanza y a la cultura para todos, entre otras cosas.

6.- “¿Y si el Che viviese?”

Es difícil contestar la pregunta: “¿Y si el Che viviese?” Con síes, no se puede pensar ni analizar la historia. Ese enfoque teleológico distorsiona cualquier análisis. Digo y repito: no se pueden descontextualizar los procesos ni estudiarlos desde criterios anacrónicamente retrospectivos. Las condiciones de hoy no son las de los años 60.

7.- El guevarismo en Cuba

La supervivencia de Cuba tras la caída de la URSS atestigua que Cuba no era verdaderamente un satélite de Moscú, sino un proceso autóctono, endógeno. Cuba no es ningún injerto. La revolución nace de una historia, de la necesidad de realizarse como nación soberana; no llega con los tanques del Ejército Rojo. Cuando a finales de los 80 empieza un proceso de “rectificación de errores”, la revolución intenta volver a sus raíces propias, alejándose del modelo soviético distorsionador. Se redescubre el pensamiento del Che, y empieza un movimiento esperanzador. Lamentablemente, la caída del Muro de Berlín obliga al “periodo especial” para sobrevivir. Ya no se trata de planificar a largo plazo, sino de llegar al mañana sin pasar hambre. Ha sido un desafío colosal, de altas consecuencias políticas, morales, sociales, pero que Cuba ha sabido sortear en condiciones aún muy difíciles. Con la “batalla de ideas”, de nuevo la revolución se vierte hacia la necesidad de valores humanos, morales, nuevos, dañados por la corrupción, la burocracia, la economía subterránea, las desigualdades entre los que tiene divisas, y los que no las tienen ..., todo ello agudizado por la crisis estructural que exige para sobrevivir la reintroducción de algunos mecanismos de mercado, un nuevo modelo económico, pero en el marco de una economía globalmente planificada. Al Che, no sabemos lo que le hubiera parecido, era muy crítico frente a los mecanismos de mercado; pero opino que, pese a todo, vive aún en los tanteos, en las grandes dificultades, y en la resistencia de Cuba. Aunque haya que cuidarse de los modelos, Che sigue siendo fuente fecunda para todos los revolucionarios, señalando horizontes y perspectivas.

8- La “modernidad” del Che

La “modernidad” del Che (aunque me cuido de la palabra), radica en su concepción del socialismo y del comunismo como una construcción permanente, como un movimiento de transformación, y no tanto como un camino predeterminado; radica también en su concepto de un hombre completo, un “hombre en su totalidad”, como dijera Anibal Ponce. El Che prolonga el humanismo de los pioneros del marxismo en América latina: Ponce, Mariátegui, Mella... Globalmente, su pensamiento no es sistemático, ni cerrado. Se inserta en una lógica de respuesta a problemas teóricos y a realidades concretas.

Pero lo más importante, en mi criterio, acerca de la actualidad del Che, me parece su concepción del socialismo como una ética social, un proyecto de civilización... y a la vez, la manera suya de rehabilitar al individuo (arrinconado por el sovietismo), de atribuirle un papel primordial como factor fundamental del proceso de cambio, de situarlo en el centro mismo de la construcción de una nueva economía, de una nueva sociedad.

En las enseñanzas del Che para hoy, cabe insistir también en el énfasis que ponía en la ética, en la necesidad de una vida ética. Una ética concebida no sólo como una cuestión moral, sino como un resorte económico, político, etc. En los países capitalistas, la crisis de la política hoy día se debe, entre otras cosas, al déficit de ética, de valores, de sentido... En el proyecto guevarista, la exigencia ética resulta estructurante. Es condición imprescindible y previa a cualquier cambio progresista.

9.- El revisionismo histórico


Asistimos, desde la caída del Muro de Berlín, a una ofensiva revisionista reforzada: se trata de desprestigiar, incluso criminalizar, cualquier intento de superar el capitalismo. De ahí, la saña de los liberales y de unos seudointelectuales cortesanos, contra el Che. Unas veces, se le enfrenta a Fidel, se le desvincula de la revolución cubana; otras veces, se le presenta como el “verdugo de la Cabaña”. Intentan, sin grandes resultados, matar al rebelde, erradicar cualquier ética de la solidaridad, del compromiso altruista, y fundamentalmente dar crédito a la idea de que “no hay alternativas al capitalismo”.

Además, las derechas quieren liquidar toda valoración moral para enjuiciar a la política. El pensamiento del Che desbarata semejante intento. Exige al contrario una ética máxima, incompatible con la ley del dinero. El Che nos enseña, aún hoy día, que se puede hacer política sin chanchullos, sin privilegios, sin ambiciones personales, sin profesionalización, sin burocratización excesiva. En fin, una nueva manera de ejercer el poder. Todo ello resulta insoportable a las derechas.

10.- El Che, patrimonio común y no excluyente

La crisis del sistema hegemónico es tan grande hoy que patentiza muchos aspectos del pensamiento del Che. Frente al pensamiento cínico, desengañado, a la retórica de la resignación, el Che deja claro que hay un porvenir, e incluso una trascendencia posibles, con condición de planteárselo ya, a la vez como construcción inmediata y perspectiva. En cada lucha, en cada resistencia, brotan nuevos valores.

Aprovecho la oportunidad para deshacer el tópico del Che que “no se ensució las manos”. Nada más falso. El Che se entregó a la gestión diaria de un banco, de un ministerio, con eficacia y manos limpias. No se quedó mirando desde el andén. Su prestigio intacto desborda hoy todavía todos los bandos políticos de la izquierda; los intentos para recuperarlo, “instrumentalizarlo”, resultan politiqueros, ramplones y vanos. Che es patrimonio común. El “hereje” marxista promueve no sólo una ética, sino también una estética. Como Gardel, de quien dicen que “cada día canta mejor”, el Che habla cada día más claro a la gente de hoy.

Jean Ortiz es profesor en la Universidad de Pau (Francia), coordinador de Che, plus que jamais (Ed. Atlantica, Biarritz, 2007)



http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124938&titular=la-actualidad-del-che-

"Las revoluciones en el mundo árabe trascienden y superan las categorías tradicionales de la izquierda".

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Entrevista a Gabriele del Grande, periodista italiano actualmente en Bengasi

Alma Allende
Rebelión


Traducción de Alma Allende



Gabriele del Grande, nacido en 1982, se licenció en Estudios Orientales en la Universidad de Bolonia. Escribe en L'Unitá y Peacereporter, pero en realidad se dedica desde hace años a contar, como periodista atento, comprometido y riguroso, la historia de la verdadera “clase universal” del siglo XXI: los emigrantes. En 2006 fundó el observatorio de las víctimas de la emigración Fortress Europe, donde registra nombres y cifras del “genocidio estructural” derivado de las políticas migratorias europeas. Es autor de dos libros fundamentales sobre el tema: Mamadou va a morir, del que hay traducción española (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2008) e Il mare di mezzo, cuyos capítulos sobre Túnez y Libia son de obligada lectura para el que quiera abordar la situación actual en los dos países. Desde hace dos meses viene cubriendo sobre el terreno -desde Túnez, Egipto y ahora Libia- los acontecimientos del mundo árabe. Desde hace veinte días se encuentra en Bengasi y desde allí ha respondido a nuestras preguntas.

Ahora que se ha decidido la intervención de la ONU y que las bombas “aliadas” caen sobre Libia, numerosas voces anti-imperialistas tratan de demostrar que la revuelta libia fue desde el principio un montaje de las potencias occidentales. ¿Qué piensas al respecto? ¿Ha habido un diseño exterior o han sido levantamientos populares espontáneos como en Túnez y Egipto?

No estoy en absoluto de acuerdo con los que denuncian un complot. En Libia, como en Túnez, Egipto, Yemen y ahora también en Siria, las revueltas han sido espontáneas y populares y no el resultado de complots estadounidenses, sino más bien la respuesta más natural que podíamos esperar tras décadas de dictaduras apoyadas por las grandes potencias en nombre de la estabilidad y de los buenos negocios. Asombra que ciertas teorías conspiratorias procedan del campo de la izquierda. Pero eso ocurre también quizás porque estas revoluciones trascienden y superan las categorías de la izquierda. Es interesante analizar esta paradoja. En las calles de El Cairo, como en Túnez y en Bengasi, están sobre todo los pobres. Pero los pobres no piden salarios, no gritan contra los patrones, no se identifican como clase obrera. O por lo menos no todavía. Antes que nada reclaman libertad y antes que nada se identifican como ciudadanos. Y uno de los instrumentos principales que les permite organizarse es un objeto de consumo. Tal vez el símbolo más fútil de los bienes de consumo: el ordenador con el que conectarse a la red, y los vídeoteléfonos para grabar lo que sucede en la calle. Hay, en fin, un elemento generacional. Se trata de países muy jóvenes, al contrario que Italia o España, cuyos ciudadanos medios han crecido durante la Guerra Fría. Aquí la mayor parte de la población tiene menos de 25 años y empuja por el cambio. Un cambio que en la orilla norte (del Mediterráneo) no sabemos comprender, también a causa de un prejuicio racista y colonial del que no logramos liberarnos. Europa se considera la única posible depositaria de democracia. Como si fuese un concepto que puede pertenecer sólo a algunos y no a todos. Y considera imposible que un país musulmán pueda aspirar a la libertad en lugar de al oscurantismo religioso. Esta es la razón por la que prosperan las tesis conspiratorias. No aceptar la idea de que a “nuestra” decadencia corresponda “su” resurgimiento.

¿Por qué crees que los EEUU, la UE e incluso Italia, con intereses tan fuertes en Libia, se han decidido por una intervención “humanitaria” contra un amigo y aliado?

Creo fundamentalmente que por un error de cálculo. Me explico. En un primer momento parecía que el régimen de Gadafi iba a implosionar sobre sí mismo en el curso de pocos días. Así sucedió en Túnez y en Egipto. Y en esos días las potencias mundiales se precipitaron a condenar la dictadura libia y a mandar señales de apertura a los rebeldes con el fin de garantizar la continuidad de los contratos petroleros y de las concesiones millonarias que Libia ofrece y ofrecerá en los próximos años. Después se demostró que Gadafi era un hueso más duro de roer de lo previsto y ganó terreno gracias a la parsimonia de la ONU y a la entrada en Libia de mercenarios profesionales de la guerra, llegados de otros países africanos, y utilizados en campañas ofensivas contra las ciudades de los rebeldes. Llegados a este punto, las potencias internacionales tuvieron que tomar una decisión para proteger sus intereses en Libia. O apostar por los rebeldes y preparar las armas; o volver sobre los propios pasos con el riesgo muy alto de que un personaje como Gadafi, resentido por la afrenta, cancelase los contratos con las compañías occidentales, con arreglo a su conocida gestión personal y lunática del sistema Libia.

¿Quiénes forman parte del Consejo Nacional Libio? ¿Son agentes del imperialismo, bravos revolucionarios, una mezcla de todo?

Se trata de personajes de extracción muy variada. Sobre todo abogados, jueces, hombres de negocios y alguna que otra cara lavada del régimen que ha abandonado a tiempo a Gadafi y que no tienen las manos sucias de sangre. Algunos han vuelto a Libia tras años de exilio en el exterior, sobre todo de los EEUU. De sus declaraciones se deduce que ambicionan una Libia unida, con capital en Trípoli, regida por un sistema constitucional, parlamentario y de partidos, que respete los viejos contratos petroleros y que reconozca la libertad de expresión, asociación, empresa y pensamiento. El trabajo que tienen por delante es larguísimo, porque desde hace 42 años la sociedad civil en Libia ha sido aniquilada. No existen asociaciones. No existen sindicatos. No existen partidos políticos. No existen instituciones. Existe únicamente la red de Comités Populares de Gadafi, sus fuerzas especiales de seguridad, un ejército que no cuenta para nada y la mano larga del gran jefe que decide todo según su humor.

¿Hay una izquierda más o menos organizada en Bengasi? ¿Qué papel han jugado los jóvenes?

La izquierda no existe y si existe no es visible. Repito que no hay ni ha habido partidos en los últimos cuarenta años. Se ha reprimido toda forma de disidencia. La única fuerza de oposición interna en las últimas décadas ha sido la del islam político. Reprimido durísimamente durante la dictadura. Basta pensar en los 1.200 islamistas fusilados en una sola noche en la cárcel de Abu Slim en Trípoli en 1996. También la revolución del 17 de febrero estalló a partir de la chispa de una protesta suya, cuando el 15 de febrero los familiares de las víctimas salieron a la calle para exigir justicia. Por lo demás, se trata de un movimiento espontáneo, formado sobre todo por jóvenes, incluso ingenuo si quieres, pero en el sentido positivo del término. En el sentido de que hay toda una generación que sin hacerse demasiados sofismas ha decidido que vale la pena luchar por la libertad y ha resuelto poner fin al régimen de Gadafi, incluso al precio de la propia vida.

¿Cuál era la situación social y económica en la Cirenaica antes de las revueltas? ¿Libia no es un país rico? Entonces, ¿por qué protesta?

Esta es otra cosa interesante. A diferencia de Túnez y Egipto, Libia es un país rico. Incluso estos días se ven por todas partes grandes coches nuevos y las casas donde he entrado son casas de clase media. Los pobres en la ciudad son sobre todo los extranjeros: egipcios, sudaneses, chadianos, tunecinos, marroquíes, nigerianos, que emigraron a Libia para buscar fortuna y se vieron obligados a hacer los trabajos más humildes y peor pagados. Una cosa muy distinta sucede en el campo y en el mundo rural, que vive muy por debajo del nivel de vida de la ciudad. Pero una vez más aquí no se protesta por los salarios. Nunca he oído pronunciar la palabra “salario” en las protestas. Claro, se grita contra el escándalo de la corrupción, pero el punto principal es la libertad y el fin de la dictadura y del terrorismo de Estado. Por supuesto, es evidente que todos creen que una gestión del petróleo orientada al bien público proporcionará una gran riqueza al país, más instrucción y mayor calidad de vida. Pero el punto principal, de nuevo, es la libertad.

Los habitantes de Bengasi, ¿han pedido realmente la intervención? ¿No temen perder el control de su revolución? ¿Perder credibilidad a nivel internacional, incluso entre los pueblos árabes vecinos?

Los habitantes de Bengasi tienen las ideas claras sobre dos puntos. Quieren la zona de exclusión aérea y los bombardeaos aliados sobre la aviación de Gadafi y sobre el armamento pesado que amenaza a los civiles. Y al mismo tiempo no quieren la entrada de las tropas extranjeras ni la ocupación militar. Lo dice el pueblo en la calle y lo subraya el Consejo transitorio nacional.

Los anti-imperialistas que hablan de conspiración se preguntan cómo es posible que los rebeldes se hayan armado tan deprisa, desde los primeros días. ¿De dónde han salido las armas? ¿Quién ha abastecido de armamento a los rebeldes?

Lo extraño es que no se pregunten en cambio quién ha armado a Gadafi y de dónde ha sacado todos esos tanques y todos esos lanzamisiles con los que está aterrorizando a los civiles. Pero volviendo a la pregunta, la dinámica es muy simple. El día 15 de febrero comienzan las protestas en Bengasi. El ejército, como en Túnez y en El Cairo, se niega a disparar sobre el pueblo. Pero lo hacen en su lugar las fuerzas especiales de seguridad de Gadafi. En pocos días hay una masacre, al menos 300 muertos. En este momento el ejército, bajo la presión del pueblo, abre los cuarteles y deja que los jóvenes cojan los viejos kalashnikov y los pocos lanzacohetes que se encuentran en los depósitos. Gracias a esas armas logran expulsar de la ciudad a las fuerzas especiales de Gadafi. Y con esas mismas armas defienden la ciudad de Bengasi y liberan las ciudades de Ijdabiya, Brega y Ras Lanuf. Hasta que Gadafi lanza contra ellos unidades especiales y mercenarios armados de tanques y lanzamisiles apoyados por la aviación militar, que siembra el pánico entre las filas de los rebeldes bombardeando el frente. Luego, es cierto, en los días posteriores a las primeras derrotas militares contra el ejército de Gadafi, llegaron a la ciudad nuevas armas y nuevas municiones. Una vez más viejos kalashnikov y un poco de artillería antiaérea. Alguien logró hacer funcionar tres helicópteros y dos aviones militares Mirage, ambos luego abatidos, uno por fuego amigo y otro por una explosión del motor. En todo caso, si es un misterio de dónde han llegado las nuevas armas, lo que es cierto es que se trata de armas ligeras y de pésima calidad. En cuanto a los presuntos instructores militares sobre los que se ha especulado tanto, a juzgar por el caos del frente se diría que nunca llegaron.

¿Cómo crees que puede influir la intervención occidental en el curso de las revoluciones libia y árabe?

Todo depende de las decisiones que se tomen. Por el momento, el bombardeo sobre la artillería pesada de Gadafi simplemente ha evitado una masacre. Es verdad que han muerto decenas y quizás centenares de soldados y mercenarios libios. Es verdad que se podía haber evitado interviniendo antes con la diplomacia, quizás diez años antes, en lugar de dedicarse a cortejar al dictador desde los tiempos del fin del embargo, en 2004. Pero estando así las cosas, el bombardeo evitó que treinta tanques y veinte lanzamisiles entraran en Bengasi, cuando estaban ya a sus puertas, y después de que un solo día de batalla en la ciudad provocase 94 muertos. Nos guste o no la guerra, y a mí no me gusta, es de esto de lo que estamos hablando. Ahora, sin embargo, es necesario que la intervención militar se detenga y que el resto del trabajo lo hagan los libios. Porque el problema no es “guerra sí o guerra no”. La guerra ya existe. Y es una guerra de liberación. De un pueblo contra el régimen, sus fantoches y sus mercenarios. Y no debe convertirse en una guerra colonial contra un gobierno enemigo de los propios intereses particulares. Pero por lo que he visto en estos días, estoy convencido de que hay que apoyar al pueblo libio. En la mejor de las hipótesis surgirá una república constitucional basada en un sistema económico liberal. Puede no gustarnos, pero es lo que les gusta a los libios y tienen también el derecho de elegir su propio futuro. Apoyar a Gadafi en nombre de su máscara socialista y tercermundista no es sólo sólo una estupidez sino que nos convierte en cómplices de un criminal de guerra.

"A Gadafi no le falta razón, las fotos de su casa bombardeada me hacen sentir mal”, dice Berlusconi. Dice también que querría hacer personalmente un blitz a Trípoli para negociar con el rais “una salida de escena honorable”. ¿Por qué dice estas cosas?

Berlusconi dice eso un poco por su su delirio de omnipotencia y su continua búsqueda de un puesto entre los grandes estadistas de la historia de Italia. Y un poco también para distraer a la opinión pública italiana e internacional de la imagen de putañero que no puede sacudirse de encima después de los últimos escándalos sexuales tan morbosamente investigados por la magistratura y la prensa italiana.

Hablemos de Lampedusa. 11.000 emigrantes desembarcados, de los cuales hay todavía 3.000 en la isla; otros 2.000 han sido expulsados. Faltan entre 5.000 y 8.000 que el ministerio del Interior asegura haber “distribuido” en el territorio, como si el número de plazas disponible en los CIE y en los CARA no fuese un dato público. La fábrica de la clandestinidad, en definitiva, funciona a pleno rendimiento. Incluso si no parece que haya libios entre los emigrantes, ¿tiene una relación con Libia?

No, por ahora no existe esa relación. Existirá de nuevo, apenas vuelvan a salir de Zuwara, presumiblemente una vez que termine la revolución. Pero por ahora no veo ese vínculo. A Lampedusa no está llegando ningún fugitivo de Libia. Claro, de aquí se han ido muchos extranjeros, al menos 250.000, sobre todo egipcios y tunecinos, y también chinos, bengalíes y otros, pero en su mayoría han regresado a casa a la espera de poder volver a Libia. Los libios que huyen de la guerra se desplazan de una ciudad a otra del país, buscando refugio en las zonas liberadas, al este. A Lampedusa, en cambio, sólo han llegado hasta ahora tunecinos. Y además originarios de Zarzis, Djerba y Tataouine. Y una vez más, también en este caso, en el origen de la oleada migratoria no se encuentra el caos generado en el país por la revolución, como muchos han pretendido invocando el asilo político y hablando de prófugos. Se trata, al contrario, de dos factores. Uno más contingente vinculado a la crisis económica de la costa tunecina como consecuencia de la caída del turismo tras la insurrección. El segundo, vinculado a la aventura colectiva. De nuevo, razonar en términos de crisis es reductivo y racista porque nos lleva a olvidar que se trata de jóvenes, iguales a nosotros, con sus sueños y su gusto por los desafíos. Miles de jóvenes han aprendido con la revolución que rebelarse es justo. Y quizás sin haberlo racionalizado, han comenzado a rebelarse contra la injusticia de la frontera. Quieren ir a París a visitar a sus parientes, quieren trabajar unos cuantos meses, quieren ver la orilla norte, quieren casarse con un italiana. Quieren viajar. Los motivos son asunto suyo; después de todo, viajar no es una exclusiva de desesperados sino al contrario una parte imprescindible de la vida de todos los jóvenes de hoy. Y para hacerlo violan una ley que consideran injusta. A mí me parece un acto de rebelión que entraña un enorme potencial. Por eso digo que en el fondo no es un mal que Lampedusa esté ahora sobrepoblada. Porque plantea cuestiones muy serias de manera explosiva. El régimen de criminalización de la libertad de circulación debe caer, exactamente como han caído las dictaduras del sur del Mediterráneo. Los tiempos están maduros para eso.

Escribiendo desde Bengasi, ¿no has tenido la impresión de ser parcial? ¿Cómo valoras la calidad de la información sobre Libia en general y sobre Bengasi en particular? ¿Nos han manipulado? ¿Quién? Una parte de la izquierda dice, por ejemplo, que Gadafi nunca bombardeó desde el aire a los manifestantes y que esto demostraría que se trata todo de un montaje mediático para justificar la intervención. Pero también algunos respetables medios de la izquierda -pensemos en Il Manifesto o en Telesur- han sido acusados de dar información parcial o falsa.

Claro que soy parcial. Soy consciente y estoy orgulloso. Cada relato tiene un punto de vista. Y es importante elegir el propio. De la misma manera que hablo de las fronteras asumiendo el punto de vista de los emigrantes y de las familias de los que han muertos en el mar y no el de la burguesía europea o el de la policía de fronteras, así he contado la revolución en Túnez y en Egipto mezclándome con los rebeldes y no con los esbirros de los dictadores. Lo mismo en Libia. No quiero ser portavoz de un criminal de guerra como Gadafi. Querría, eso sí, estar en Trípoli y hablar de la resistencia en la capital, que ha desaparecido de las noticias después de que las primeras tímidas manifestaciones fueran reprimidas en sangre y después de que todos los periodistas “empotrados” fueran recluidos en los hoteles y obligados a cubrir sólo las noticias previamente seleccionadas por el régimen. Por lo tanto sí, soy parcial y prefiero estar de parte de quienes luchan por la libertad y no de quien emplea tropas mercenarias y lanzamisiles para atacar al propio pueblo porque no quiere dejar el poder después de 42 años de dictadura. Y bien, la izquierda ha entrado en crisis porque Gadafi ha sido un símbolo para un cierto socialismo y un cierto tercermundismo. Y hoy tiene todavía muchos amigos. Entre ellos Chávez y por lo tanto Telesur, y Valentino Parlato y por lo tanto Il Manifesto. De manera que no citaría estos dos medios como buenos ejemplos de periodismo con respecto a la cuestión de Libia. Como tampoco citaría al canal Al-Arabiya, que hizo circular la cifra falsa de 10.000 muertos ni a todos los demás medios que lanzaron sin pruebas la noticia de los bombardeos sobre la multitud de los manifestantes y la de las fosas comunes llegando incluso a usar de manera disparatada la palabra genocidio. Aquí emerge por enésima vez la escasa calidad del periodismo de hoy, sobre todo del italiano. Y sobre todo cuando se trata de contar fenómenos que escapan a las usuales categorías de pensamiento. El socialismo y la dictadura, la guerra y la paz, el islam y la democracia. Precisamente por eso me parece importante estar aquí y escribir a partir de las historias de los verdaderos protagonistas de esta revolución. Los jóvenes de la nueva generación libia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125004

Os deseo un Egipto...

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Carta abierta a quien tenga conciencia en Occidente


Omar Barghouti
CounterPunch


Traducido para Rebelión por Loles Oliván


Os deseo un Egipto…

Os deseo capacidad para que resistáis, para que luchéis por la justicia social y la justicia económica, para que os ganéis vuestra verdadera libertad y la igualdad de derechos.

Os deseo voluntad y habilidad para que salgáis de los muros de vuestra prisión con tanto esmero camuflada. Mirad, en nuestra parte del mundo, los muros de las prisiones y sus macizas puertas inviolables son demasiado manifiestos, obvios, avasalladores, asfixiantes, por eso seguimos inquietos, rebeldes, soliviantados, siempre preparándonos para nuestro día de libertad, de luz, cuando reunamos una masa crítica de poder popular suficiente como para cruzar todas las hasta ahora inquebrantables líneas rojas. Entonces es cuando podemos romper las gruesas, frías y odiosas cadenas oxidadas que han encarcelado nuestras mentes y cuerpos de por vida como el penetrante hedor de un cadáver pudriéndose en la celda claustrofóbica de nuestra prisión.

Las celdas de vuestra cárcel, sin embargo, son muy diferentes. Los muros están bien escondidos no sea que os evoquen la voluntad de resistir. No hay puerta en las celdas de vuestra prisión: podéis desplazaros “libremente” sin que reconozcáis jamás la cárcel mayor en la que seguís confinados.

Os deseo un Egipto para que podáis descolonizar vuestras mentes, porque sólo entonces podréis imaginar la verdadera libertad, la verdadera justicia, la verdadera igualdad y la verdadera dignidad.

Os deseo un Egipto para que podáis hacer trizas la papeleta con la pregunta de opción múltiple: “¿qué queréis?”, porque todas las respuestas que se os dan son malas. Allí vuestra única opción parece estar entre el mal y el mal menor.

Os deseo un Egipto para que podáis, como los tunecinos, los egipcios, los libios, los bahreiníes, los yemeníes, y ciertamente los palestinos, gritar: “¡No! No queremos elegir la respuesta menos mala. Queremos otra opción que no está en vuestra maldita lista”. Si se da a elegir entre la esclavitud y la muerte, nosotros, de manera inequívoca, optamos por la libertad y por una vida digna, no por la esclavitud y la muerte.

Os deseo un Egipto para que podáis colectiva, democrática, y responsablemente reconstruir vuestras sociedades, para que restauréis las leyes a fin de que estén al servicio del pueblo, no del capital salvaje y de su ejército de bancos; para que acabéis con el racismo y con todo tipo de discriminación; para que cuidéis y estéis en armonía con el medio ambiente; para que recortéis las guerras y los crímenes de guerra y no los puestos de trabajo, las prestaciones sociales y los servicios públicos; para que invirtáis en educación y en salud, no en combustibles fósiles ni en investigación armamentista; para que derroquéis al gobierno tirano y opresor de las multinacionales, y para que saquéis el infierno de Afganistán, de Iraq y de todas partes donde bajo el pretexto de “difundir la democracia” vuestros moralmente superiores cruzados han esparcido la desintegración social y cultural, la pobreza abyecta y la desesperanza absoluta.

Os deseo un Egipto para que podáis reavivar el espíritu de la lucha sudafricana contra el apartheid haciendo que Israel cumpla con el derecho internacional y los principios universales de los derechos humanos; adoptando [la campaña de] Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) reclamada por una abrumadora mayoría de la sociedad civil palestina. No hay otra forma no violenta ni más eficaz para que Israel ponga fin a la ocupación, a la discriminación racial y a las décadas de negación del derecho al retorno de los refugiados sancionado por Naciones Unidas.

Os deseo un Egipto para que podáis cumplir las obligaciones legales y morales de vuestros países ayudando a reconstruir las violadas y "des-desarrolladas" economías y sociedades de vuestras antiguas —o actuales— colonias, para que sus jóvenes puedan encontrar su propia patria viable, habitable y amable de nuevo, en lugar de arriesgarse a morir en alta mar —o algo peor— para llegar al espejismo de vuestras costas renunciando a sus seres queridos y a un lugar que alguna vez llamaron hogar. Ya veis, ellos están “aquí” porque vosotros fuisteis “allí”... y todos sabemos lo que hicisteis allí…

Nuestra opresión y la vuestra están profundamente interrelacionadas y entrelazadas —este no es un juego de suma cero-. Nuestro combate colectivo por los derechos universales y las libertades no es sólo una consigna autogratificante a elevar, sino más bien una lucha por la verdadera emancipación y la autodeterminación, una idea cuyo momento acaba de llegar estrepitosamente.

Después de Egipto nos tocará a nosotros. Es la hora de la liberación y la justicia para Palestina. Es hora de que todos los pueblos de este mundo, en particular los más explotados y oprimidos, reafirmemos nuestra común humanidad y recuperemos el control sobre nuestro destino común.

Os deseo un Egipto…

(Este texto se ha modificado con respecto a su versión inicial).

Omar Barghouti, palestino, es activista por los derechos humanos, ex residente de Egipto, y autor de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS): La lucha mundial por los derechos palestinos (Haymarket, 2011)

Fuente: http://www.counterpunch.org/barghouti03232011.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124978

jueves, 24 de marzo de 2011

Abdennur, lleno eres de gracia.

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Fotografía: M. Laure Rodríguez Quiroga

La islamofobia se ha convertido en la herramienta sensacionalista de ventas masivas


Quienes me conocen, saben que el contenido de mis escritos se enfocan principalmente a una lectura inmanente de lo que ocurre en el seno de las propias comunidades musulmanas.

En esta ocasión, no puedo evitar cambiar el rumbo de la crítica, y mostrarme claramente indignada por la islamofobia alentada por parte de determinados medios de comunicación. De forma despiadada, obsesiva y perversa, algunos creadores de opinión, no han dudado en construir una noticia sembrada de violencia y hostilidad hacia el islam.

El último artículo publicado por Abdennur Prado "Trendrán su 11M" parece haberse convertido en el nuevo huracán mediático en el que centrar la mirada. Cuando es obvio que el burka ya ha sido lo suficientemente explotado, algunos medios no han dudado en volver a orquestar la atención del espectador, y manipular así la opinión pública alentando los miedos y recelos que el islam genera.

Realmente me siento indignada cuando, a pesar de la nota aclaratoria del autor (ante un titular que puede generar confusión), determinados medios no han dudado en lanzar sendas llamaradas ante lo que definen como advertencias y/o amenazas promovidas desde esta “página islamista”. Si efectivamente se quiere vincular a Abdennur Prado y a Webislam con el terrorismo internacional, como ciudadana española exijo que siendo poseedores de un dato tan relevante, sean capaces de facilitar toda la información a los servicios policiales especializados en la materia. En caso de no poder demostrarlo, supondrá un demoledor delito por injurias que no debe pasar por alto para las autoridades españolas. No se debe permitir la impunidad de quienes utilizan la islamofobia con fines electoralistas. Si se analiza el contenido del artículo, en ningún momento se observará una apología a la violencia, sino más bien la reflexión y mención a un "alegato apasionado contra la violencia".

Quienes conocemos personalmente a Abdennur Prado, creemos firmemente en su calidad humana y en su compromiso por la democracia con cauces altamente pacifistas. Ferviente activista por una alianza de civilizaciones, deja fluir su mente para trasladar sus opiniones, aun cuando ello no sea lo políticamente correcto. Su compromiso con la no violencia es tal, que ante una barbarie de estas magnitudes, nadie esperaría de él que se quedase sentado frente al ordenador viendo pasar las imágenes dantescas que nos producen cualquier acción bélica.

Suelo mostrarme clara en exigir la justicia social y en denunciar aquellas praxis que en nombre del islam atentan contra los derechos fundamentales de los propios musulmanes, pero en esta ocasión, la crueldad y la falsedad con las que una vez más el islam, a través de una figura conocida, es acusado desde los medios no musulmanes, me hacen sospechar de la vinculación partidista que parecen tener y de la instrumentalización de la islamofobia con fines electoralistas. Esto, sin lugar a dudas, constituye la verdadera amenaza para la democracia.

Finalizaré, anotando las declaraciones de Kofi Annan en la Conferencia en la sede de la ONU en Nueva York el 7 de diciembre de 2004:

“Algunos afirman que el islam es incompatible con la democracia o que es irrevocablemente hostil a la modernidad y a los derechos de las mujeres. Y en demasiadas círculos se permiten declaraciones denigrantes sobre los musulmanes sin ninguna censura, con el resultado de que el prejuicio adquiere un barniz de aceptabilidad”.

http://www.webislam.com/?idt=19002

El rencor sintomático hacia los musulmanes (Comunicado de Webislam)

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Desde el primer instante, Junta Islámica y Webislam han manifestado públicamente su repugnancia y su más firme condena hacia los actos de terror cometidos en Madrid el 11 de marzo de 2004


Observamos con estupor cómo algunos dedos acusadores apuntan hacia Webislam, como si se tratara de un medio desde el que se lanzan amenazas o se erigen intimidaciones, en un vano intento por deformar el contenido de sus publicaciones y suscitar el odio y la descalificación contra sus coordinadores.

Mientras que, a su vez, omiten o ignoran que Webislam es una comunidad diversa y plural de usuarios de diferentes orígenes y creencias, de diferentes ideologías y tendencias políticas que, ante todo, promulgan el valor del diálogo y el respeto y aclaman por la protección de cada uno de los principios y fundamentos de la condición humana.

Emplean sus retorcidos e infundados argumentos y tergiversan palabras para proyectar sus inseguridades y evidentes hostilidades hacia el islam y los musulmanes y, lo que es más inquietante, pervierten su pensamiento y su discurso, agitando los fantasmas del odio, el resentimiento, la discriminación y el rechazo en el seno de la sociedad española.

Con todo ello, no perdemos la esperanza de que algún día recapaciten sobre sus juicios y acusaciones y, por fin, se armen de valor, en ese difícil reto que supone reivindicar la paz, el diálogo y la justicia, sin moneda de cambio.

A propósito del artículo que ayer ocupó la portada de Webislam, “Tendrán su 11M”, lamentamos que haya podido herir sensibilidades y, sobre todo, pedimos disculpas a todas y cada una de las personas que hayan podido sentirse ofendidas tras evocar unos acontecimientos tan terribles y, particularmente, desgarradores para las víctimas y sus familias y, también, todos nosotros, los españoles.

Desde el primer instante, Junta Islámica y el resto de comunidades musulmanas en España han manifestado públicamente su repugnancia y su más firme condena hacia los actos de terror cometidos tanto en Madrid el 11 de marzo de 2004, así como hacia cualquier acto de terrorismo en general. Una condena que hemos reiterado en numerosas ocasiones y de la que no desistimos ni desistiremos bajo ningún concepto.

Seguimos y seguiremos denunciando, sin cortapisas, las injusticias y atropellos contra la vida humana y alzaremos la voz contra los regímenes despóticos y sus diabólicos dictadores. Pero también alzaremos la voz en denuncia de quienes otorgan legitimidad a la guerra y al poder de las armas para resolver los conflictos, sean cuales fueren sus fines.

La violencia no engendra sino más violencia. Las guerras no provocan más que destrucción y pérdida. El terrorismo no causa sino agravio y dolor. Todos son ejemplos del mismo síndrome, la enfermedad de la humanidad. Es por eso que debemos oponernos abiertamente contra cada una de estas prácticas y actos, que son pura y simplemente rechazables y no pueden ser justificados con ninguna motivación política ni religiosa, recordando al mundo las nefastas consecuencias que tiene jugar con la vida de las personas.

Por último, mencionamos una vez más las palabras del Sagrado Corán, que específicamente declara: Quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra es como si matase a toda la humanidad. Y quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad) [Corán 5:32].

¡Desde aquí, hacemos un llamamiento a la vida!

Por todo lo dicho, el Consejo de Redacción de Webislam ha decidido retirar el mencionado artículo de Abdennur Prado.

El Defensor de Webislam


http://www.webislam.com/?idt=19001

Tendrán su 11-M.

[Nota aclaratoria: en este texto, el 11-M es utilizado como metáfora de lo más terrible para los españoles actuales: la masacre de civiles inocentes. Cuando se dice que determinadas personas "tendrán su 11-M, Dios no lo quiera", esto no quiere decir que se este expresando el temor de que vaya a haber un nuevo atentado terrorista en España (de hecho, no creo que el 11-M fuese un atentado "islamista"). Lo que quiere decir es que cada bomba que cae sobre Libia y mata a civiles inocentes, con la ayuda española, es ya una reedición del 11-M. Este texto constituye un alegato apasionado contra la violencia, un grito de dolor frente a la barbarie. Estoy enormemente sorprendido de que alguien haya podido ver en este texto un disparate que repugna a cualquier persona de bien y a cualquier mente civilizada].

Ama la destrucción a Zapatero, la masacre, la guerra, la ignominia. Penetrando en el círculo de sangre, ceremonia de muerte masiva que responde a los más bajos intereses.

Tan solo unos días después del aniversario del 11-M, como un acto de traición a las víctimas y al sufrimiento de los españoles.

Una vez más la guerra nos gobierna.

Condenando a otro pueblo a la violencia, a años de guerra y de rapiña, sin esperanza ni destino, sin otro mendigar que una plegaria de paz en la mirada.

Tendrán su 11-M.

Tal vez no hoy ni mañana, tal vez en la otra vida, tal vez solo en la mente de la madre amorosa de un niño destrozado, tal vez la pesadilla del piloto que lanza los misiles, tal vez solo en la rabia contenida de tantos y tantos y tantos seres vivos que no se resignan a ver como la usura todo lo pudre, todo lo consigue.

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Y vosotros, los 336 que han votado a favor de la guerra, en el Congreso de los Criminales (honor a los 3 resistentes que votaron en contra, émulos de Lot en la Sodona de la guerra).

Y vosotros, los estrategas del sistema, sedientos de sangre, justificando las matanzas con argumentos de salón.

Acaudalados periodistas, analistas al servicio de la muerte, tratando de hacer pasar una guerra de rapiña por una intervención humanitaria.

Repitiendo como un mantra la idea diabólica de que algunas guerras de agresión son necesarias… Como si la más corta de las guerras no dejara una semilla de violencia que estallará tarde o temprano, condenando a poblaciones enteras a más guerra, metiendo la violencia en las entrañas de las generaciones venideras.

El único combate que está justificado es la defensa del propio territorio, de la familia y del honor, la lucha de los libios contra las ingerencias extranjeras.

Cínicos, cítricos, basura mediática responde a una inyección de adrenalina. Suben las audiencias, como aullidos de guerra al firmamento.

La guerra es el negocio de la prensa, la prensa es el negocio de la guerra.

Las armas de destrucción masiva de ayer son hoy las masacres de rebeldes, unas masacres sin imágenes, matanzas virtuales que venden su producto.

Ocultando las imágenes de las víctimas civiles de los bombardeos occidentales, ocultando el hecho de que estos han atacado hospitales. Pues esta es su naturaleza, han sido creados para destruir masivamente.

Como vosotros habéis sido creados para mentir masivamente.

Ocultando todas las propuestas de mediación pacífica, pues estas no conducen al control de los recursos naturales.

Ocultando el hecho de que los ataques significarán el fin de la ola democratizadora en el mundo árabe, puesto de nuevo bajo el control militar occidental. Esa ha sido la política occidental hacia el mundo árabe en los últimos siglos: cada vez que el pueblo se levanta, se interviene para devolver las cosas a su sitio.

Este es el mensaje lanzado por cada bomba occidental que cae sobre Libia.

Políticos al servicio de los fabricantes de armamento, periodistas al servicio del poder.

Acostumbrados a sumar los muertos como pipas o granos de azúcar que se disuelven en su café de lujo.

Hablando de “minimizar los daños”, como si existiese algo así como “pocas muertes”, como si una sola muerte no fuese demasiado…

¿Quién mueve vuestras manos mercenarias? ¿Qué odio inconfesable os hace insensibles al sufrimiento ajeno?

Obama, Sarkozy, Cameron, Zapatero… Todos la misma mano, la misma voz segura, el mismo mar de sangre, la misma marioneta.

Desde la superioridad moral de ostentar el poder en el primer mundo, con la misión de civilizar a los pueblos primitivos, a los tiranos primitivos, sin ver que ellos mismos son los más feroces sanguinarios, las gentes menos evolucionadas del planeta.

Tendrán su 11-M

Dios no lo quiera

Dios no lo quiera

Dios no lo quiera

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Plegaria

oh madre tierra acoje a las víctimas de Zapatero.

oh Dios supremo, pacifica las sombras, disipa las tinieblas, borra de mi esta rabia que amanece, transfórmala en palabra de concordia.

oh Dios de Paz abraza cuanto veo, abre tus brazos a esta flor de luto.

Amén

http://abdennurprado.wordpress.com/2011/03/23/tendra-su-11-m/