Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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domingo, 2 de octubre de 2011

¿Intentó suicidarse el Profeta Muhámmad (saaws)?

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Imagen del Monte Hira

Al Bujâri registró que la inspiración divina se suspendió por un tiempo y el Profeta entristeció, y en reiteradas ocasiones sentía el impulso de arrojarse desde lo alto de una elevada montaña

Autor: Abdennur Prado


En la reseña del libro 'El secreto de Muhámmad', en relación a la experiencia de la revelación, hemos escrito: "Baste mencionar los varios intentos de suicidio, para darnos cuenta de que el camino de la revelación no es un camino triunfal y perfectamente programado, en el cual el Profeta se limitase a actuar como mero soporte pasivo de un mensaje recibido".

Para sorpresa nuestra, esto ha provocado ataques por parte de algunos musulmanes, cuya falta de adab corre a la par que su ignorancia. Que sirva esta nota para disipar esta última, con la esperanza de que ellos mismos se den cuenta e inicien el trabajo interno que les conduzca a pulir sus corazones y erradicar de ellos la mala fe, la maledicencia y la violencia, in sha Al-lâh.

Debemos decir, de entrada, que nosotros no sabemos si el Profeta Muhámmad (saaws) intentó realmente suicidarse. ¿Cómo podríamos saberlo? Tan solo hemos mencionado un episodio de sobras conocido, recogido en las biografías del Mensajero de Al-lâh escritas por los musulmanes a lo largo de los siglos, empezando por Ibn Sa'ad (Kitab Al Tabaqaat) y Tabari (Al Tarikh). Ambos se apoyan en un hadiz de Aisha, recogido en el Sahih de al-Bujari.

Sobre la Sira, con cuatro ejemplos bastará:

Primer ejemplo: Tabari

The inspiration ceased to come to the Messenger of God for a while, and he was deeply grieved. He began to go to the tops of mountain crags, in order to fling himself from them; but every time he reached the summit of a mountain, Gabriel appeared to him and said to him, "You are the Prophet of God." Thereupon his anxiety would subside and he would come back to himself.
The History of al-Tabari: Muhammad at Mecca, translated and annotated by W. Montgomery Watt and M.V. McDonald [State University of New York Press (SUNY), Albany 1988], Volume VI (6), p. 76.


Segundo ejemplo: El Néctar sellado, de Safi-ur-Rahmân Abu Hishâm Al-Mubarakfuri

Ibn Sa‘d reportó de Ibn ‘Abbâs que la Revelación tuvo una pausa de unos pocos días. Después de cuidadosos estudios, esto parece ser lo más probable. Decir que duró tres o dos años y medio, como es popular; no es lo correcto, pero acá no nos detendremos en mayores detalles. En ese entonces el Profeta se encontraba sumido en una especie de depresión acompañada de asombro y perplejidad. En el "capítulo de los Sueños", Al Bujâri registró que la inspiración divina se suspendió por un tiempo y el Profeta entristeció, y en reiteradas ocasiones sentía el impulso de arrojarse desde lo alto de una elevada montaña, y cada vez que llegaba a la cima, aparecía Gabriel y le decía: "¡Oh Muhammad! Ciertamente eres el Mensajero de Allâh", entonces se tranquilizaba su corazón y retornaba a su casa.

El texto puede consultarse aquí: http://www.nurelislam.com/libros/nector/index.htm

Tercer ejemplo: el libro "El profeta del islam. Su vida y obra", de Muhammad Hamidullah:

...los cronistas nos mencionan que en su profunda tristeza, Muhammad, subió varias veces a las colinas para suicidarse; pero todas las veces cuando se preparaba para saltar, el ángel Gabriel reaparecía y le confirmaba que él era verdaderamente el profeta, el mensajero de Allah.
Traducido por Abdullah Tous y Naÿat Labrador para Musulmanes Andaluces
Reproducido en Webislam: http://www.webislam.com/?idt=20269

Cuarto ejemplo: The Life of Muhammad, de Muḥammad Ḥusayn Haykal:

Often Muhammad wished to die, but he would again feel the call and the command of his Lord wich dispelled such ideas. It was also told that he once thought of throwing himself down from the top of Mount Hira or Mount Abu Qubays.
Islamic Book Trust, p.88


La interrupción de la revelación


Todo esto hace referencia al periodo de la fatra o interrupción de la revelación. Tras las primeras revelaciones, y la muerte de Waraqa, esta interrupción produjo una inmensa zozobra en el Profeta. No podemos ni imaginar lo que pudo sucederle, la conmoción sufrida. La llegada de la revelación es desestabilizadora, el mundo conocido ha sido destruido, el Profeta se abisma en lo sin fondo, donde solo Al-lâh puede socorrerlo. Las traducciones al inglés de las siras de Ibn Ishaq e Ibn Kathir hablar de una “depresión” o de "ansiedad", pero estos son términos demasiado connotados por la literatura clínica occidental moderna. En cualquier caso, los hadices son elocuentes. Uno de los más conocidos, narrado posteriormente por su esposa Aisha, explica la historia de este modo (la referencia a los intentos del suicido, subrayada en la parte final del hadiz):

Sahih al-Bujari. Volume 9, Book 87, Number 111:

Narrated 'Aisha:

The commencement of the Divine Inspiration to Allah's Apostle was in the form of good righteous (true) dreams in his sleep. He never had a dream but that it came true like bright day light. He used to go in seclusion (the cave of) Hira where he used to worship(Allah Alone) continuously for many (days) nights. He used to take with him the journey food for that (stay) and then come back to (his wife) Khadija to take his food like-wise again for another period to stay, till suddenly the Truth descended upon him while he was in the cave of Hira. The angel came to him in it and asked him to read. The Prophet replied, "I do not know how to read." (The Prophet added), "The angel caught me (forcefully) and pressed me so hard that I could not bear it anymore. He then released me and again asked me to read, and I replied, "I do not know how to read," whereupon he caught me again and pressed me a second time till I could not bear it anymore. He then released me and asked me again to read, but again I replied, "I do not know how to read (or, what shall I read?)." Thereupon he caught me for the third time and pressed me and then released me and said, "Read: In the Name of your Lord, Who has created (all that exists). Has created man from a clot. Read and Your Lord is Most Generous...up to..... ..that which he knew not." (96.15)


Then Allah's Apostle returned with the Inspiration, his neck muscles twitching with terror till he entered upon Khadija and said, "Cover me! Cover me!" They covered him till his fear was over and then he said, "O Khadija, what is wrong with me?" Then he told her everything that had happened and said, 'I fear that something may happen to me." Khadija said, 'Never! But have the glad tidings, for by Allah, Allah will never disgrace you as you keep good reactions with your Kith and kin, speak the truth, help the poor and the destitute, serve your guest generously and assist the deserving, calamity-afflicted ones." Khadija then accompanied him to (her cousin) Waraqa bin Naufal bin Asad bin 'Abdul 'Uzza bin Qusai. Waraqa was the son of her paternal uncle, i.e., her father's brother, who during the Pre-Islamic Period became a Christian and used to write the Arabic writing and used to write of the Gospels in Arabic as much as Allah wished him to write. He was an old man and had lost his eyesight. Khadija said to him, "O my cousin! Listen to the story of your nephew." Waraqa asked, "O my nephew! What have you seen?" The Prophet described whatever he had seen.

Waraqa said, "This is the same Namus (i.e., Gabriel, the Angel who keeps the secrets) whom Allah had sent to Moses. I wish I were young and could live up to the time when your people would turn you out." Allah's Apostle asked, "Will they turn me out?" Waraqa replied in the affirmative and said: "Never did a man come with something similar to what you have brought but was treated with hostility. If I should remain alive till the day when you will be turned out then I would support you strongly." But after a few days Waraqa died and the Divine Inspiration was also paused for a while and the Prophet became so sad as we have heard that he intended several times to throw himself from the tops of high mountains and every time he went up the top of a mountain in order to throw himself down, Gabriel would appear before him and say, "O Muhammad! You are indeed Allah's Apostle in truth" whereupon his heart would become quiet and he would calm down and would return home. And whenever the period of the coming of the inspiration used to become long, he would do as before, but when he used to reach the top of a mountain, Gabriel would appear before him and say to him what he had said before. (Ibn 'Abbas said regarding the meaning of: 'He it is that Cleaves the daybreak (from the darkness)' (6.96) that Al-Asbah. means the light of the sun during the day and the light of the moon at night).

Traducimos la parte subrayada:

Pero después de unos días Waraqa murió y la divina inspiración también fue interrumpida durante un tiempo, y el Profeta se puso tan triste que, según hemos oído, intentó varias veces tirarse desde las cimas de altas montañas, y cada vez que llegaba a la cima de una montaña, con la intención de tirarse, Gabriel aparecía y le decía: “¡Oh Muhammad, es verdad que tu eres el Mensajero de Al-lâh!”, tras lo cual su corazón se serenaba, recobraba la calma y retornaba a casa. Y como la espera de la llegada de la inspiración se alargaba, él volvía a hacerlo, pero cuando llegaba a la cima de la montaña, Gabriel aparecía ante él y le repetía lo dicho anteriormente.

Aquellos que mencionan los (supuestos) intentos de suicidio del Profeta (saaws) se basan en este hadiz. Pero precisamente este hadiz ha sido cuestionado, en concreto su final, justo el momento en el cual se mencionan los (supuestos) intentos de suicidio. La clave esta en la expresión “según hemos oído” (fi ma balaghana), que marcaría una separación entre lo que debería considerarse propiamente como Sahih, y un mero rumor sin fundamento. Como es habitual cuando se trata de hadices, hay quien ha puesto en duda el isnad.


En esta línea, puede leerse el siguiente artículo de Bassam Zawadi: http://muslim-responses.com/The_Fatrah/The_Fatrah

¿Calumnias?

Si el Profeta Muhámmad se intentó suicidar o no es algo que nosotros no podemos saber a ciencia cierta. Lo que sí sabemos es que esta posibilidad ha sido repetida a lo largo de la historia del islam, por autores de sobras conocidos, sin que nadie pensase que pudiese resultar calumniosa hacia el Profeta. Siendo así, habría que preguntar a los que me han acusado de calumniar al Profeta si también consideran a los autores mencionados como calumniadores del Profeta.

El considerar esta posibilidad como algo calumnioso dice mucho sobre la falta de compasión de estas personas, para las cuales un intento de suicidio no es un drama interior, sino algo vergonzoso. Cualquier persona familiarizada con las profundidades de la experiencia mística sabe que la oscuridad acecha, que el mundo conocido se hunde en el abismo, en el cual somos impotentes, no podemos controlar las sensaciones, ni los sentimientos, ni los pensamientos, quedamos desbordados, aniquilados, anonadados, oscilando entre el terror y lo sublime. La Luz más poderosa resplandece tan solo cuando has tocado fondo, el punto exacto en el cual desapareces. Y esto no es en absoluto fácil. La imagen del Profeta subiendo al monte para lanzarse desde él da cuenta de la búsqueda de un hombre que no tenía a nadie en quien apoyarse, salvo Al-lâh. Pues el profeta vivió esta experiencia radical sin ningún guía humano, sin ningún maestro, sin el soporte de una religión establecida. En este sentido, los intentos de suicidio darían cuenta de la radicalidad de su experiencia. En contra de lo que pretenden algunos (misioneros cristianos y musulmanes negadores del carácter experiencial de la revelación), no sería más que un signo de la autenticidad de la experiencia. Y esto es lo que en nuestro escrito tratabamos de destacar.

Personalmente, el hecho de que el Profeta intentase suicidarse me cuadra con la idea de la experiencia de la revelación que se desprende de los hadices en su conjunto. No hace disminuir ni un ápice mi amor ni mi aprecio, agradecimiento, admiración... ¡Todo lo contrario! Nos ayuda a pensar en el Mensajero de Al-lâh en términos humanos, lo cual aumenta el mérito de lo que hizo, la fuerza asombrosa que tuvo para sobreponerse de esa experiencia sobrecogedora, de asimilarla, comprenderla y ser capaz de transmitir el mensaje contenido en ella. Aceptar su condición de Mensajero, sabiéndose mortal. Esto es simplemente algo estremecedor, que nos deja sin palabras. Es por eso por lo que pedimos que la salat y la baraka de Al-lâh sean sobre Rasulallah, el mejor de los seres humanos.

Wa Al-lâh alim.
El blog del autor admite comentarios

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