Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.




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viernes, 8 de julio de 2011

Sobre hilar demasiado fino...

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Con respecto a la Sunnah, diversos hadices que recomiendan moderación y equilibrio y advierten contra el exceso en la religión. Entre ellos están los siguientes:

“Tengan cuidado con los excesos en la religión. Quienes os precedieron (judíos, cristianos, y otras religiones) ser arruinaron debido a eso”.

“Arruinados estarán los que pretenda hilar demasiado fino (tanáttu')”. Y el Profeta repitió tres veces lo mismo.


Un beduino una vez orinó en la mezquita y todos corrieron a castigarlo, pero el Profeta les dijo: “Déjenlo en paz y viertan un cubo de agua... [sobre el lugar donde había orinado]. Su misión es facilitar las cosas, no dificultarlas”.

Cada vez que el Profeta tenía que escoger entre dos opciones, elegía siempre la más fácil de las dos, a menos que fuera pecado . Cuando el Profeta oyó que Mu'adh había prolongado la plegaria comunal, lo reprendió diciendo: “¡Oh Mu'adh! ¿Estás poniendo a prueba a la gente?”. El Profeta luego repitió lo que había dicho dos veces más para enfatizar que crearles dificultades a las personas o intentar usar la fuerza con ellos siempre lleva a la fitnah (discordia).

Nos han ordenado juzgar a las personas según lo que profesan exteriormente, no según lo que suponemos que creen o no creen . Por lo tanto, si alguien confiesa que "no existe más divinidad excepto Dios, y Muhámmad es Su Mensajero", debemos tratarlo como musulmán. Esto es lo que está en concordancia con el ejemplo del Profeta. Él decía: "Dios me ha ordenado luchar contra las personas hasta tanto testifiquen que nadie tiene derecho a ser adorado excepto Dios y que Muhámmad es el Mensajero de Dios, y hasta tanto realicen las plegarias rituales consistentemente y den zakah. Si hacen todo esto, sus vidas y sus pertenencias estarán seguras y sólo tendrán que rendirle cuentas a Dios". Esto explica por qué el Profeta no castigara a los hipócritas aún cuando él sabía con certeza que se estaban complotando contra él. Cuando sus compañeros sugirieron la idea de matarlos para neutralizar la amenaza, él respondió: "¿Y qué se va a decir de mí? ¿Que Muhámmad mataba a sus compañeros de armas?".