Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Un teatro de Líbano despierta las emociones palestinas.

Líbano es el hogar de más de 400.000 palestinos, muchos son de la segunda, tercera y cuarta generación de refugiados que huyeron de las guerras árabe-israelíes en 1948 y 1967. El sábado, una compañía de teatro de Beirut presentó Volver a Haifa, una obra sobre una pareja de palestinos que visitan su antigua casa en Israel, y encuentran al hijo que abandonaron para ser criado por un israelí.


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VOA - H. Murdock En la obra, "Regreso a Haifa", Said y Safia, interpretados por Ghanam Ghanam y Taha Raeda, regresan a la casa de la que huyeron de la guerra de 1948 entre árabes e israelíes para encontrar al hijo que abandonaron en manos de un judío, y un soldado israelí.


En la caracterización de El regreso a Haifa, Said y Safia son evacuados de su casa por la fuerza durante la guerra de 1948 entre árabes e israelíes, abandonando a su bebé. Veinte años más tarde, Israel gana la guerra de Seis Días, y las fronteras se abren.

Como muchas familias palestinas, Said y Safia viajan a Haifa, la que fuera una vez su casa, ahora está en una ciudad israelí.

En Haifa se encuentran con que su casa es ahora el hogar de Miriam, una refugiada judía de la II Guerra Mundial, y la madre adoptiva de Dov, el hijo que ellos abandonaron.

Dov se crió entre judíos, y ahora es un soldado israelí. Dov, interpretado por Hussein Nakhal, culpa a sus padres por abandonarlo e insulta a los árabes en general. "Han pasado veinte años, señores. ¡Veinte años! ¿Qué hicieron durante todo ese tiempo? ¿Qué hicieron para traer a su hijo de vuelta? Ustedes son impotentes. Ustedes son ignorantes", les dice.


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VOA - H. Murdock
En la inauguración de la obra una pareja de jóvenes palestinos, interpretado por Haroutioun Izmirilian y Samira al-Asir (al frente), se encuentra en su casa en Haifa, que ahora es una ciudad israelí.


La obra se inauguró el sábado para conmemorar el 62 º aniversario de la aprobación de la Resolución 194 con promesas para todos los refugiados, judíos y palestinos, el derecho a regresar a sus hogares o ser compensados por sus propiedades. Gran parte de la resolución no vinculante nunca se llevó a cabo y los palestinos han sufrido la más larga crisis de refugiados en el mundo.

La historia fue escrita por el célebre autor palestino Ghassan Kanafani. Pero los miembros del público dicen sobre esta historia, que cada uno es una víctima, incluyendo a la familia israelí que vive en la casa que una vez fue una casa palestina.

En esta historia, cada uno es también por lo menos parcialmente responsable de su propio destino.

Después del espectáculo, la profesora árabe-estadounidense Laila Farah, de la Universidad DePaul en los Estados Unidos, dice que la historia cala profundamente entre los árabes en el Oriente Medio. "La cuestión palestina es el corazón de todos los conflictos en esta región y la gente lo toma como algo muy personal, ya sea que estén a favor o en contra", dijo Farah.

En el Líbano, los palestinos viven en los márgenes de la sociedad, sobre todo en los campos, sin derecho a voto, a la propiedad y al trabajo en muchas profesiones.

Aunque la mayoría nacieron y se criaron en el Líbano, son considerados extranjeros y rara vez pueden trabajar fuera de los campamentos de refugiados, donde el 60 por ciento de las personas están desempleadas o subempleadas.

Muchos palestinos en el Líbano dicen que ganar los derechos civiles básicos en el país en el que viven es más importante, y más realista, que recobrar el derecho de regresar a su patria.

Muchos libaneses dicen que a los palestinos no se les debe administrar los derechos civiles en el Líbano, ya que pueden perder la motivación por regresar a su patria, pero el actor Nakhal Hussein, quien interpreta al hijo, dice que los palestinos nunca dejarán de querer regresar. "Si tienes tus derechos civiles, eso no va a cambiar tu esencia", dijo Nakhal. "La esencia es volver a casa".

Los asistentes dicen que Volver a Haifa también explora la naturaleza de la identidad y cuestiona si una persona es quien nació para ser lo que es o para lo que fueron criados.

Robert Myers, professor de la American University en Beirut dice que la obra crea un mundo que permite a la audiencia examinar el cuestionamiento. "¿Era o es aún su hijo? Es una pregunta realmente interesante", dijo. -Porque está genéticamente destinado? Esta es una pregunta con la que vivimos ahora". Myers dice que, para un niño palestino criado por padres israelíes, no hay una respuesta fácil.


Traducido por Rashida Jenny Torres.


http://www.voanews.com/english/news/--111752129.html