Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.




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domingo, 26 de septiembre de 2010

¡Salvemos a Teresa Lewis! (y salvemos a Irán)

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Teresa Lewis y Sakineh Ashtiani, dos mujeres en el corredor de la muerte

Autor: Abdennur Prado

Aquellos que denuncian selectivamente el caso de Sakineh Ashtiani e ignoran el marco geopolítico en el cual se produce, solo pueden ser calificados como cómplices o como irresponsables.

La manipulación funciona sin tapujos, mostrándonos la cara más cínica de la sociedad del espectáculo. Los mass media han orquestado una campaña descomunal con la aparente intención de salvar a Sakineh Ashtiani, una mujer iraní condenada a morir por haber matado a su marido. Una apariencia bondadosa que no oculta las verdaderas intenciones de demonizar a Irán y preparar la próxima guerra, que acabará con la vida de miles y miles de mujeres iraníes, por las cuales ni los mass media ni los ciudadanos solidarios con Sakineh Ashtiani no mostrarán piedad alguna.

Nos hallamos ante una solidaridad selectiva, tan perversa como poco edificante. En un mundo actual existen poblaciones enteras sometidas a un trato cruel y degradante, ¿porque merece tanta atención este caso en particular? ¿Por qué los medios no se hacen eco de la situación de los musulmanes birmanos de etnia Rohingya? ¿Por qué apenas nadie conoce la horrible matanza de Gujarat, ocurrida en la India en el 2002? ¿Por qué nadie se manifiesta por los derechos de los chechenios o de los cachemires? ¿Por qué nadie se moviliza contra la hambruna que padece Níger?

La respuesta es solo una: los medios solo sirven a las causas que convienen a sus amos, y las masas son movidas (y conmovidas) como marionetas hacia aquellas causas que interesan a las grandes corporaciones financieras, y lo ignoran todo de aquellos casos que son cuidadosamente ninguneados. Chechenia, Cachemira, Gujarat, Pattani… Lugares en los cuales los musulmanes sufren persecución. Pero en tiempos del choque de civilizaciones y del nuevo expansionismo militar hacia Oriente, no conviene presentar a los musulmanes como víctimas. Esto iría en contra de la práctica de tantos años dedicados a mostrar tan solo aquellas situaciones (por minoritarias y anómalas que sean) en las cuales los musulmanes parecen ser verdugos.

¿Cómo explicar la atención recibida por esta mujer, en un mundo en el cual la pena de muerte está a la orden del día? ¿Cómo se puede desde occidente mirar al mundo islámico con este aire de superioridad, cuando en los EEUU se producen más ejecuciones que en Irán?

Para denunciar esta manipulación, el periodista italiano Gennaro Carotenuto nos hace la siguiente pregunta: “Si se conmovieron por Sakineh Ashtiani, ¿por qué no les interesa Teresa Lewis?” (Reproducido en Rebelión), cuyo fin es poner en evidencia la manipulación de las conciencias. Pues los medios ignoran y no se conmueven en lo más mínimo por la inminente ejecución de Teresa Lewis, en el estado de Virginia. Teresa ha sido acusada de matar a su marido, lo mismo que Sakineh Ashtiani. Pero mientras esta última ha confesado el crimen, Teresa es una mujer cuyo coeficiente intelectual es de 72, cifra que roza la discapacidad, y uno de los co-acusados confesó haberla manipulado para que lo acompañara el día del asesinato de su marido.

El caso de Teresa Lewis no es único. Según el Death Penalty Information Center, el número de ejecuciones realizadas desde 1976 es de 1226. En lo que llevamos de año han sido ejecutadas (el eufemismo para decir “asesinadas por el Estado”) 38 personas. Ninguno de ellos ha sido objeto de ninguna campaña solidaria que nos haya llegado, y que haya logrado hacerse un eco masivo en los mass media.

La descomunal campaña orquestada “para salvar a Sakineh” no tiene otro objetivo que el preparar la futura guerra contra Irán. Aún así, creo que los musulmanes debemos tener una postura clara sobre el tema de la lapidación, o de cualquier violación de los derechos humanos que se realice en nombre del islam. Ya hemos dado nuestra opinión sobre el tema, así que nos limitamos a reiterar nuestra condena, así como nuestra adhesión a la campaña Stop Stoning Forever, y pedir a las autoridades iraníes que la eliminen definitivamente del código penal iraní. Por el bien de su país, por el bien del islam, por el bien de la humanidad.

No creo que la solución sea escurrir el bulto y negar los hechos. El código penal iraní establece la pena por lapidación, a pesar de lo que pretende Thierry Meyssan. Siempre he leído a este autor con simpatía, pero en este caso ha cometido la estupidez de presentar los hechos como una campaña de Bernard Henry-Levy, llevándolo todo al terreno personal. Además, ha negado que la lapidación este vigente, lo cual es falso. Aunque sí es indudable que esta en vías de desaparición.

El 2002 se anunció una moratoria (aunque ha habido alguna lapidación posteriormente). Y desde el 2008 hay abierto un proceso parlamentario para eliminar la lapidación del código penal. Ya ha sido aprobado por el Parlamento, y eso bajo el gobierno de Ahmanideyad, pero todavía está en proceso de aplicación. Hay mucha controversia entre los grandes ayatollahs. Dos de los más prestigiosos (Yusuf Sanei y Seyyed Mohamamd Mousavi Bojnourdi) se han posicionado contra la lapidación. Como explica Ziba Mir Hosseini, los castigos corporales (especialmente la lapidación, pero también los latizagos públicos, el corte de manos al ladrón…) son tremendamente anti-populares en Irán, un país bastante culto, con una población bastante joven.

Irán es un país inserto en un fuerte proceso interno de transformación. Pero donde hay cambios, hay resistencias. Son los activistas, intelectuales y ciudadanos iraníes los que harán posible el cambio. Deseamos de todo corazón que la Revolución evolucione positivamente, sin injerencias extranjeras, hacia la aplicación de los principios más nobles del islam: libertad de conciencia, justicia social, respeto del medio ambiente, igualdad hombre-mujer… Y deje atrás una concepción clerical, represiva y oscurantista del islam, que nada puede aportar a nuestro tiempo.

Pero nada de esto entra en los planes de las grandes corporaciones, ni de sus mercenarios periodistas. No se desea un Irán soberano, que haga su proceso interno libremente. Lo que se desea es llevar la situación al límite, provocar el conflicto y justificar la guerra, con el objetivo de poner todos sus recursos naturales al servicio de las corporaciones de occidente.

Por ello, aquellos que denuncian selectivamente el caso de Sakineh Ashtiani e ignoran el marco geopolítico en el cual se produce, solo pueden ser calificados como cómplices o como irresponsables.

¡Salvemos a Teresa, y a todos los norteamericanos que esperan en los corredores de la muerte! Y, de paso, salvemos a Irán y a miles de hombres y mujeres iraníes de la destrucción que se avecina. Y que eso no nos prive de luchar para lograr la definitiva erradicación de la lapidación.

El blog del autor admite comentarios

http://www.webislam.com/?idt=17286

domingo, 19 de septiembre de 2010

Video: El Corán, ese libro peligroso - WebIslam.com

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PRÓXIMA EJECUCIÓN EN ESTADOS UNIDOS DE UNA MUJER CON BAJO COEFICIENTE INTELECTUAL

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Se ha fijado el 23 de septiembre como fecha para la ejecución en Virginia, EE.UU. de Teresa Lewis, una mujer que, según las evaluaciones de expertos, bordea el retraso mental y que ha sido considerada “el cerebro” del asesinato de su esposo y su hijastro. Los hombres que cometieron los homicidios fueron condenados a cadena perpetua.


Matthew Shallenberger y Rodney Fuller mataron a disparos a Julian Lewis y a su hijo Charles Lewis, mayor de edad, en su casa en la madrugada del 30 de octubre de 2002. El 15 de mayo de 2003 Teresa Lewis se declaró culpable de asesinato punible con la pena capital por su participación en los homicidios, una declaración que suponía ser juzgada por un juez en vez de por un jurado. La fiscalía afirma que esta mujer convenció a Matthew Shallenberger y a Rodney Fuller para que cometieran los asesinatos, con sexo, regalos y la promesa de compartir el dinero obtenido del seguro de vida. El juez concluyó que Teresa Lewis era “el cerebro” que estaba detrás de los asesinatos y la condenó a muerte basándose principalmente en la versión del delito que ofreció la fiscalía. Ésta aceptó que Rodney Fuller fuese condenado a cadena perpetua mientras se declarase culpable y cooperase, y el juez, “en conciencia” manifestó que no podía condenar a Matthew Shallenberger a una pena más dura que la de Fuller.

Un psicólogo evaluó a Teresa Lewis antes de su declaración y concluyó que tenía un coeficiente de inteligencia de 72, lo que significaba que su función intelectual bordeaba el límite del “retraso mental”. Investigaciones llevadas a cabo después de que fuera declarada culpable proporcionaron pruebas adicionales sobre sus discapacidades mentales. Un segundo psicólogo, seleccionado por el estado, valoró su coeficiente de inteligencia en 70. Expertos médicos han diagnosticado a Teresa Lewis un trastorno de la personalidad por dependencia así como adición a los analgésicos antes de cometerse los delitos, cuestionando la etiqueta de “cerebro” que se le ha aplicado (véase al dorso).

Por el contrario, el coeficiente intelectual de Matthew Shallenberger fue valorado en 113 (y el de Rodney Fuller en 68).En una entrevista que realizó la defensa de Teresa Lewis en 2004, Matthew Shallenberger dijo que él “había manipulado todo” y que los asesinatos habían sido idea suya. Shallenberger dijo a un investigador de la defensa, según palabras de éste, que “en cuanto conoció a Teresa, se dio cuenta de que era una persona no demasiado inteligente y fácil de manipular”. El investigador afirmó que Matthew Shallenberger dijo que aunque cometió el delito por el dinero de los seguros de vida que él supuso que las víctimas tendrían, “él y Teresa nunca hablaron en concreto ni del dinero, ni de de los seguros, ni de que Teresa le fuera a ‘pagar’ por los asesinatos”. Por otro lado, en una carta escrita a un amigo a la que tuvieron acceso los abogados, Matthew Shallenberger decía que “la única razón para mantener relaciones sexuales [con Teresa Lewis] era por el dinero, para que ella se ‘enamorase’ de mi y me diese el dinero del seguro”. Además, en 2004, Rodney Fuller dijo que “me daba la sensación que la Sra. Lewis hacía todo lo que Shallenberger le pedía que hiciese” y que “definitivamente, Shallenberger era quien estaba al frente de la situación, y no la Sra. Lewis”.

ESCRIBAN INMEDIATAMENTE en inglés o en su propio idioma, con sus propias palabras:

*Aclarando que no pretenden justificar el asesinato de Julian y Charles Lewis;
*Haciendo constar los indicios de la incapacidad mental de Teresa Lewis y que las pruebas presentadas por los abogados de la apelación arrojan dudas sobre la versión de los delitos que ofreció la fiscalía, en gran parte aceptada por el tribunal;
*Haciendo constar que los dos autores materiales de los asesinatos han sido condenados a cadena perpetua y que uno de ellos ha afirmado, a partir de ese momento, ser el cerebro de los asesinatos
*Solicitando al gobernador que conceda el indulto y que conmute la pena capital de Teresa Lewis.

ENVÍEN LLAMAMIENTOS ANTES DEL 23 DE SEPTIEMBRE DE 2010 A:

Gobernador del estado de Virginia

Governor Bob McDonnell

Office of the Governor,

PO Box 1475, Richmond, Virginia 23218, USA

Correo-e (a través de la página web): http://www.governor.virginia.gov/AboutTheGovernor/contactGovernor.cfm


Fax: +1 804 371 6351

Tratamiento: Señor Gobernador



Envíen también copia a la representación diplomática acreditada en su país. Consulten con la oficina de su Sección si van a enviar los llamamientos después de la fecha antes indicada.

ACCIÓN URGENTE
PRÓXIMA EJECUCIÓN EN ESTADOS UNIDOS DE UNA MUJER CON BAJO COEFICIENTE INTELECTUAL
INFORMACIÓN ADICIONAL


Los abogados de Teresa Lewis obtuvieron la valoración de su salud mental después de que fuera condenada a muerte en 2003. En 2004, una catedrática en psiquiatría de la Commonwealth University de Virginia señaló que “antes, durante e inmediatamente después de los asesinatos, la condición y facultades mentales de la Sra. Lewis estaban mermadas como consecuencia de las varias discapacidades que sufría. Estas discapacidades incluyen: 1. trastornos del desarrollo, es decir, capacidad intelectual límite; 2. personalidad pasiva-dependiente; y 3. dependencia de fármacos... Según mi opinión estas limitaciones hacen muy improbable que fuese capaz de iniciar y de planear el delito... En el momento en el que se cometieron los hechos, su juicio estaba seriamente mermado por sus discapacidades y su adición, y podría haber sido influida por otros fácilmente”. Asimismo, manifestó que el consumo de medicamentos y la adición de Teresa Lewis a los mismos podrían haber explicado la falta de remordimientos que mostró en el momento en el que se cometieron los homicidios, un factor que la fiscalía y los tribunales han señalado como justificante de su condena de muerte. La psiquiatra señaló que “parece claro que la Sra. Lewis siente una culpa y unos remordimientos enormes por sus actos. En la actualidad está bajo tratamiento por un trastorno por estrés post-traumático con medicación y psicoterapia. Dice tener frecuentes flashbacks de lo ocurrido, soñar con ello, sigue teniendo insomnio y en el momento de dormir recuerda los acontecimientos. Describe entre lágrimas la noche del asesinato y el impacto que tuvo sobre su familia, en especial sobre su hijo.”

Además, en 2004, otro experto en saludo mental, un catedrático de psicología de la Duke University, Carolina del Norte, dio su opinión. Llegó a la conclusión de que “cuando se tienen en cuenta los indicios de diversa índole, resulta muy claro Teresa no tenía ni la inteligencia verbal ni la iniciativa independiente para elaborar y crear un plan para asesinar a las víctimas. Tampoco concuerda ni con los perfiles comprobados ni con los modelos de personalidad mostrados en las elecciones que ha hecho en su vida que Teresa mandase o dirigiese a dos hombres para cometer estos homicidios. Teresa pasó su vida recibiendo “órdenes” de hombres y obedeciendo a sus deseos para agradarles... Desde un punto de vista psicológico, una mujer que funcionalmente tiene un retraso intelectual, con un trastorno de la personalidad pasiva-dependiente, y la costumbre de buscar la aprobación sumisa de los hombres a lo largo de toda su vida, no es la opción más indicada para ser el cerebro de la trama de un brutal asesinato.” En relación a la valoración del coeficiente intelectual que se llevó a cabo cuando fue condenada, declaró que “en términos pragmáticos, el nivel intelectual de una persona con un coeficiente de 72 no podría discernirse del de una con uno de 69. De hecho, no sería razonable, desde el punto de vista profesional, basar una decisión de vida o muerte en tres puntos del coeficiente intelectual” (en Estados Unidos está prohibida la ejecución de personas con “retraso mental”; un coeficiente intelectual de 70 o inferior es un signo de un posible retraso mental).

El juzgado de primera instancia celebró una vista probatoria posterior a la sentencia condenatoria en la que se presentaron estas pruebas. El estado presentó una evaluación realizada por otro experto en salud mental que rechazó el diagnóstico de desorden de la personalidad dependiente y de la adición de Teresa Lewis a los medicamentos. Señaló que Teresa Lewis tenía la capacidad mental para planear y para llevar a cabo la trama del asesinato. El juez confirmó la pena de muerte y el tribunal de apelación reafirmó su decisión.

En los últimos siete años, Teresa Lewis, la única mujer a la espera de ser ejecutada en Virginia, ha estado recluida en la unidad de segregación (no por motivos disciplinarios) del Centro Penitenciario para Mujeres de Fluvanna. Pasa casi todo el tiempo sola en su celda. Cuando se le permite salir fuera para “recreo”, lo hace sola. Puede escuchar y hablar con las otras compañeras que se encuentran en la unidad de segregación de forma temporal por motivos disciplinarios o por tener un comportamiento perjudicial con población general de las instalaciones. Periódicamente, también se le permite reunirse con el capellán de la prisión.

Amnistía Internacional se opone incondicionalmente a la pena de muerte, en todos los casos y en todos lo países. Desde que Estados Unidos reanudara los homicidios judiciales en 1977, ha ejecutado a 1.224 personas, 1213 hombres (el 99 por cierto) y 11 mujeres. En Virginia se han llevado a cabo 107 de estas ejecuciones. La última mujer ejecutada en Virginia fue Virginia Christian, que murió en la silla eléctrica del estado el 11 de agosto de 1912 por un asesinato cometido cuando tenía 17 años. La última mujer ejecutada en Estados Unidos fue Frances Newton, en Tejas, en septiembre de 2005. En este año, 36 personas han sido ejecutadas en EE.UU., dos de ellas en Virginia.

AU: 181/10 Índice: AMR 51/074/2010 Fecha de emisión: 19 de agosto de 2010

http://www.amnesty.org/en/library/asset/AMR51/074/2010/en/4068f237-521d-47e9-bbd5-78d8539a839b/amr510742010es.html

domingo, 12 de septiembre de 2010

El arte de la felicidad

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Una de las mayores bendiciones es tener un corazón apacible, estable y feliz. Ya que cuando estamos felices, la mente se despeja y nos permite ser personas productivas. Se dice que desarrollar la felicidad en nuestro interior es un arte que se debe cultivar. Pero ¿cómo se aprende?


Un principio básico para alcanzar la felicidad es tener la capacidad de soportar y manejar cualquier situación. Por lo tanto, no deber dejarte regir por las circunstancias difíciles ni tampoco debes molestarte por problemas insignificantes. Cualquier persona si desarrolla la pureza en su corazón y la capacidad de soportar las dificultades puede alcanzar la felicidad. Al poner en práctica la paciencia y la tolerancia, las calamidades te serán mucho más fáciles de soportar.

Lo opuesto a la felicidad es tener una visión limitada que no nos permita ver más allá de una corta distancia, y preocuparse por uno mismo olvidándose del mundo y de todo lo que hay en él.
Dios describió a sus enemigos de la siguiente manera:

“Otros, en cambio, preocupados tan sólo por su suerte”. (Corán 3:154)


Es como si se creyeran tan importantes como todo el universo, o al menos el centr del mismo. No piensan en los demás ni tampoco viven por nadie que no sea por ellos mismos. Debes preocuparte por ti pero también por los demás, incluso alejarte un poco de tus propios problemas para olvidar las heridas que hay en tu vida. Al hacer esto obtendrás dos cosas: ser feliz y dar alegría a los que te rodean.

Una actitud básica para desarrollar el arte de la felicidad es frenar y restringir nuestros pensamientos, no permitir que se extravíen o se escapen y se desenfrenen. Porque si dejas que tus pensamientos divaguen a su antojo, correrán salvajemente y terminarán por controlarte. Abrirán el registro de las penurias del pasado y te recordarán la historia de tus infortunios, comenzando por el día en que saliste del vientre de tu madre. Si vacilas recordando esos pensamientos, te traerán imágenes de las dificultades del pasado y te presentarán un futuro aterrador. También estremecerán todo tu ser y provocarán que tus entimientos se enfurezcan. Por lo tanto, debes restringirlos, dirigirlos y concentrarlos para pensar solamente en cosas fructíferas y trabajos benéficos.

“Encomiéndate al Viviente Inmortal” (Corán 25:5)


Otro de los principios del arte de la felicidad es apreciar la vida en este mundo según su verdadero mérito y valor. Esta vida es frívola y no te garantiza nada excepto que algún día deberás dejarla. Esta vida está llena de calamidades, dolores y heridas. Si esa es la descripción de esta vida, ¿cómo puede uno entonces verse afectado por calamidades menores o cómo puede uno lamentarse por cosas tan materiales como la que suceden a diario? Los mejores momentos de la vida están viciados, sus promesas futuras son meros espejismos, los exitosos son envidiados, el bendecido está amenazado constantemente y los que aman se ven sorprendidos de repente por la desgracia.

Un dicho dice:

“El conocimiento sólo se adquiere mediante el aprendizaje, y la benevolencia se adquiere mediante la tolerancia”


Si uno intentara aplicar el significado de este Dicho al tema que estamos tratando, podríamos ir un paso más allá y decir que la felicidad se logra manifestándola. Es decir, se la adquiere sonriendo constantemente, buscando razones para estar felices e incluso obligando a la felicidad a entrar en nosotros, así hasta que algún día llegue por sí sola.

La verdad es que no se puede evitar todo resabio de angustia, porque la vida fue creada como una prueba:

“Que por cierto creamos al hombre y éste deberá soportar las adversidades” (Corán 90:4)

Pero el mensaje que trato de darte es que debes, en la medida de lo posible, reducir la cantidad y la intensidad de tu angustia. En cuanto a estar totalmente libre de angustia, eso es algo que pueden conseguir los habitantes del Paraíso en el Más Allá. Es por esta razón que dirán:

“Y dirán: ¡Alabado sea Dios, que ha hecho desaparecer toda tristeza de nosotros!”. (Corán 35:34)


Esto prueba que la angustia no se irá del todo hasta tanto no estemos en el Paraíso. De igual manera, los rencores.

“Y purificaremos sus corazones de todo rencor” (Corán 15:47)


Por eso cuando una persona conoce la naturaleza de este mundo y sus cualidades, se da cuenta de que es engañoso y frívolo, entiende totalmente que esa es su naturaleza y descripción.

Si el mundo es como yo lo he descrito aquí, entonces la persona inteligente no debe ayudarlo en su embestida, no debe rendirse a la depresión y la ansiedad. Lo que debemos hacer es defendernos de todos los sentimientos que puedan dañar nuestras vidas, como una guerra que debemos librar utilizando todas nuestras fuerzas para obtener la victoria.

“¡…sin perder la fe por los reveses padecidos en la causa de Dios, flaquear o someterse al enemigo! Dios ama a los perseverantes.” (Corán 3:146)


Reflexionemos:

Nada te turbe, pues si eres pobre, seguramente habrá muchas personas que también tengan deudas como tú. Si no tienes tu propio medio de movilidad, seguramente habrá alguien que no posee sus piernas o que no puede movilizarse. Si tienes razones para quejarte del dolor de la enfermedad, seguramente habrá alguien que está postrado desde hace varios años. Y si has perdido un hijo, seguramente alguien perdió toda su familia en un inesperado accidente de tránsito.

Nada te turbe, porque si te sientes triste, estarás alterando tu alma y tu corazón y no podrás conciliar el sueño con tranquilidad.

Un poeta árabe dijo:

“Con cuánta frecuencia la desesperanza se apodera
del joven cuando se ve afligido, y en Dios está la
salida. Cuando la situación se torna insoportable y
la cuerda se tensa y parece cortarse, todo se
soluciona a pesar que en ningún momento pensó
que podría salvarse”.



Controla tus emociones

Las emociones se alteran por dos razones: por la alegría extrema o por un dolor intenso. En un dicho, el Profeta (las Bendiciones y la Paz de Dios sean con él) dijo:

“Se me ha prohibido emitir dos sonidos tontos y perversos en dos estados: ante la felicidad extrema y ante las calamidades.”

“No os desesperéis por lo que no habéis conseguido y no os regocijéis por lo que os hemos concedido” (Corán 57:23)


Por esta razón, el Profeta (las Bendiciones y la Paz de Dios sean con él) dijo:

“La verdadera paciencia es aquella que se manifiesta ante el primer impacto”.


Por lo tanto, cuando uno contiene sus emociones, tanto en ocasiones felices como en la adversidad, tiene más probabilidades de alcanzar la paz y la tranquilidad, la felicidad y el alivio y el sabor del triunfo sobre sí mismo. Dios describió al hombre como exultante, jactancioso, irritable, desconforme cuando el mal le avecina y mezquino cuando le llega el bien. Las excepciones, según nos dice Dios, son aquellos que permanecen constantes en la oración. Ya que se encuentran a mitad de camino entre los momentos de alegría y de tristeza. Son agradecidos en tiempos de buenaventura y pacientes al atravesar dificultades.

Las emociones descontroladas pueden desgastar a una persona, causando dolor e insomnio. Cuando un hombre se enoja, se enfurece, amenaza a los demás, pierde el control sobre sí mismo y sobrepasa las fronteras de la justicia y del equilibrio.

Mientras que si está feliz, se olvida de sí mismo y sobrepasa los límites de la modestia.

Cuando se aleja de una persona, la subestima, olvida sus virtudes y menosprecia sus buenas cualidades. Y contrariamente, cuando ama a alguien, no escatima en distintas formas de elogios y veneración, mostrándola como el pináculo de la perfección. El Profeta (las Bendiciones y la Paz de Dios sean con él) dijo:

“Ama con moderación, que puede llegar el día en que aborrezcas a quien amabas. Odia con moderación, ya que puede llegar el día en que ames a quien aborrecías”.

En otro dicho el Profeta (las Bendiciones y la Paz de Dios sean con él) dijo:

“Te pido Oh Dios que me hagas justo, tanto en momentos de ira como de alegría.”

Si una persona le pone límites a sus emociones, controlando su mente y dando a cada asunto la importancia que le corresponde, habrá dado un paso más en el camino de la sabiduría y el verdadero entendimiento.

“Por cierto que enviamos a nuestros Mensajeros con las pruebas evidentes e hicimos descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia para que los hombres sean equitativos”. (Corán 57:25)


De hecho, el Islam trajo consigo el equilibrio que es necesario tanto en los asuntos morales como en la conducta.

“Hicimos de vosotros una comunidad moderada y justa” (Corán 2:143)


Es una obligación ser justo en nuestros modales y todos los demás asuntos de nuestra vida. El Islam se basa en la verdad, la justicia y la honestidad.

“La Palabra de tu Señor es completamente cierta y justa”. (Corán 6:115)


Nada te turbe, porque ya en el pasado cuando estuviste triste, tu situación no mejoró en absoluto por sentir aflicción. ¿Acaso cuando te deprimiste porque a tu hijo le fue mal en la escuela, tu depresión mejoró sus notas? ¿Acaso cuando te sentiste muy abatido por el fallecimiento de tu padre, tu tristeza le devolvió la vida? ¿Acaso cuando perdiste tu negocio y te entristeciste, tu amargura cambió la situación y convirtió tus pérdidas en ganancias?

Nada te turbe, porque si te desanimas y entristeces por una adversidad, sólo conseguirás otro fracaso. Si te deprimes por la pobreza, sólo lograrás empeorar esa angustiante situación. Si caes en un estado sombrío debido a las palabras de tus enemigos, sin querer los estarás ayudando en sus ataques contra ti. Cuántas veces te preocupaste porque sentías que sucedería algo malo, mas eso nunca sucedió.

Nada te turbe, porque la tristeza hace que veas veneno donde no hay más que agua fresca y que veas un cactus cuando en realidad estás viendo una rosa o un desierto cuando estás vislumbrando un jardín exuberante y que sientas que estás en una prisión agobiante cuando en realidad estás viviendo en una tierra vasta y espaciosa.

Nada te turbe, pues posees un cuerpo sano, con miembros fuertes, y además vives en paz y seguridad. “¿Cuál de las gracias de vuestro Señor negaréis?” (Corán 55:13)


La bendición del conocimiento

“…y te ha enseñado lo que no sabías. El favor de Dios sobre ti es grandioso.” (Corán 4:113)

La ignorancia mata a la conciencia y al alma de la persona.

“Te advierto para que no te cuentes entre los ignorantes” (Corán 11:46)

El conocimiento es una luz que nos guía hacia la sabiduría. Es vida para el alma y combustible para la personalidad.

¿Acaso aquel que estaba muerto de corazón, perdido en la incredulidad y le dimos la vida guiándole, y le proporcionamos una luz con la cual transita entre la gente es igual a aquel que se encuentra entre tinieblas y no puede salir de ellas? (Corán 6:122)

La felicidad y el buen ánimo llegan de la mano de la educación, porque a través del conocimiento uno puede alcanzar sus metas y descubrir lo que hasta entonces estaba oculto. El alma, pos su propia naturaleza, ansía la adquisición de nuevos conocimientos para estimularse a sí misma y también a la mente.

La ignorancia provoca aburrimiento y angustia porque el ignorante lleva una vida que nunca ofrece nada nuevo ni estimula a la mente. Ayer igual que hoy, hoy igual que mañana, y así sucesivamente.

Si deseas la felicidad, debes buscar instruirte y adquirir nuevos conocimientos y verás cómo la ansiedad, la depresión y la angustia se alejarán de ti.

“…y di: “¡Oh, Señor mío! Acrecienta mi conocimiento” . (Corán 20:114)

“¡Lee! En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas”. (Corán 96:1)


El Profeta (las Bendiciones y la Paz de Dios sean con él) dijo:

“Si Dios quiere el bien para alguien, le concede conocimiento en la religión”.

Por lo tanto, si alguien es ignorante, no debe estar orgulloso de su riqueza ni de su estatus social pues su vida carece de significado y sus logros serán penosamente incompletos.


“¿Acaso quien reconoce que lo que te reveló tu Señor es la Verdad es igual al ciego de corazón?”. (Corán 13:19)


( Daud)

Sakineh y Norma

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Cronopiando


Koldo Campos Sagaseta
Rebelión


A la iraní Sakineh Ashtiani, todos la conocemos. Condenada a ser lapidada por la justicia iraní, esta mujer acusada de adulterio posiblemente salve la vida. Su caso va a ser revisado y es de esperar que se haga justicia y quede por fin en libertad.

A la colombiana Norma Irene Pérez nadie la conoce. Condenada a ser asesinada por el Estado colombiano, a esta mujer que descubriera y denunciara una fosa común en su país donde el ejército había enterrado dos mil cadáveres de campesinos a los que había asesinado, tampoco nadie la ha podido salvar. Hace unos días, cuando regresaba a su domicilio tras participar en una asamblea, esta mujer defensora de los derechos humanos fue interceptada por individuos armados. Días después apareció baleada y muerta.

En el caso de Sakineh Ashtiani es obvio que la presión de distintas instituciones, como Naciones Unidas, diferentes organismos y los grandes medios de comunicación, han contribuido notablemente, a salvar su vida.

En el caso de Norma Irene Pérez también es evidente que el cómplice silencio de instituciones, como Naciones Unidas, diferentes organismos y los grandes medios de comunicación, han contribuido a procurar su muerte. Contribución que aumenta su delito por el generoso respaldo que esas instituciones y medios de comunicación brindan a un narco-estado terrorista, que cuenta por cientos de miles las personas desaparecidas, asesinadas y desplazadas.

Si uno pone el nombre de la mujer iraní en el buscador digital de El País aparecen 68 noticias relacionadas con ella, y cientos más con otras referencias.

En el buscador del periódico El Mundo, también son centenares las referencias a Ashtiani.

En ninguno de esos dos periódicos, sin embargo, aparece una sola noticia, sólo una, que aluda a Norna Irene Pérez, amenazada de muerte desde que su valor e iniciativa pusiera al descubierto la mayor fosa con cadáveres del mundo, con dos mil víctimas de los llamados “falsos positivos”.

Recientemente, la revista Time, sobre la imagen de una joven afgana mutilada por un pariente, sentenciaba en su portada: “Lo que pasa si nos retiramos de Afganistán”.

¿Se animara ahora la revista Time, sobre la imagen de Norma asesinada, rodeada de sus tres hijas de 14, 6 y 4 años y de su hijo de 9 años, a titular: Lo que seguirá pasando si no invadimos Colombia? ¿O será que Colombia hace ya años que ha sido invadida y ocupada?

(www.cronopiando.com)

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=112730&titular=sakineh-y-norma-

La educación pública no es como el clorazepam

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Por José Natanson

La educación pública ocupa en Argentina un lugar diferente, mucho más central, que el que ocupa en el resto de los países latinoamericanos. Como cualquier macrotendencia histórica, ésta también se explica por una serie de factores de largo plazo. Hay que señalar, en primer lugar, las características de un país socialmente más integrado que sus vecinos, con amplias y orgullosas clases medias y acostumbrado a las fuertes pujas por la ampliación de derechos, del yrigoyenismo al peronismo, en donde la educación pública funcionó, al menos durante un siglo, como el principal vehículo para la movilidad social ascendente.

El segundo factor es el peso de la inmigración. Argentina es, después de Estados Unidos, el país americano que más inmigrantes recibió entre fines del siglo XIX y principios del XX. Según el censo de 1895, la población extranjera constituía el 30 por ciento del total. Al principio fomentada por capitalistas privados, con el paso del tiempo comenzó a ser alentada por el Estado, que por esos mismos años se consolidaba en términos políticos y financieros. Y es que la inmigración fue un proyecto político-económico pero también cultural, concebida por líderes como Alberdi y Sarmiento como una forma de dejar atrás la barbarie rosista. Esto le daba un lugar central dentro de un amplio ensayo refundacional que apuntaba a borrar el pasado, algo que no era considerado necesario en otros países, por ejemplo en Brasil, donde las elites republicanas, continuidad política y en muchos casos familiar de las elites imperiales no tenían esa necesidad de establecer hiatos históricos tan definidos.

La educación pública fue, junto al servicio militar obligatorio, la principal vía elegida por las elites ilustradas de aquel entonces para integrar la Nación a ese conjunto heterogéneo de personas, consideradas potencialmente peligrosas por las ideas anarquistas y socialistas que muchas de ellas traían en las terceras clases de los barcos. Por eso, aunque los historiadores nac and pop tienen toda la razón cuando dicen que la Argentina del Centenario era una Argentina excluyente y autoritaria, fundada sobre la masacre de los indígenas y el fraude, también habrá que reconocer que allí estaban las bases de un sistema educativo que con el correr de los años permitiría ir asimilando de manera asombrosamente pacífica a millones de inmigrantes internos y externos (y que en cierto modo quizá lo siga haciendo: la escuela pública es hoy el lugar de contención social y sociabilidad cultural de los “nuevos inmigrantes” llegados de los países vecinos).

El sistema educativo, que durante un siglo operó como un potente cohesionador social, contuvo pero no evitó las tendencias a la fragmentación social registradas desde mediados de los ’70. De hecho, el propio sistema fue uno de los objetivos de la ofensiva reformadora en clave neoliberal que se inició durante la dictadura y se completó en los ‘90. En 1978 se transfirieron a las provincias 6700 escuelas primarias nacionales y quince años después, en 1992, se completó la estrategia mediante el traspaso de 3578 escuelas secundarias (incluyendo las escuelas técnicas y las privadas con subsidio).

La idea, a tono con las sugerencias descentralizadoras de los organismos internacionales, era acercar a los responsables del manejo de la educación con los usuarios y fomentar la participación comunitaria, aunque detrás de ello se escondían otros objetivos. Como escribieron Myriam Feldfeber y Analía Ivanier (“La descentralización educativa en la Argentina”, Revista Mexicana de Investigación Educativa, Vol. 8, Nº 18), “se trató básicamente de una política de transferencia impulsada por objetivos fiscales dentro de la reforma del Estado”. Daniel Filmus (“La descentralización educativa en Argentina: elementos para el análisis de un proceso abierto”) coincide: “A pesar de contar con pocos estudios, es posible proponer que las perspectivas economicistas y tecnocráticas fueron privilegiadas en el proceso de transferencia. La desatención por parte del Estado nacional, sumada a la desigualdad de las situaciones regionales, provocó la profundización de la segmentación educativa”. En suma, una reforma impulsada por objetivos macroeconómicos antes que pedagógicos o de equidad y cuyo resultado fue una brecha más profunda.

Paralelamente a su desarticulación como un sistema nacional, la educación pública comenzó a ser puesta en cuestión por dos motivos adicionales.

El primero es la tensión entre la importancia que se le asigna al sistema educativo y un mundo cultural que se construye por fuera de ese sistema, que lo discute o lo desprecia, más ligado a los medios audiovisuales, las nuevas tecnologías y las distintas formas de expresividad. Hoy los jóvenes se forman en la escuela pero también en la televisión e Internet y la sensación es que el Estado no sabe bien qué hacer con esa nueva realidad.

El segundo motivo es la tensión entre la ampliación de la cobertura educativa y las dificultades del mundo laboral. Sucede que, pese a todos sus problemas, la educación pública ha avanzado en las últimas décadas, incluso durante los ’90: en la Argentina actual la educación inicial es prácticamente universal y persisten pocos y muy reducidos bolsones de analfabetismo (en áreas rurales de las provincias más pobres, El Impenetrable chaqueño por ejemplo). La tasa de cobertura de la escuela secundaria también ha mejorado y, según los últimos datos, llega a 79 por ciento de la población, aunque es probable que haya aumentado aún más como consecuencia de la Asignación Universal.

Estos avances no han sido acompañados por mejoras sustantivas en el mercado laboral. Por el contrario, el mundo del trabajo se ha achicado y deteriorado. En 2007 –último período para el cual se dispone de datos del Indec–, la desocupación joven era del 24 por ciento, más del doble de la general (10 por ciento) y tres veces la de los adultos (7 por ciento). Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, realizado por Eduardo Donza y publicado el año pasado, sostiene que el desempleo juvenil (16 por ciento) duplica el de los adultos (8 por ciento). Y no se trata sólo de mayores tasas de desempleo, sino también de peores trabajos: si la informalidad y la falta de cobertura social afectan a 45 por ciento de los trabajadores adultos, en los jóvenes, según los datos de la UCA, llega al 64.

Como tienen menos antigüedad y el costo por despido es menor, los jóvenes son los primeros en quedar sin sus puestos cuando baja la actividad económica. Y como aceptan trabajar por menos dinero, suelen caer actividades que funcionan en el marco de la informalidad, con baja productividad y una importante rotación, como el comercio, la construcción o los servicios personales, tal como describe Laura Meradi en las luminosas crónicas reunidas en Alta rotación. El trabajo precario de los jóvenes (Tusquets).

La fórmula más educación-menos trabajo es explosiva. Como alerta el Informe de Desarrollo Humano del Mercosur elaborado por el PNUD, “si la educación es un territorio de expansión de derechos, el trabajo lo es de vulnerabilidades, de incertidumbre y de ausencia de ciudadanía. Esta amenaza de exclusión se presenta como más insoportable, producto de las mayores expectativas de movilidad social generadas por la inclusión educativa. Esta brecha es el núcleo de un malestar juvenil que puede provocar cierto grado de fatalismo sobre el futuro”. Habrá que buscar también allí las causas del malestar con la democracia y del ánimo antipolítico que prevalece entre los jóvenes.

Vamos ahora a la Argentina actual, donde los estudiantes secundarios mantienen tomados algunos colegios porteños en un reclamo minimalista: ni la revolución social ni el fin del capitalismo y ni siquiera más presupuesto; simplemente que se ejecuten las partidas asignadas. En este contexto, la educación pública vuelve al centro del debate y los locutores conservadores se indignan por la actitud de los “chicos”, mientras los progresistas despotrican contra la política educativa de Macri (que obviamente es mala, pero a quien habrá que reconocerle que nunca prometió otra cosa: más allá de alguna mención dispersa a la necesidad de garantizar los 180 días de clases, la educación no fue uno de los ejes de su campaña, centrada sobre todo en la inseguridad y el desplazamiento urbano –tránsito, subtes, caos piqueteril–).

Pero el dato saludable –la educación otra vez en debate– no debería confundir. Por los motivos reseñados al comienzo de esta nota, la educación pública ocupa un lugar central en la historia argentina. Sin embargo, conviene tener cuidado con la idea de que es la solución final a todos los males del país. En realidad, no existe nada, ni en política ni en la vida, que lo resuelva todo (salvo quizá las pomadas chinas de mentol y el clorazepam, pero con resultados transitorios y peligrosamente adictivos).

La educación pública puede ser un igualador de oportunidades, pero nunca un nivelador social automático. Los problemas del mercado laboral, en el marco de una economía que excluye sistemáticamente a un porcentaje importante de la población, no se resuelven con mejores escuelas. Incluso más: si se piensa bien, esta forma de mirar las cosas, muy noventista, pone la carga de la prueba sobre la víctima (que tiene la obligación de estudiar y formarse) en lugar de ponerla sobre el victimario (un sistema económico incapaz de absorber a toda la masa laboral, por más educada que esté). El caso más claro es Cuba, con sus neurocirujanos taxistas y sus sociólogos maleteros, un modelo que hace años no funciona y que ahora que Fidel ha dado luz verde tal vez podamos empezar a discutir.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-153025-2010-09-12.html

Ayer mataron a Salvador Allende

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Por José Pablo Feinmann

Sería ingenuo no creer que el 11 de septiembre que el mundo recordará será el de las Torres Gemelas antes que el de Chile. El de las Torres tuvo una audiencia en simultáneo, un público atónito que asistía, compartiéndolo, en vivo y en directo, a uno de los acontecimientos más poderosos de la historia humana. No menos poderoso fue el de Chile, pero nos tenía más acostumbrados. Sin embargo, no bien se desplegó el terror pinochetista supimos que eso era nuevo, no tenía antecedentes. Lo mismo sucedió con el terror de la Junta argentina.

Ignoro si se ha reflexionado sobre un punto (sin duda, sí; pero merece ser ofrecido otra vez al análisis): el acontecimiento de las Torres y el de Chile no sólo comparten la fecha, sino mucho más. El país de las Torres (el Imperio) fue el causante directo del septiembre chileno. Chile nada tuvo que ver con la caída de las Torres. Pero Estados Unidos hizo el golpe de Pinochet, lo inventó a Pinochet y lo asesinó a Allende. Era parte de la política que se había otorgado para manejar las cosas en eso que llaman su “patio trasero”.

Desde que llegó a la presidencia, Ke-nnedy, que era un furioso anticomunista, advirtió que –durante el llamado período de la Guerra Fría– las acciones bélicas directas no tendrían lugar entre los dos bloques hegemónicos. Había, en ellos, un exceso de técnica bélica que lo impedía. El terror nuclear recomendaba una excesiva prudencia que los dos colosos ejercieron celosamente. Las luchas, entonces, se dieron en otras latitudes.

Demoraron en advertir que en América latina los comunistas se habían posesionado de Cuba, brillante tarea de esos barbudos que habían seducido y engañado a la CIA diciéndose democráticos, y que la CIA creyó que apenas venían a tirarles abajo a ese sargento Fulgencio Batista, un sanguinario impresentable, que había hecho de Cuba un prostíbulo y un garito para la mafia. Apoyaron a los muchachos de Fidel, que les dieron una enorme y pésima sorpresa: su líder se definió y definió a su movimiento como marxista-leninista. Decidieron aprender la lección: nunca más un Castro en América latina. Porque Estados Unidos decía no pretender apropiarse del mundo como los soviéticos, pero en verdad ya casi lo dominaba o ésa era su meta. Con justa razón, el profesor Chalmers Johnson consideró que había más simetría entre las políticas de la Unión Soviética y de los Estados Unidos de lo que los norteamericanos deseaban reconocer: “Si en el transcurso de la Guerra Fría la Unión Soviética intervino manu militari en Alemania Oriental (1953), Hungría (1957) y Checoslovaquia (1968), los Estados Unidos articularon el golpe en Irán (1953), la invasión de Guatemala (1954) y de Cuba (1961), ocuparon militarmente la República Dominicana (1965) e intervinieron en Corea (1950) y en Vietnam (donde sustentaron dictaduras y mataron a un número más grande de personas que la Unión Soviética en sus exitosas intervenciones)” (Chalmers Johnson citado por Luis Alberto Moniz Bandera en su notable ensayo: La formación del Imperio Americano). En una comparación inevitablemente odiosa y desagradable, posiblemente la CIA sea y haya sido una organización más cruel, más asesina y, sobre todo, más responsable de la llegada de regímenes genocidas al poder que la KGB soviética. Medio mundo o más no diría esto por la prepotencia, la supremacía que tienen los medios en la formación de la subjetividad de las personas. El cine, por ejemplo (gran herramienta de propaganda de EE.UU.), siempre ha mostrado a un agente de la KGB como alguien más siniestro que uno de la CIA, que, con frecuencia, es el héroe de la película. Jack Ryan, sin ir más lejos, tuvo la pinta y el carisma de Harrison Ford. ¿Quién, en la KGB, podía competirle? Pero un serio problema se le aparece a la Administración Nixon. En 1970, el socialista Salvador Allende, candidato de la Unidad Popular, gana de modo inobjetable las elecciones en Chile. Pese a que Allende propone una “vía pacífica” –o una “vía democrática”– al socialismo, Richard Nixon lo odia desde el primer día. Y desde ese día se propone echarlo del gobierno. Aquí debo mencionar dos documentales formidables con los que trabajo estas cuestiones y deben (creo) ser consultados: uno es casi una autobiografía de Robert McNamara y se titula La niebla de la guerra, el otro es una pequeña obra maestra de Chistopher Hitchens, Los juicios de Henry Kissinger. En éste, Hitchens nos muestra la pasión que pone Kissinger en dejar contento a su jefe, Nixon, y demostrarle que se puede hacer con un país lo que Estados Unidos desee. No aún con Chile, porque Allende acaba de ganar muy limpiamente “y nosotros respetamos la democracia”. Nixon acepta este dogma, pero tiene claro que –en caso de llegar a imponer una dictadura– siempre es mejor una dictadura no-comunista que una comunista (ver: Luis Alberto Moniz Bandeira, La formación del Imperio Americano, p. 278). Seguramente compartían este criterio las empresas que le hicieron saber acerca de la gravedad del asunto: la ITT, la Pepsi Cola y el Chase Manhattan Bank. Todas se comunicaron con el presidente de la CIA, Richard Helms. También lo hizo Nixon, en una reunión relámpago: se sentó, tomó un vaso de agua, dijo un par de cosas y se fue. Destinó 10 millones de dólares para la tarea de desestabilizar al “hijo de puta” –así le decía: SOB—, pidió acción inmediata, dejar de lado al embajador, poner los mejores hombres en la tarea y en 48 horas deteriorar la economía. A partir de ese punto empezaría el trabajo en serio.

Kissinger tenía un buen concepto de la habilidad política de Allende: por todos los medios exhibiría que no era un satélite soviético, a lo Castro, ni siquiera un gobierno abiertamente comunista. Pero no estaba dispuesto a mostrar que le creía. En suma, entre Nixon y Kissinger deciden hundir a Allende desde el primer día de su llegada al poder. Así se hace la historia. En tanto, en América latina se festejaba el gran paso de la llegada al gobierno por elecciones libres y democráticas de un gobierno socialista (aunque fuese con un margen leve: la Unidad Popular sólo alcanzó el 36,2%), en las oficinas de la CIA o en el despacho más privado de Nixon la tarea de destrucción ya estaba en camino. Precisamente en Los juicios de Kissinger, el halcón Alexander Haig (que anduvo por aquí tratando de arreglar la guerra de Malvinas) lanza una exclamación con la fuerza de un escupitajo iracundo: “¿Otro Castro en América latina? ¡Por favor!” O sea, ni locos. Allende debía caer.

Haig es un activo soldado de esa causa. En mi novela Carter en New York, Joe Carter le cuenta a un amigo moribundo el modo en que Haig (Alexander Higgins en la novela) se despide de Allende antes de subir al avión que lo llevará a los States, cumplida ya su tarea. Explica: “El problema –ahora– es el Islam. Pero a los 24 años conocí al senador republicano Alexander Higgins. El hombre era un genio. Uno de los grandes cerebros que –allá por 1973– liquidó al gobierno socialista de Salvador Allende. Y que –no hacía mucho, entre un trago y otro– le había confesado ciertas cosas. ‘Sabes, Carter, Allende tenía la beatitud de un arcángel. Mas, ¿qué podía hacer yo? Sólo reconocerlo, pero no evitar mi trabajo por sentimentalismos peligrosos, que te mienten o te ciegan. La última vez que estreché su mano, poco antes del golpe que acabó con su vida, abandonaba yo la República de Chile, todo estaba ya hecho. Acerqué mi cara a la suya y en voz muy baja pero audible para él y para mí, le dije: ‘Es usted un hombre puro. Comunista o no. Cuando le caiga encima el caos que le hemos preparado recuerde estas palabras de uno de sus enemigos. Es usted un hombre bueno, equivocado pero honesto y valiente. Estrecho su mano con orgullo, doctor Allende. Y es la última vez que lo hago’. Me miró a través de esos anteojos doctorales, de académico, de hombre culto. Dijo: ‘¿Por qué si tanto me respeta está al lado de quienes buscan mi destrucción?’ ‘Doctor, es muy simple: otra Cuba, en América latina, no. No podemos permitir eso.’ ‘¿Y quiénes son ustedes para permitir o no lo que un pueblo ha elegido democráticamente?’ ‘Los Estados Unidos de América. Y ustedes nuestro patio trasero. No queremos más problemas por aquí. Trate de salvarse. Huya.’ ‘Nunca. Usted no me respetaría si yo huyera. Me respeta porque sabe que lucharé hasta el fin.’ ‘Lo sé. Lo que nunca sabré es por qué luchará hasta morir por una causa tan infame.’ Allende me clavó sus ojos. Diablos, cuando miraba feo podías temblar si no eras duro, si te escaseaban los cojones. Dijo: ‘Lo que nunca sabré es cómo usted dice respetarme y es un mercenario al servicio de un imperio de asesinos’. ‘Doctor, no nacimos para entendernos. Estamos a punto de dejar de respetarnos. Y si me quedo uno o dos minutos más junto a usted acabaré por hacer el trabajo que en breve harán sus verdugos.’ ‘Parece conocerlos.’ ‘Los hemos entrenado nosotros, doctor.’ ‘¿Quién es el principal cabecilla?’ ‘¿No lo sabe? ¿Ni eso sabe?’ No dijo palabra. Todo estaba tan irrefutablemente tramado que no me importó darle el nombre del general que le habíamos destinado como verdugo. ‘Pinochet.’ ‘¿El general Pinochet?’, se asombró. Y, muy seguro, dijo: ‘El general Pinochet es mi amigo’. ‘Doctor Allende, parto de Chile con una duda: si es usted increíblemente bueno o increíblemente tonto.’ ‘Pues yo lo despido con una certeza: usted es un perro, una escoria humana que insulta la esencia del hombre.’ ‘Lamento desilusionarlo, doctor: pero a esa esencia, de nosotros dos, la encarno yo mejor que usted. Le dejo una enseñanza antes de irme: usted, como comunista, cree que esa esencia es buena y bastará que ella triunfe para que los hombres sean libres. Nosotros creemos que es mala. Que es egoísta y sólo el dinero le importa. Por eso los matamos y los seguiremos matando y les ganaremos todas las guerras. Piénselo.’” (Carter en New York, ed. cit. pp. 105/106/107).

El otro decisivo factor que derrocó a Allende fue “el decano de la prensa chilena”, el centenario periódico El Mercurio. Agustín Edwards, su director, viajó hasta las oficinas de Nixon y volvió con dos millones de dólares para la tarea democrática a emprender. Desde sus páginas inflamadas de patriotismo anticomunista, El Mercurio llamó a la lucha a las conchetas chilenas, que son temibles. Inauguraron la moda de las cacerolas.

Todo está dicho. Allende se refugia en La Moneda y dice que no habrá de huir. Ahí se queda. Se hunde con su barco. Tiene puesto un casco de guerra y sostiene una metralleta. Da un último discurso: “Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. Don Agustín Edwards, director del “decano de la prensa chilena”, habrá brindado con buen champán. Las conchetas, felices. Los obreros, perseguidos y asesinados. Allá, en el Norte, la CIA, Nixon y Kissinger, satisfechos. Allende se suicidó o lo mataron. Pero estuvo en su puesto hasta último momento. El 11 de septiembre que América latina recuerda y llora es éste. El otro, el de las Torres, ni sabemos quién lo hizo. Y, emperradamente, como le habría gustado a don Salvador, seguiremos creyendo que alguna vez, más tarde o más temprano, se abrirán las grandes alamedas. Y el primero en pasar por ellas será don Salvador Allende. Una enorme pancarta con su cara de hombre bueno, que soñó un sueño tal vez imposible, pero que él sostuvo hasta el final. Así, pocos, Salud, héroe, mártir, ejemplo perenne. En usted se encarnó lo mejor de la condición humana.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-153024-2010-09-12.html

A los clásicos hay que leerlos en original

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... A Fidel, como a los clásicos, sigue siendo mejor leerlos en original...
Arleen Rodríguez Derivet | Cubadebate


Los mejores académicos suelen exigir a sus alumnos que estudien a los clásicos en sus obras originales. Nada de manual y ojo crítico con las versiones.


Las interpretaciones, así como las síntesis o resúmenes, si bien acortan el camino hacia la comprensión de las ideas más complejas, también incluyen el riesgo de simplificarlas o descontextualizarlas tanto que, aun sin ser ese el propósito, pueden terminar tergiversándolas y hasta transformarlas en su contrario.

El más grande y triste ejemplo yace entre los escombros del llamado socialismo real, teóricamente sostenido por tantos manuales que extravió todas sus esencias originales. Al margen del bostezo y el distanciamiento que nos provocaban en los años universitarios.

Algunos preferirán los manuales por aquello de que “los clásicos son difíciles” -un prejuicio que desaparece al primer contacto con la fuente- o que no todas las traducciones les hacen justicia. Otros más honestos reconocen que los asusta la dimensión de los textos. Obvian que justamente la complejidad de las ideas que exponen, obligan a sus autores a complementarlas con argumentos y contextualizaciones que se pierden en resúmenes y versiones.

En otras palabras, nadie capaz de crear un cuerpo de ideas trascendente, escribe por escribir.

El periodismo es quizás la profesión en la que se hace más visible el riesgo de las interpretaciones y las versiones. Y mientras más periodista se es, es decir, mientras más oficio se tiene, suele ocurrir que más se pretende servir de mediador -¿mediatizador?- entre la fuente y el receptor. Como si nos molestara desaparecer en el momento en que ambos se encuentran.

¿No ha sentido usted alguna vez, leyendo una determinada entrevista, que le escamotean al entrevistado real para darle -mejorado o empeorado porque hay de todo- la versión de esa persona y de sus palabras que el periodista quiere, subestimando su capacidad para leerlo e interpretarlo sin sugerencias?

Debe ser la fascinante herencia de Oriana Fallaci, la mítica entrevistadora que amaba y odiaba a sus entrevistados, empujando a sus lectores a las mismas pasiones. Basta recordar sus célebres diálogos con Golda Meier y con Yasser Arafat, tendenciosos ambos hasta generar compasión o desprecio.

Quienes hayan leído hasta aquí se preguntarán sorprendidos si esta es una diatriba contra el oficio del que vivo hace 28 años.

Sí y no. Siempre he creído que somos privilegiados a la vez que sufridos practicantes de una de las profesiones más nobles, pero también más terribles que existen. Ya se ha dicho que el médico entierra sus errores y que el periodista los publica. Faltaría agregar que las consecuencias, en nuestro caso, no terminan sino que comienzan cuando el desaguisado se hace público.

Y si me perdonan el que cometo ahora mismo con este largo preámbulo, solo trataba de llamar la atención sobre las declaraciones descontextaulizadas y más versionadas que exactas que han provocado las Reflexiones más recientes de Fidel Castro.

No hace falta conteo alguno para confimar que las frases suyas al periodista de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, sacadas de contexto y amplificadas por todas las agencias de prensa del mundo, han tenido y por largo tiempo tendrán mucha más difusión y alcance que el esclarecedor mensaje del propio Fidel sobre ellas. Es más, ahora mismo, mientras escribo esto, desde una televisora de la oposición venezolana, el lead noticioso es una clásico de la tergiversación: “Fidel Castro se desdice. Donde dijo socialismo quiso decir capitalismo…”

Pero ya ese es el extremo malicioso de la versión periodística de los hechos. Sigamos en la línea de la sencilla simplificación, del recurso técnico de tomar solo la parte que nos interesa de unas declaraciones, ignorando complementos y contexto. La entrevista de Golberg es magistral en ese sentido.

Según la conveniencia, hay quien escogerá el reconocimiento de Fidel al holocausto, al sufrimiento histórico de la diáspora judía y la consecuente crítica a quienes pretenden negarlo. Otros preferirán sus reiteradas condenas a Israel y Estados Unidos.

Pero, ¿por qué no leer directamente a Fidel? Como él mismo ha dicho, en sus más de 300 reflexiones está su pensamiento claramente expuesto. Y si se siguen en particular las de los últimos tres meses, se comprenderá mejor su visión que concede razones y cuestiona sinrazones, siempre desde un acercamiento profundo a la historia de los conflictos pasados, porque en ella están las raíces de los conflictos actuales.

Leyéndolo directamente se comprenderá que los conceptos del líder revolucionario están bien lejos de las antípodas que buscan ubicarlo en una tendencia contra otra. Es tan claro y sencillo que Fidel está solo contra la guerra y contra la injusticia, como no lo es el conflicto, precisamente por los extremos en que se ubican los adversarios.

Y quien pretenda ver en sus análisis un supuesto afán de trascendencia universal no debería olvidar que esa ya fue reconocidamente concedida hace muchos años por millones de hombres y mujeres de todo el mundo, que sin ser formalmente parte de tribunal alguno, integran el imaginario de los pueblos, mucho más serio y responsable que el que concedió premios Nobel de la Paz a guerreristas con expediente como Henry Kissinger o Shimon Pérez.

Pero vuelvo al artículo de Golberg y su otra frase sacada de contexto y explotada con más ignorancia que misericordia en tantos medios de todo el planeta: la del supuesto reconocimiento de que el modelo cubano no funciona ni siquiera para los cubanos.

A alguien que en un primer momento me preguntó si era posible que Fidel hubiese dicho algo así, le respondí con recuerdos más que vivos de una reunión de economistas latinoamericanos a la que asistí como periodista en junio de 1998.

En esa ocasión, después de un largo debate sobre las vías alternativas al capitalismo neoliberal en la región, un delegado latinoamericano sugirió que se extendiera “el modelo cubano” y recuerdo que Fidel le respondió más o menos (los recuerdos no son citas textuales) lo siguiente: “nosotros no podemos ser modelo para nadie, sencillamente porque no hemos podido hacer lo que queríamos, sino lo que podíamos…” y se extendió entonces preguntando si es posible hablar de modelo económico en un país sometido a bloqueo financiero y comercial por la economía más poderosa del planeta.

El prestigioso economista cubano Osvaldo Martínez, me decía días más tarde en una entrevista que “Cuba es el antimodelo” porque su economía se ha ido construyendo con fórmulas e iniciativas muy diversas, las que nos permitían, en cada momento, sobrevivir a todas las gradaciones del bloqueo.

Todo eso sin hablar de la permanente autocrítica a la que los líderes de la Revolución, tanto Fidel como Raúl Castro, han sometido la práctica económica socialista durante todo el proceso revolucionario.

En fin, que no es nuevo el planteo, pero resulta cuando menos tramposo, separar esa autocrítica de un contexto fundamental y un principio invariable por donde se busque: el reconocimiento constante por toda la dirección revolucionaria y por el pueblo que lo defiende, de que solo el socialismo explica que hayamos sobrevivido como nación soberana y como sociedad más justa que cualquier otra sobre la tierra, al colosal asedio imperial que todavía muchos se dan el lujo de ignorar en sus interpretaciones de la realidad cubana.

Pero, ¿a qué seguir explicando lo que ya está suficientemente explicado? A Fidel, como a los clásicos, sigue siendo mejor leerlos en original.

Chile: Que nadie olvide quiénes fueron, son y serán los Enemigos del Pueblo.Junto a los 'Concertados' (para ROBAR)

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E. Frei M. y Nixon : 2 resposables directos de NUESTRO 11 de Septiembre. PARA QUE NADIE OLVIDE a los que fueron y son los ENEMIGOS del PUEBLO de CHILE


Así justificó este asesino el Golpe de Estado:"la responsabilidad íntegra de esta situación - y lo decimos sin eufemismo alguno - corresponde al régimen de la Unidad Popular instaurado en el país".


Carta de Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, Presidente de la Unión Mundial de la Democracia Cristiana.


Santiago, 8 de noviembre de 1973


Muy estimado Presidente y amigo:

He creído de mi deber dirigirme a usted, y por su intermedio a la directiva de la Unión Mundial de la Democracia Cristiana, para que conozcan nuestro pensamiento frente a los hechos ocurridos en Chile y su repercusión exterior.

Tiene también por objeto señalar cómo una propaganda muy concertada y dirigida pretende ensombrecer el nombre de la Democracia Cristiana chilena y en especial el de algunos de sus personeros, sin que hayan faltado quienes le han dado acogida, ignorantes de la verdadera realidad.

La Democracia Cristiana nació en Chile justamente para defender la libertad, el derecho y la democracia. En cuarenta años de existencia este Partido nunca ha tenido una vacilación en la defensa de estos principios y en su combate especialmente contra todas las fuerzas fascistas que en la década del 30 al 40 gozaban de tanto prestigio y se extendían en nuestro hemisferio. Combatimos así a la Falange española, al rexismo belga, al fascismo italiano y el nazismo alemán.

Personalmente di testimonio de ello, al igual que todo nuestro Partido, en libros, artículos y acciones correspondientes.

Fue este Partido el que en 1957 contribuyó a la derogación de la Ley de Defensa de la Democracia que existía en Chile y que colocaba fuera de la ley al Partido Comunista. Por último, llegado este Partido al Gobierno que tuve el honor de presidir, dirigió al país dentro del más pleno respeto a las normas democráticas. Ningún partido político sufrió, no digamos persecución, sino ni la más leve molestia, al igual que en cualquier democracia europea. Y fue nuestro gobierno el que, arrastrando en esos años muchos ataques, reanudó relaciones con Rusia y los demás países socialistas.

Los partidos que se han conducido de esa manera no pueden aceptar de nadie, ni de adversarios ni mucho menos de quienes se dicen amigos, la menor tacha a su limpia trayectoria democrática. Y digo esto, porque para asombro nuestro estamos recibiendo ahora lecciones de democracia de los Partidos Comunistas y aun de quienes en su país ocuparon en el pasado cargos de Ministros en gobiernos dictatoriales.

Esta campaña de desprestigio de la Democracia Cristiana chilena ha sido acompañada por una incesante propaganda nacida en los medios de izquierda marxista y acogida por insignificantes grupos democratacristianos, en el sentido de que la Democracia Cristiana chilena está dividida o a punto de hacerlo, calificando a unos de “derechistas” y a otros de “izquierdistas”. Si con ese criterio se juzgara a cualquiera de los PDC de Europa y AméricaLatina, seguramente éstos aparecerían con mucho mayores señales de división que las que se pueden suponer en Chile, donde el Partido ha dado ejemplo de solidez y unidad en situaciones extremadamente difíciles. Que existan en algunos puntos diferencias de opinión es natural en partidos democráticos, pero eso no hiere su unidad fundamental. Esta maniobra de descalificación progresiva a unos o a otros, manejada por la prensa marxista o de extrema derecha, consideramos que constituye uno de los mayores peligros para el futuro de la Democracia Cristiana en cada país, si no existe un mínimo de solidaridad y respeto entre los distintos partidos y no caen en la trampa de hacerse eco de tales maniobras.

¿Qué ocurrió en Chile?

Este país ha vivido más de 160 años de democracia prácticamente ininterrumpida. Es de preguntarse, entonces, cuál es la causa y quiénes son los responsables de su quiebre. Nuestro juicio la responsabilidad íntegra de esta situación - y lo decimos sin eufemismo alguno - corresponde al régimen de la Unidad Popular instaurado en el país.

¿En qué basamos esta afirmación?

a) Este régimen fue siempre minoría y nunca quiso reconocerlo. Obtuvo en la elección presidencial el 36 por ciento de los votos. Subió al cincuenta por ciento a los cuatro meses de elegido, en las elecciones municipales, siguiendo una vieja tradición chilena en que el pueblo da su apoyo al gobierno recién elegido. En los comicios parlamentarios del 73 bajó al 43 por ciento, a pesar de haber ejercido una intervención no conocida en la historia de Chile y haber utilizado toda la maquinaria del Estado, enormes recursos financieros y presión sobre las personas y organizaciones, que llegó hasta una violencia desatada que causó varios muertos y numerosos heridos a bala. Por último, quedó comprobado con posterioridad un fraude de por lo menos 4 a 5 por ciento de los votos, pues los servicios públicos, entre otras cosas, falsificaron miles de carnés de identidad.

b) Pero no sólo fueron minoría en el Parlamento. Fueron minoría en los Municipios; lo fueron en las organizaciones vecinales, profesionales, campesinas y progresivamente estaban llegando a ser minoría en los principales sindicatos industriales y mineros, como el caso del Acero, Petróleo, Cobre, etc. Igualmente, salvo en un solo caso, fueron derrotados en todas las organizaciones universitarias en que votaban los académicos y los estudiantes y para qué decir en las organizaciones específicamente estudiantiles.

En vez de reconocer este hecho y buscar el consenso, trataron de manera implacable de imponer un modelo de sociedad inspirado claramente en el marxismo-leninismo. Para lograrlo aplicaron torcidamente las leyes o las atropellaron abiertamente, desconociendo a los Tribunales de Justicia. Cada vez que perdían una elección en las organizaciones sindicales y campesinas o estudiantiles desconocían el hecho y creaban una organización paralela afecta al gobierno, la cual recibía la protección oficial mientras eran perseguidos los organismos que respondían a una elección legítima. Así se trató a los estudiantes, a la clase obrera y a los campesinos.

En esta tentativa de dominación llegaron a plantear la sustitución del Congreso por una Asamblea Popular y la creación de Tribunales Populares, algunos de los cuales llegaron a funcionar, como fue denunciado públicamente. Pretendieron, asimismo, transformar todo el sistema educacional, basado en un proceso de concientización marxista. Estas tentativas fueron vigorosamente rechazadas no sólo por los partidos políticos democráticos, sino por sindicatos y organizaciones de base de toda índole, y en cuanto a la educación, ella significó la protesta de la Iglesia Católica y de todas las confesiones protestantes que hicieron públicamente su oposición. Frente a estos hechos, naturalmente la Democracia Cristiana no podía permanecer en silencio. Era su deber - y lo cumplió - denunciar esta tentativa totalitaria que se presentó siempre con una máscara democrática para ganar tiempo y encubrir sus verdaderos objetivos. Eso fue lo que el país resistió. Fueron éstas las razones por las que la Corte Suprema de Justicia, por la unanimidad de sus miembros, denunció ante el país el hecho de que por primera vez en la historia de Chile los Tribunales no eran respetados, se atropellaban las leyes y sus sentencias no se cumplían. La Contraloría General de la República, órgano que en Chile adquiere un verdadero carácter constitucional y que no sólo tiene funciones contables, sino que califica la legalidad de los decretos del Ejecutivo, rechazó innumerables resoluciones del gobierno por estimarlas ilegales.

El Parlamento continuamente reclamó durante tres años la violación de las leyes y el atropello al Derecho, sin ser oído. Esto culminó cuando, aprobadas dos reformas constitucionales, el Presidente de la República se negó a promulgarlas. Buscando un pretexto para no hacerlo, recurrió primero al Tribunal Constitucional, el cual dio la razón al Congreso. Sin embargo, eso fue inútil. Pretendió después promulgar estas reformas de manera trunca, o sea, parte del texto, lo que rechazó la Contraloría General de la República. Por último, se negó lisa y llanamente a respetar la decisión del Congreso Nacional. Esto llevó a la Cámara de Diputados a aprobar un acuerdo destinado a señalar al país que se estaban atropellando abiertamente la Constitución y las leyes y mostrar una lista abrumadora de casos concretos de cómo así ocurría.

Por haber ejercido estos derechos, la Democracia Cristiana es presentada por la propaganda comunista como fascista o antidemocrática. Esta peregrina teoría parece haber encontrado acogida en algunos.

Pero cabe preguntar: ¿Qué ocurriría en cualquier país europeo en que la Corte Suprema de Justicia declara que el gobierno ha atropellado la ley y no ha acatado las sentencias judiciales?. ¿Qué ocurriría si el Congreso aprobase reformas constitucionales y el Ejecutivo se negara a promulgarlas y aun a publicarlas?.

Lo curioso es que el Partido Comunista y el Partido Socialista durante todos los gobiernos anteriores en que estuvieron en la oposición la ejercieron en forma extrema. Cuando el gobierno de la DC triunfó con el 57% de los votos del electorado nacional (no con el 36%), el Partido Socialista oficialmente y el señor Allende, líder de ese Partido, declararon que no reconocían el triunfo de la Democracia Cristiana. Se negaron a concurrir al Congreso Pleno, que en Chile es el trámite correspondiente para la proclamación del Presidente de la República, y anunciaron textualmente que le negarían al gobierno de la DC “la sal y el agua”. El Partido Comunista estuvo en una oposición constante y total.

Para hacerlo recurrieron a la injuria, a la violencia, y el Partido Socialista una y otra vez manifestó que no respetaba el orden legal y democrático, que no era sino un orden burgués. Cada vez que había una huelga o un conflicto, el señor Allende y los partidos Socialista y Comunista lo promovían o acentuaban para llevar al extremo la situación. En su implacable crítica al gobierno de la Democracia Cristiana, todo lo encontraron mal, y cuando la inflación llegaba al 20 por ciento, llamaban al país a la huelga general para derrocarlo.

¡Qué distinta la actitud del Partido Demócrata Cristiano, que concurrió con sus votos a elegir Presidente al señor Allende cuando obtuvo sólo un 36 por ciento de la votación nacional y que no pidió en compensación ni un solo cargo o influencia sino un Estatuto de Garantías Constitucionales que asegurara plenamente la democracia en Chile!. Pues bien, por boca de don Renán Fuentealba primero, y de don Patricio Aylwin después, como presidentes del Partido Demócrata Cristiano, se denunció que este Estatuto, que el Presidente juró respetar, fue constantemente atropellado.

¿Cuál era el fondo del problema?

El fondo del problema es que este gobierno minoritario, presentándose como una vía legal y pacífica hacia el socialismo - que fue el slogan de su propaganda nacional y mundial - estaba absolutamente decidido a instaurar en el país una dictadura totalitaria y se estaban dando los pasos progresivos para llegar a esta situación, de tal manera que ya en el año 1973 no cabía duda de que estábamos viviendo un régimen absolutamente anormal y que eran pocos los pasos que quedaban por dar para instaurar en plenitud en Chile una dictadura totalitaria.

Así lo señalaron no sólo la Corte Suprema, la Contraloría y el Parlamento. Se agregó la declaración del Colegio de Abogados, que en extenso documento indicó al país que el sistema legal había sido reiterada y manifiestamente atropellado. Por otro lado, el Partido Radical de Izquierda, que apoyó al señor Allende en la elección y que formó parte de su gobierno, se retiró de él denunciando que había llegado a la certeza de que se iba al quiebre de la democracia por la acción del gobierno que integraban. Hombres que habían militado siempre en la izquierda chilena, que dirigían ese partido, señalaron con extrema dureza que el país estaba al borde del caos y que la voluntad del Ejecutivo era instaurar la dictadura totalitaria.

A esto se agregó el Colegio Médico, que tradicionalmente apoyó al señor Allende, pues éste fue Presidente de él; el Colegio de Ingenieros y todos los demás colegios profesionales. Fue, asimismo evidente un cambio en diversos sindicatos, que se manifestó en huelgas, de las cuales la más prolongada fue la de los obreros del cobre. Todo, pues, conducía a una situación crítica.

Los partidos de gobierno ya no ocultaban sus intensiones. El Secretario General del Partido Socialista llamaba abiertamente a los soldados y marineros a desobedecer a sus oficiales y los incitaba a la rebelión. En iguales términos se expresaban otros partidos de gobierno en forma de tal manera insensata que hasta el propio Partido Comunista manifestó su desacuerdo con ellos y en especial con el Partido Socialista, “que rechazaba todo acuerdo con la Democracia Cristiana y se unía cada vez más al Movimiento de Izquierda Revolucionaria en su tesis de la revolución violenta e inmediata”. Así lo han declarado numerosos dirigentes comunistas.

Reveladora es la entrevista publicada en La Stampa, del 26 de octubre de 1973, en la cual se afirma por un alto dirigente que el Partido Comunista buscaba una solución política, pero que en los últimos días se encontraron con el discurso del Secretario General del Partido Socialista contra las Fuerzas Armadas y “con su obstinado maximalismo al igual que el de Enríquez, jefe del MIR, y por eso nos hemos encontrado sin preparación ante el golpe”. La posición del Partido Comunista, según la misma entrevista, que coincide con innumerables otras declaraciones y documentos, no difería en cuanto a los objetivos, sino sólo ante la táctica a seguir. “Las armas que teníamos - agrega -, de las cuales los generales han descubierto una mínima parte, desgraciadamente eran pocos los que las sabían usar, porque no había habido tiempo suficiente para adiestrar a la masa popular”.

O sea, vuelve siempre lo mismo: Ganar tiempo para obtener el poder total. El Presidente de la República declaraba respetar la ley, la Constitución y la democracia, pero todas sus declaraciones eran de inmediato contradichas por los hechos, ya que todos los compromisos fueron violados y todas las afirmaciones desmentidas posteriormente por sus actos.

Innumerables documentos de sus asesores y de los dirigentes de los Partidos Políticos que conformaban la Unidad Popular han demostrado que todo su objetivo era ganar tiempo para consolidarse en el poder y para afianzar su posición totalitaria, documentos que culminaron con la carta publicada del señor Fidel Castro, en la cual le recomendaba al señor Allende tratar con la Democracia Cristiana con el solo objetivo de ganar tiempo. El Partido Demócrata Cristiano, bajo la presidencia del señor Renán Fuentealba, que abarcó parte del año 71, el 72 y hasta después de las elecciones parlamentarias del 73, constantemente denunció este dualismo. Igual ocurrió con la actual directiva. Acompaño a este respecto algunos documentos. A este cuadro político se agregan dos hechos que han sido determinantes en el proceso chileno.

El primero, instaurado el gobierno, convergieron hacia Chile varios miles de representantes de la extrema izquierda revolucionaria de América. Llegaron elementos tupamaros del Uruguay, miembros de guerrillas o movimientos extremos del Brasil, de Bolivia, de Venezuela y de todos los países, como hay numerosos casos, por delitos graves inexcarcelables. La Embajada de Cuba se transformó en un verdadero ministerio, con un personal tan numeroso que era superior, la sola Embajada de Cuba en Chile, a todo el personal que tenía nuestro país en el Ministerio de Relaciones Exteriores el año 1970. Esto da la medida. Además de ellos, nos vimos invadidos por norcoreanos y otros representantes del mundo socialista.

Hombres conocidos en el continente por sus actividades guerrilleras eran de inmediato ocupados en Chile con cargos en la Administración, pero dedicaban su tiempo muchos de ellos al adiestramiento paramilitar e instalaban escuelas de guerrillas que incluso ocupaban parte del territorio nacional en que no podían penetrar ni siquiera representantes del Cuerpo de Carabineros o de las Fuerzas Armadas.

El segundo, fue la acelerada importación de armas. El Partido Demócrata Cristiano denunció continuamente este hecho. Hay más de cincuenta documentos publicados por el Partido y dados a conocer en el Parlamento respecto a la aseveración. Llevado de su preocupación el PDC presentó un proyecto de ley que fue aprobado y que sirvió de base para iniciar acciones que revelaron la existencia de fuertes contingentes de armas importadas.

Después del pronunciamiento del 11 de septiembre estas denuncias de la Democracia Cristiana han quedado plenamente confirmadas. Las armas hasta ahora recogidas ( y se estima que no son aún el 40 por ciento ) permitirían dotar a más de 15 regimientos y eso que una abrumadora proporción aún no ha sido descubierta. Estas armas son todas de procedencia checa o rusa, armas que jamás ha tenido el Ejército chileno. Por lo demás nadie ignora o descarta en Chile la existencia de estas armas.

Se trata de armas de todo tipo, no sólo automáticas, sino que pesadas, ametralladoras, bombas de alto poder explosivo, morteros, cañones antitanques de avanzados modelos y todo un aparato logístico de comunicaciones, de telefonía, clínicas médicas, etc., para poder concretar esta acción. Se había establecido así un verdadero ejército paralelo. Nos preguntamos, una vez más, y preguntamos a los dirigentes de la Unión Mundial de la Democracia Cristiana: ¿Qué democracia puede resistir esta situación? ¿Acaso la Democracia Cristiana, sin armas y en consecuencia inerme frente a esta embestida, debía quedar silenciosa? ¿Merece el calificativo de fascista o golpista por el hecho de haber denunciado esta realidad? ¿Pretenden acaso que lo democrático era permanecer mudos, amparando la preparación desembozada de una dictadura impuesta por la fuerza de las armas?.

Es efectivo que como consecuencia de este extremismo armado de la izquierda y sin duda amparado por el gobierno, ya que se ha probado que muchos de los bultos que contenían estas armas llegaban consignados a la propia Presidencia de la República, nació inevitablemente un extremismo de derecha también armado. No nos referimos al Partido Nacional, sino a grupos extremistas de derecha, que la Democracia Cristiana nunca dejo de condenar con la misma claridad que a los de extrema izquierda. El otro elemento digno de considerarse fue la conducción económica. El mundo conoce cuál es el resultado de la gestión económica de la Unidad Popular.

Recibieron un país floreciente, en pleno desarrollo. El cobre, principal producto de exportación, había sido nacionalizado en un 51 por ciento y se había hecho una inversión ya terminada que duplicaba su capacidad de producción. Impulso decisivo existía en la agricultura, en la industria y en otras actividades mineras. El país estaba absolutamente al día en sus compromisos internacionales y había podido en los dos últimos años de la Administración anterior prescindir de créditos externos, salvo algunos destinados a la instalación de nuevas industrias básicas, celulosa, petroquímica, etc., y se había acumulado una reserva que por primera vez el país tenía ascendente a 600 millones de dólares. El único hecho negativo era que la inflación había llegado al 30 por ciento en el último año. En estas condiciones la Unidad Popular aseguró que terminaría con la inflación; que nunca más pedirían créditos externos; que aumentaría la producción, independizarían económicamente al país y mejorarían el nivel de vida de la clase trabajadora.

¿Cuál fue el resultado de su gestión?

El mundo la conoce. El total de las deudas líquidas contraídas por la DC durante sus 6 años de gobierno no llegaron a 400 millones de dólares, después de pagar todos sus compromisos internacionales y tener su crédito absolutamente limpio.

En menos de tres años el gobierno de la Unidad Popular que afirmó que no endeudaría al país según su programa, elevó esas deudas en cerca de mil millones de dólares, destinados no a inversión, sino exclusivamente a comprar alimentos para paliar su fracaso en la agricultura. Además de eso dejaron de pagar todas las deudas externas y en dos años se consumieron todas las reservas que les había legado el régimen anterior. Por eso, en vez de independencia, llegaron a la mayor dependencia conocida en Chile.

La inflación en cifras oficiales el gobierno llegó a 323 por ciento en los últimos doce meses, pero los Institutos Universitarios, teniendo consideración que prácticamente el país vivía del mercado negro, estimaban que ésta superaba al 600 por ciento. El dólar en el mercado libre se transaba al término del gobierno de la Democracia Cristiana a 20 escudos por dólar. En el mes de agosto recién pasado llegaba a los 2.500 escudos por dólar, o sea, una devaluación de más o menos el 12.000 por ciento.

Todos los índices de productividad habían bajado: Industrialmente en más de un 7 por ciento; en la agricultura cerca del 23 por ciento y en la minería aproximadamente en un 30 por ciento. Rubros tan fundamentales como el trigo bajó su producción de 14 millones de quintales término medio en los seis años anteriores, a menos de 8 millones. Muchos institutos de investigación afirman que a menos de 6 millones. La quiebra era total. Ahora cabe preguntar: ¿Era la Democracia Cristiana fascista o golpista por el hecho de haber denunciado esta política económica que llevó al país a la inflación desatada, al envilecimiento de la moneda, a la paralización productiva, al mercado negro, a la escasez y al hambre?.

Los que con tanta ligereza hablan sobre Chile deberían venir y recorrer las poblaciones periféricas, los campos y las ciudades y preguntar cómo era necesario hasta diez horas de colas para conseguir 1/4 de litro de aceite, cuando se conseguía, o un kilo de pan, cuando se conseguía, o medio kilo de azúcar, cuando se conseguía.

¿Hay alguna democracia que resista estas tasas de inflación, la escasez y el mercado negro? ¿Es fascismo y golpismo denunciarlo? ¿Acaso el deber de un partido político es silenciar estos hechos? Ellos eran democráticos cuando atacaban sin tregua un gobierno DC que jamás cometió errores. En cambio la Democracia Cristiana, ¿era fascista por el sólo hecho de defender el derecho a vivir dentro de nuestra Patria y antidemocrática porque no se hacia cómplice del descalabro, de la corrupción, de la inmoralidad y del desastre comprobado por quien quisiera venir al país y constatar lo que sucedía?.

Sin embargo con la misma falsedad con que en el exterior se decía que el ensayo político era una vía legal hacia el socialismo, se daban pretextos para justificar este fracaso, que repetían algunos diarios de renombre universal. Estos fueron los argumentos principales que se esgrimieron para justificar el fracaso.

El primero, que las compañías norteamericanas expulsadas del país estaban dificultando las ventas del cobre. Efectivamente una compañía cometió la torpeza de iniciar un juicio de embargo respecto a una partida de cobre, que la Democracia Cristiana por supuesto condenó. Pero es necesario ver la realidad. El embargo afectó una partida de cobre cuyo valor era de dos millones de dólares en una venta anual de 600 millones de dólares o más. Por otra parte, el embargo no se llevó a efecto porque los Tribunales franceses no acogieron la demanda de la compañía. ¿Puede decirse que ésta es la razón para explicar el fracaso?. La segunda es el bloqueo económico, cuyas características no se precisaron y que sólo podría traducirse en imposibilidad de vender productos, lo que nunca ocurrió o la imposibilidad de obtener créditos, lo que tampoco ocurrió, pues con cifras dadas por el propio gobierno anterior ante el Club de París, el Fondo Monetario y otros organismos se prueba que el gobierno de la Unidad Popular dispuso de más créditos y endeudó al país más que ningún otro en la historia de Chile en tan breve plazo.

El otro argumento es que éste era el costo de la revolución y del avance social. Esto habría sido verdadero si hubieran recibido un país estagnado. No es así. Recibieron un país en pleno proceso de transformación social y en plena marcha las reformas tributarias, educacional, agraria, la nacionalización de las riquezas básicas, al igual que activos planes de salud, construcción de escuelas y viviendas.

La Unidad Popular, con el voto unánime del Congreso, nacionalizó el 49 por ciento del cobre, ya que el 51 había sido nacionalizado en el gobierno de la Democracia Cristiana. Inició un acelerado proceso de estatización de industrias. La Democracia Cristiana no estuvo en contra de este proceso, sólo exigió que se hiciera dentro de la ley, fijando los límites del área social y privada. Nada de eso se obtuvo, pues se siguió el proceso saltándose la ley y muchas veces con atropellos, asaltos y violencia.

Pero la más grave fue el tremendo fracaso del área estatizada. Se dijo que el gobierno financiaría el desarrollo económico con las utilidades de las empresas cuyo control tomaría el Estado. El año 1973 estas empresas perdieron más de 150 mil millones de escudos. Si se considera que el presupuesto nacional era una cifra equivalente, se medirá la magnitud del fracaso. Es también efectivo que aceleraron al extremo la reforma agraria iniciada por la Democracia Cristiana, pero quisieron convertir toda la agricultura en haciendas estatales colectivas, lo que fue resistido por el campesinado. Se eliminó a los técnicos, se desorganizó toda la infraestructura, y en vez de respetar la ley, se asaltaron las propiedades y las ocuparon con gente que muchas veces no eran campesinos. Estas fueron, entre otras, las causas del fracaso agrícola. Ostensiblemente disminuyó la construcción de viviendas y de escuelas. Basta decir que en tres años no se construyeron ni 300 escuelas, mientras el gobierno de la DC construyó 3.600. Estos son hechos. Un último aspecto que creemos necesario destacar, ya que no podemos referirnos a todo, lo constituye el clima de odio y violencia que reinaba en el país. Toda crítica, toda observación, era contestada con las injurias más violentas para quienes tenían la audacia de señalar los errores. El Partido Socialista y el Partido Comunista crearon organizaciones armadas. Los Socialistas la llamaron “Elmo Catalán” y los Comunistas constituyeron la tristemente célebre brigada “Ramona Parra”. Se constituyeron, asimismo, los llamados “cordones industriales”, que rodeaban las ciudades en forma estratégica; y como consecuencia de la escasez, se organizó el racionamiento sobre la base de organismos políticos que empadronaron a los habitantes para ejercer el control sobre la vida de la población.

Como consecuencia de todo esto murieron cerca de cien personas y hubo innumerables heridos. Así murió el ex Vicepresidente de la República y uno de los fundadores del PDC, don Edmundo Pérez Zujovic, vilmente asesinado al salir de su casa por los miembros de una organización extremista. Los tres asesinos habían sido detenidos al final del gobierno de la Democracia Cristiana por haber perpetrado asaltos a mano armada y condenados por losTribunales de Justicia a varios años de prisión.

El primer acto del gobierno de la Unidad Popular fue dejar en libertad a estos detenidos por actos ilegales y entre ellos los tres que causaron la muerte de ese dirigente democratacristiano. Al indultarlos, el Presidente Allende justificó su acto llamándolos “jóvenes idealistas”.

También murieron víctimas de esta violencia varios dirigentes juveniles de la DC y quedaron centenares de heridos.

Cuando los obreros del cobre en huelga buscaron refugio en el local central del Partido fueron atacados y hubo que instalar una posta de auxilios que en el día atendió, según información oficial del PDC, a más de 700 personas con heridas de toda especie, entre ellas 120 de carácter grave. Ese día el presidente Aylwin y otros dirigentes, entre ellos yo mismo, estábamos en el local del Partido y pudimos ser testigos de lo que ocurría.

Estas son las razones por las cuales el Partido Demócrata Cristiano estuvo en la oposición, oposición que progresivamente se hizo más dura por efecto de los abusos cada vez más graves que se cometían.

La posición del PDC en esta materia es intachable. Pasando por encima de su interés político inmediato nunca rehuyó buscar soluciones para el país. Esto es tan claro que incluso se criticó acerbamente al partido por aceptar el diálogo.

Cada vez que el Presidente de la República deseó conversar con la directiva, a pesar de las reiteradas veces que ésta fue engañada, no se negó a hacerlo para que no se quebrara el régimen democrático. De eso hay constancia en las declaraciones de los presidentes del Partido, señores Renán Fuentealba y Patricio Aylwin.

Cuando el conjunto de los obispos chilenos hizo un llamado para salvar la paz y evitar el conflicto y pidió un diálogo entre los hombres de buena voluntad, el Presidente del PDC aceptó hacerlo y planteó públicamente algunas bases para ello, que en último término significaban como condición básica volver al respeto de la Constitución y la ley. Todo esto que afirmo está en documentos públicos aparecidos en la prensa y difundidos por la radio y la TV. El Presidente de la República aceptó en principio nuestro planteamiento, para después rechazarlo. A fines de agosto, a pesar de que estas conversaciones terminaron por la imposibilidad total de que el Gobierno aceptara los planteamientos del Partido – que eran extremadamente moderados, vistas las circunstancias - nuevamente hubo una reunión en la cual el Presidente de la República, como lo ha dejado establecido el señor Aylwin, no presentó una sola base de entendimiento, afirmación nunca rebatida.

La directiva del Partido llegó a la convicción de que exclusivamente se estaba ganando tiempo para preparar el control total del poder por parte de la Unidad Popular y acelerar su aparato paramilitar y el reparto de armas.

Nadie puede, pues, decir que la Democracia Cristiana no agotó los procedimientos para llegar a un acuerdo. Jamás se le hizo una proposición seria. Nunca el Presidente ofreció una fórmula de gobierno. Al revés, señaló que sería imposible el ingreso de la DC al Gabinete por la oposición socialista y de los partidos integrantes de la Unidad Popular.

Las Fuerzas Armadas, llamadas por la propia UP, aceptaron por tres veces en estos años integrar gabinetes ministeriales. Los partidos de la Unidad Popular, después de hacer profesión durante 40 años de antagonismo hacia las instituciones armadas, fueron precisamente los que trataron de mezclarlas en política, a pesar de su reiterada voluntad de no aceptar. Su presencia no logró modificar las líneas de acción gubernativa para evitar la catástrofe que se advertía venir.

Pocos días antes del 11 de septiembre, advirtiendo la directiva de la DC la gravedad de la situación convocó a los jefes provinciales del Partido de todo el país, quienes por unanimidad recomendaron como supremo arbitrio que los senadores y diputados de la DC presentaran las renuncias a sus cargos sobre la base de que el gobierno llamara a un plebiscito y se sometiera a sus consecuencias para buscar así una salida democrática al poder. Esto fue aceptado por la directiva y los parlamentarios, que hicieron pública su decisión de renunciar. La proposición de un plebiscito fue siempre rechazada, pues si obtuvieron el 43 por ciento en marzo del 73, después la situación se degradó con gran rapidez, en especial porque se hizo ya perceptible el caos económico y político.

Yo pregunto: ¿Puede un Partido hacer mayor esfuerzo y un mayor sacrificio, siendo mayoritario en ambas ramas del Congreso en una elección reciente en que tuvo que soportar el embate y la violencia del gobierno, que ofrecer pública y responsablemente la renuncia de sus parlamentarios con el fin de buscar una salida democrática para el país?. Esta es la realidad. Por eso la Democracia Cristiana chilena puede decir ante el mundo que una vez más dio un ejemplo de honradez democrática y de lealtad con sus principios. Un análisis objetivo de los hechos revela que la razón fundamental de que esta vieja democracia haya sufrido este embate fue el gobierno de la Unidad Popular, porque llevó al país a una situación que ninguno puede resistir y aún es admirable la solidez de la democracia chilena que resistió tanto. Surge de todo esto una reflexión básica. ¿Por qué lo ocurrido en Chile ha producido un impacto tan desproporcionado a la importancia del país, su población, ubicación y fuerza? ¿Por qué la reacción de la Unión Soviética ha sido de tal manera violenta y extremada? ¿Por qué el comunismo mundial ha lanzado esta campaña para juzgar lo ocurrido en Chile y para atacar a la Democracia Cristiana?. La razón es muy clara. Su caída ha significado un golpe grave para el comunismo en el mundo. La combinación de Cuba con Chile, con sus 4.500 kms. de costa en el Pacífico y con su influencia intelectual y política en América Latina era un paso decisivo en el control de este hemisferio. Por eso su reacción ha sido tan violenta y desproporcionada. Este país les servía de base de operación para todo el continente. Pero no es sólo esto. Esta gigantesca campaña publicitaria tiende a esconder un hecho básico: El fracaso de una política que habían presentado como modelo en el mundo. ¿Cómo explicar que esta experiencia que mostraban como camino a otros partidos democráticos y al socialismo europeo haya conducido a un país organizado y libre a tan terrible catástrofe económica y política, haya producido tal desesperación en las Fuerzas Armadas y en el pueblo chileno - pues éstas jamás podrían haber actuado sin la aquiescencia de la mayoría - hayan quebrado una tradición tan larga y tan honrosa que constituía nuestro orgullo?. Toneladas de propaganda no borrarán un hecho: Llevaron a un país de ejemplar vida democrática al fracaso económico y al derrumbe de sus instituciones. Su esquema doctrinario y práctico era erróneo y su conducción desastrosa. Tres días antes del 11 de septiembre, el Presidente de la República dijo al país: “Nos queda harina para tres días”. Se acababa hasta el pan. No había sucedido jamás. Eso es lo que no se quiere analizar. Mejor dicho, se quiere ocultar. Los socialistas europeos, democráticos y pluralistas, se sienten obligados a respaldar un partido que proclamaba su desprecio a la legalidad y como objetivo la revolución armada y violenta. Si no se quieren ver los hechos ni los documentos, al menos podrían leer con atención las críticas que formulara a este partido por su extremismo el propio Partido Comunista, que varias veces lo llamó a la cordura. El otro hecho que la Democracia Cristiana debe analizar es el problema de las comunicaciones. No hay ninguna duda de que el caso chileno es un buen ejemplo de cómo un intenso aparataje de propaganda es capaz de presentar las mayores falsedades y convertirlas en realidad. Ya eso venía ocurriendo desde el comienzo del régimen, que como otros similares, no se limitaba en cuanto a gastos de propaganda.

Pero lo ocurrido después del 11 de septiembre es algo inverosímil para los chilenos. Fueron miles los que escucharon decir a la Radio de Moscú que habían muerto 700 mil personas, en dos días. Otros hablaban de 30.000 y que corrían ríos de sangre en Santiago. Para nosotros una sola vida humana no tiene precio. No decimos esto por disminuir la tragedia a que el país fue llevado, pero según nuestras informaciones, los muertos no llegarían a dos mil, lo que es bien diferente a tan burdas mentiras.

Entre las miles de falsedades que se propalaron: Murieron 35 parlamentarios. Falso. Ninguno. Fue asesinado Neruda. Falso y ridículo. Todos los órganos de publicidad le rindieron homenaje como a nadie en muchos años y en el edificio del Congreso Nacional la bandera se izó a media hasta en señal de duelo.

Se destruyó el Hospital Barros Luco, el mayor de Chile. No hay un solo hospital destruido ni dañado en la más mínima parte. En el Hospital Barros Luco no hay ni un vidrio quebrado .A qué seguir. Son cientos de ejemplos.

No ha faltado un programa de televisión en Europa que presentó como señales de bombardeo vistas del anterior terremoto.

Pedimos una sola cosa: Vengan a ver lo que decimos. Tenemos derecho a pedirlo a nuestros amigos. Así lo hizo el señor Bruno Heck, dirigente de la DCU, quien pudo comprobar la verdad.

Que vengan a ver si hay alguna casa bombardeada en alguna población. En todo Chile sólo dos, por desgracia: La Moneda y la casa residencial de los Presidentes, adquirida en el gobierno de la Unidad Popular.

Que vengan a ver si hay una industria o centro minero donde haya caído una sola bomba. Nosotros no somos parte del actual gobierno. No defenderemos los errores que se cometan, inevitables algunos, en una situación tan terriblemente difícil.

Pero tampoco podemos aceptar que la mentira se transforme en un sistema, mientras se ocultan las causas de una situación para encubrir la responsabilidad de quienes arruinaron y destruyeron la democracia chilena.

¿Cómo se explica que quienes invadieron Hungría y Checoslovaquia, que ahora mismo silencian o procesan a científicos, poetas y escritores, que no admiten ninguna crítica, ni la sombra de una libertad de información, pretendan dar lección de democracia a Chile y a este Partido?. Además de escandaloso, es ridículo. Alaban y mantienen relaciones con Cuba, con miles de muertos, y después de 12 años, aún con miles de presos políticos. ¡ No son ellos los que pueden enseñarnos a los democratacristianos y a Chile lo que es la democracia !.

Y lo que es aún peor. Sectores, es cierto minoritarios, en la propia Democracia Cristiana o en el mundo democrático, se dejan influenciar por esta propaganda o bien le hacen eco para ganar posiciones políticas y recibir el título de “izquierdistas”. Pobre destino el de esos grupos: Serán utilizados, primero, o servirán de puente para debilitar a nuestros partidos.

La posición popular, de avanzada y de justicia que sustenta la Democracia Cristiana es tan sólida que no puede admitir este verdadero “chantage” político. Y nadie puede darnos lecciones de amor a la libertad y la democracia. Somos realmente pluralistas y estamos dispuestos a concertar acciones con otras fuerzas políticas, pero no podemos hacerlo bajo un signo de permanente debilidad o sometimiento.

Cada partido en esto es soberano. Somos los primeros en respetar sus decisiones y comprender que es imposible juzgar desde fuera los condicionamientos de cada situación. Creemos, sí, que para poder formular una opinión, lo primero que debe existir es respeto y solidaridad y la confianza necesaria en el testimonio de quienes han estado vinculados durante una vida por comunes ideales y la evidencia de haberlos servido con inquebrantable lealtad.

En esto sin duda el comunismo mundial nos da una permanente lección. Señor Presidente, éste es a nuestro juicio el proceso de lo ocurrido en Chile. Naturalmente surge ahora la gran interrogante de cuál es el porvenir. A este respecto, es la directiva oficial del partido la que dará una opinión autorizada.

Sin embargo, no puedo dejar de dar la mía propia, que he confrontado con un gran número de democratacristianos. A mi entender, Chile afronta un período en extremo difícil y duro. Yo diría tal vez el más difícil de la historia. El desastre económico no se conocía en su verdadera magnitud. Reorganizar desde sus bases todo el aparato productivo, hacer renacer la agricultura, renovar la maquinaria, detener la hiperinflación, etc., será una tarea que exigirá enormes sacrificios.

Por otra parte, más de la mitad de las armas no se encuentran aún, hecho cuya trascendencia es fácil de apreciar.

Desde luego nuestro partido no integra el gobierno, como ya lo he dicho. El gobierno está formado enteramente por las Fuerzas Armadas y era difícil, por no decir imposible, que así no fuera.

Todos los chilenos, o al menos la inmensa mayoría, estamos vitalmente interesados en que se restablezca rápidamente la democracia en Chile. Y para esto es necesario que el país salga del caos y, en consecuencia, que el gobierno actual tenga éxito. Las Fuerzas Armadas - estamos convencidos - no actuaron por ambición. Más aún, se resistieron largamente a hacerlo. Su fracaso ahora sería el fracaso del país y nos precipitaría en un callejón sin salida. Por eso los chilenos, en su inmensa mayoría, más allá de toda consideración partidista, quieren ayudar, porque creen que ésta es la condición para que se restablezca la paz y la libertad en Chile. Cuanto más pronto se destierre el odio y se recupere económicamente el país, más rápida será la salida.

La Democracia Cristiana está haciendo, a mi juicio, lo que está en su mano en esta perspectiva, sin renunciar a ninguno de sus valores y principios, siendo en este instante sus objetivos más fundamentales:

- Pleno respecto a los derechos humanos - Pleno respeto a las legítimas conquistas de los trabajadores y campesinos. - Vuelta a la plenitud democrática.

Sabemos que esto no es fácil. La situación entera no es fácil. Y por eso mismo debemos actuar con la mayor responsabilidad.

Señor Presidente: Excúseme usted lo extenso de esta comunicación, pero ello se justifica por la importancia del problema que trata y por la forma como se ha distorsionado la verdad.

Por desgracia, los innumerables documentos y actuaciones de la Democracia Cristiana durante estos tres años no fueron dados a conocer en Europa. Esto justifica la extensión de mi carta.

Quiero terminar diciéndole en esta ocación que recuerdo dos hechos de mi viaje a Europa de 1971. En esa oportunidad un gobernante europeo me dijo que nuestro país estaba perdido y agregó textualmente: “Cuando el comunismo agarra, nunca suelta”. Poco después un alto representante de la Democracia Cristiana en el gobierno de su país manifestó que el caso chileno era una caso perdido.

A ambos les dije que estaban equivocados, porque si bien Chile quería un avanzado proceso de transformación social, jamás aceptaría un régimen totalitario. Los dos me miraron con esa benevolencia con la que se trata a un visitante ingenuo.

Con la misma seguridad con que afirmé en ese entonces que Chile saldría adelante, puedo afirmar hoy que, a pesar de lo duro y doloroso que pueda ser el esfuerzo, nuestro país se levantará y volverá a dar una lección de democracia y de libertad. Y en esa tarea está empeñado este país, y la Democracia Cristiana una vez más desempeñará un papel conforme a lo que ha sido su historia y es su porvenir. Saluda con la mayor atención al señor Presidente.

Eduardo Frei Montalva

http://www.kaosenlared.net/noticia/chile-nadie-olvide-quienes-fueron-son-seran-enemigos-pueblo.junto-conc