Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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martes, 7 de diciembre de 2010

En recuerdo a Mansur Escudero

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"El rasgo principal de su trayectoria ha sido la tolerancia en todos los sentidos: religiosa, moral, personal, espiritual"



Autor: Juan Carlos de la Cal - Fuente: geaphotowords.com


El pasado 10 de octubre, Mansur Escudero, fundador y presidente de la Junta Islámica de España, fallecía repentinamente en su casa de Almodóvar del Río (Córdoba) mientras realizaba el primer rezo de la mañana. Neuropsiquiatra convertido al Islam hacía 40 años, Mansur luchó incansablemente para derribar los muros de la intolerancia religiosa y defender a los musulmanes del estigma violento y primitivo que le ha colocado la sociedad occidental. Por su carisma y corazón queremos recordarle hoy sin más motivo que un sentido homenaje a un hombre que pasó por la vida enseñando.

Todos los días, cuando no estaba de viaje, al despuntar el alba, Mansur (el Vencedor) Escudero bajaba a la pequeña sala de oración que hay junto a la entrada de la casa, se arrodillaba en dirección a La Meca y realizaba con parsimonia el primer rezo de la mañana. Luego salía a la terraza, respiraba con fuerza el aroma de azahar y frutales que rodean la casa y elevaba la vista hacia la imponente figura del castillo construido hace 14 siglos por los primeros musulmanes que llegaron a España. “Nos recuerda cada mañana que a pesar de todo el tiempo que ha pasado la brecha entre las religiones sigue siendo enorme. Por eso tenemos que derribar los muros de la intolerancia”, me comentó un atardecer a finales del verano de 2004.

Estábamos en las afueras de la localidad cordobesa de Almodóvar del Río donde el presidente de la Junta Islámica de España tenía su comunidad familiar (esposa y 10 hijos), una bonita chacra que bautizó como “Dar as Salam”, “remanso de paz” en árabe. El mismo lugar donde le encontraron trascendido y desencarnado del pasado 10 de octubre, después del primer rezo, el Fajr de la mañana: “¡En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso! … La oración es mejor que el sueño”… El malagueño Mansur Abdussalam Escudero dejó este mundo un domingo al amanecer, el día de la fiesta cristiana, la religión en la que nació bautizado como Francisco y con la que pugnó hasta el final de sus días por mantener un entendimiento que sólo él entendía.

En la mesa de su inmensa cocina, donde el fuego siempre está encendido “calentando corazones y curando heridas”, cabían todos los peregrinos de cualquier credo, esperando el momento de esas charlas interminables sobre lo divino y lo humano más allá de cualquier pretexto. “No estaba enfermo, ni tenía problemas de corazón. Simplemente llegó su hora”, dijo a los medios Isabel Romero, portavoz de la Junta Islámica, como si el hombre del que hablaba se hubiese ido de viaje.

La propia Isabel define el papel de Mansur en el mundo: “El rasgo principal de su trayectoria ha sido la tolerancia en todos los sentidos: religiosa, moral, personal, espiritual. Ha sido un defensor de los derechos de las minorías, no sólo de los musulmanes. Y ha sido un hombre alejado de cualquier dogmatismo, que ha luchado por una visión integradora de las religiones”. No hay más que echar un vistazo a su biografía oficial para vislumbrar la fuente de ese entendimiento tan abierto de la vida:

Mansur Escudero nació en Almáchar (Málaga) en 1947, hijo de padre de Valladolid, médico rural en la Axarquía malagueña, y madre de Zamora, ambos católicos. Bautizado con el nombre de Francisco, estudió el bachillerato con los jesuitas en San Estanislao de Koska, en Málaga.

Hombre de sólida formación intelectual, se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid en 1973. Se especializó en neuropsiquiatría en el Centro de Salud Mental de Córdoba, bajo la dirección de Carlos Castilla del Pino, con el que colaboró estrechamente durante siete años. Llegó a fundar el Centro de Relaciones Interpersonales de Córdoba, unidad pionera en España especializada en terapias gestalt y dinámicas de grupo. Durante el franquismo militó en el Partido Comunista de España (PCE).

Su conversión al Islam se produjo a finales de los 70. En 1980 fundó la primera comunidad de musulmanes españoles, la Sociedad para el retorno al Islam en España, que después se convertiría en la Comunidad Islámica de España. En 1989 dirige sus esfuerzos hacia la labor organizativa de los musulmanes en España y crea la Junta Islámica. Fue uno de los firmantes del Acuerdo de Cooperación entre el Estado y la Comisión Islámica de España en 1992.

Musulman activo

Mansur alcanzó gran notoriedad por su defensa del rezo compartido de cristianos y musulmanes en la Mezquita-Catedral de Córdoba, donde estos últimos tienen prohibida la oración. En este empeño llegó incluso a dirigirse al Vaticano, con nulos resultados. Su mensaje a la opinión pública estuvo siempre encaminado a desmontar los estereotipos negativos sobre los musulmanes en España, y más aún su criminalización colectiva tras los atentados del 11-S en Estados Unidos y el 11-M en Madrid. “La expresión terrorismo islámico es una aberración. El Islam es por definición contrario a la violencia”, decía.

Escudero era abiertamente progresista en lo político y social. Defensor de los derechos de la mujer (hablaba incluso de “feminismo islámico”) y de un Estado laico, expresó públicamente su respaldo a iniciativas del Gobierno socialista como la Alianza de Civilizaciones.

Galardonado en 2009 en Nueva York con el título de “Embajador Universal del Milenio para la Paz”, fue el único musulmán español mencionado en el estudio “Las 500 personalidades musulmanas más influyentes del mundo” publicado por la “School of Foreing Services” de la Universidad de Georgetown, destacando en su perfil “su abierta lucha contra el terrorismo perpetrado en nombre del Islam”.

Mucha vida para contarla en estas líneas.

Que Al-lah le acoja en su Jardín…
Juan Carlos de la Cal es miembro de GEA PHOTOWORDS


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