Oí al Mensajero de Dios -la paz y las bendiciones de Dios sean con él-, diciendo:

«Quien de vosotros vea una mala acción, que la cambie con su mano, si no pudiera con su lengua, y si no pudiera, entonces en su corazón, y esto es lo más débil de la fe».

Lo transmitió Muslim.

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lunes, 15 de noviembre de 2010

Desagravio al sheikh Muhámmad Ciarla.

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Assalamo 'aleicum wa ráhmatullahi wa baracatuh.

Bismilláhi ar-Rahmán ar-Rahím.


En mi país Argentina como en todos lados, hay siempre gente inadaptada y díscola que lleva cuentos y rumores, pero por lo general lo disimulan por miedo al ridículo. Sin embargo, no siempre es el caso, y es posible encontrar de vez en cuando que hay gente que no tiene ese mínimo de vergüenza que uno consideraría natural. Tal es el caso de una supuesta musulmana shi'ah de aquí de Facebook, y un conocido hermano de Córdoba, que se coaligaron en las últimas semanas para difundir falsas denuncias, en las cuales se mezcló información personal real con hechos y afirmaciones totalmente ficticias. Me refiero a las denuncias de Fátima Zahra de Chile, e Ismael Flores de Córdoba. Fatima Zahra ha difundido sus calumnias con el método de Goebbels, el ministro de prensa nazi: "Miente, miente, que algo quedará". Ella creyó sin duda que repitiendo una y otra vez lo mismo, aunque sea una falacia, alguien lo creerá. Muchos de los musulmanes que conozco se enredan en suposiciones sobre la vida de los demás y piensan así, que "algo de cierto debe haber". Y en alguna medida les funciona, porque en las semanas anteriores al menos tres musulmanes me preguntaron si las cosas que se decían de mí eran ciertas.

En esas supuestas denuncias se nos difamó a mí y al shéij Muhámmad Ciarla. En mi caso, la acusación fue de que yo era un "judío sionista encubierto, infiltrado para dañar a los musulmanes". Esta estupidez no es nueva, más bien data de años. Su origen es que allá por el año 2005 me involucré en actividades de difusión en defensa de Palestina y contra el terrorismo de Estado de Israel, y como parte de mi pacifismo y rechazo de todo racismo, entré en contacto con una organización antisionista judía ortodoxa, Neturei Karta. Esto provocó que un conocido musulmán sálafi de entonces hackeara mi cuenta de Hotmail y robara la comunidad virtual El Islam en Latinoamérica, bajo la acusación de que yo "hacía amistad con judíos". Luego, como la gente no puede mantener sus lenguas quietas, vinieron las especulaciones sobre mis orígenes, especulaciones inmorales según la ética islámica.

Pero lo que más me ha dolido en esta oportunidad es que en el caso del shéij Muhámmad A. Ciarla, nuevamente he vuelto a ver un rumor malvado y estúpido acerca de su sexualidad y vida privada, y muchos 'hermanitos' que disimulan ser serios y responsables lo han repetido, porque viven en realidad especulando a espaldas de los demás. El shéij Muhámmad Ciarla ha sido víctima durante años de esa infernal pasión que tiene la chusma por hacer especulaciones sobre la vida privada ajena, y estoy hablando de musulmanes, gente de la comunidad, que va a las mezquitas sonriendo y luego apuñalando por la espalda a sus hermanos, y en algunos casos a sus profesores, como en el caso de Ismael Flores.

Tales especulaciones constituyen una inmoralidad y pueden ser fácilmente desmentidas por la gran cantidad de hermanos que hemos conocido de cerca a este shéij. Yo conozco al shéij Ciarla hace ya diez años, y luego de que me mudara de Córdoba, cada vez que volví de visita, me alojé en su casa. Siento que fui probablemente uno de los hermanos musulmanes más cercano a él, y no recuerdo un sólo asunto de nuestras vidas privadas sobre el que no hayamos conversado como amigos alguna vez. Por ende, quiero dar aquí mi testimonio para desmentir de una vez por todas las maldades que se dicen acerca de él.

Muhámmad Ciarla es hijo de dos inmigantes sirios de clase media. Cuando era muchacho fue becado para ir a estudiar a Arabia Saudita siendo uno de los primeros becados en América Latina, y se recibió como licenciado en ciencias islámicas. Viajó por distintos países del mundo, como Inglaterra o España, como estudiante universitario, y cualquier persona que lo conoce puede notar que ha dedicado muchas horas de su vida al estudio del Islam o otras ramas del conocimiento, como los idiomas.

Cuando lo conocí, hacía ya tiempo que él era titular de la cátedra de árabe de la Facultad Superior de Lenguas de Córdoba, una ciudad famosa en todo Sudamérica por sus universidades. Su casa siempre ha sido un centro de reunión de estudiantes, en especial musulmanes. Su casa ha sido siempre un hervidero de alumnos, tablighs, visitantes, conversos, y otros shéijs como los profesores de la universidad del Hiyaz Muhámmad Ibn Sa'ud, que han ido a visitarlo y a rezar con él, y también funcionó como uno de los pocos centros de da'wah del país, cuando el Centro Islámico Rey Fahd de Palermo ni siquiera se había construido y la mayoría de las mezquitas árabes les cerraban las puertas a los conversos.

Conozco al menos una quincena de hermanos musulmanes que han sido asiduos visitantes suyos al igual que yo, yendo y viniendo por temporadas. Varios hermanos musulmanes de Argentina que estudiaron en universidades islámicas del Hiyaz, fueron becados con una carta de recomendación del shéij Muhámmad A. Ciarla, como los shéijs Abdel Qadr Muhiddín, Isa García, Sirhan 'Ali Sánchez o 'Ali Pacheco.

Muchos hermanos que estábamos de paso por su ciudad o en problemas hemos recibido alojamiento en la casa del shéij, hemos convivido con él, hemos visto sus hábitos y sus costumbres, leído muchos de los libros de su inmensa biblioteca, y nos hemos sentado a tomar el te a su mesa. Incluso un hermano musulmán que vino de Alemania a hacerse una operacion de salud, estuvo tres meses completos viviendo en la casa del shéij, porque no tenía dónde quedarse. Cuando mi ex esposa, mi hijo y yo estuvimos en Córdoba, el shéij amablemente nos cedió su habitación y se fue a dormir a una catrera para que estuviéramos más cómodos con el niño.

Muchos de los hijos de los árabes musulmanes de Córdoba iban a estudiar árabe a su casa mientras yo estaba de visita. Yo aprendí el alfabeto y los rudimentos de la lengua árabe con él y jamás me cobró un centavo. Junto conmigo, en esas clases gratuitas allá por el año 2000, estudiaron dos jóvenes conversos: Ismael Flores, y Yusuf Oliva.

Además, Muhámmad Ciarla dirigió durante años la oficina de WAMY (World Assambley of Muslim Youth) para Sudamérica, y antes de eso la yama'at al-ahbab al-islamíyah de jóvenes musulmanes cordobeses, con la cual se convirtieron al Islam algunos de los hermanos que posteriormente cursarían estudios en Arabia Saudita. Toda su vida ha estado involucrado o participando de actividades de difusión islámica (da'wah). En la página Web Islam, puede encontrarse una ponencia suya preparada para el congreso El Islam en las Dos Orillas sobre la Presencia de Árabes Musulmanes en América Latina.

Además, yo aprendí de él a recitar el Corán; historia y literatura musulmana, doctrina, discutimos tópicos de lingüística, me enseñó pronunciación del inglés británico, entre muchísimas otras cosas. El shéij recibía hasta hace unos años a un nutrido grupo de musulmanes, todos los sábados, entre 5 y 15 persona, que se reunían a rezar con él, a tomar te y escucharlo recitar el Corán y su traducción, y que supongo que siguen concurriendo.

De todo esto que he contado, están de testigo al menos, más de la mitad de los musulmanes argentinos que conozco, y muy en especial los cordobeses. En los últimos años, un grupo de hermanos sufíes de Buenos Aires le pagaba el pasaje una vez por mes desde Córdoba hasta Buenos Aires para que les diera clases de árabe e Islam. Así que también muchos musulmanes de Buenos Aires tuvieron la oportunidad de conocerlo, y muchos de ellos están aquí en Facebook, le tienen un gran respeto y lo consideran aún su profesor.

Por ende, es indignante que alguien que no ha tenido la oportunidad de conocerlo de cerca, como lo hemos conocido los musulmanes de Argentina, se enrede a especular sobre su vida privada, sobre si realmente es un shéij, sobre su ascendencia étnica, etc. Esos rumores son sin duda una inmoralidad y una sospecha inaceptable contra alguien que ha ofrecido su hospitalidad a tanta gente, sin absolutamente nada que esconder. Quisiera ver cuántos de los hermanitos y hermanitas que pasan en las sombras susurrando sobre su vida privada han hecho tanto por el Islam y los musulmanes argentinos como el shéij Muhámmad Ciarla.

Ahora, si calumniar a alguien sin conocerlo es una inmoralidad, ¿qué decir de quien se ha sentado a su mesa, ha bebido del té y la comida que él cocinaba y servía, y ha estudiado el árabe con él? ¿Qué decir de quien, como Ismael Flores, ha estado entre los jóvenes conversos que íbamos a su casa a reunirnos cada semana durante los últimos años para aprender árabe?

Fatima Zahra ha reconocido que Ismael Flores le proveyó a ella nombres reales otros detalles de nuestras vidas, que luego mezcló con las locuras y falacias que inventaró. Además, él no lo negó. Muchos de los hermanos argentinos con nombre y apellido que se han consternado con esas publicaciones de una supuesta musulmana chilena, intentaron denodadamente averiguar quién le pasó a ella los pocos datos reales con que adicionó sus denuncias, y dicen tener pruebas irrefutables de que fue Ismael Flores. Aparentemente, el "motivo" de Ismael Flores para hacer esta barbaridad sin nombre, es que quedó muy ofendido con nosotros porque el shéij y yo "le criticamos" algunas de las cosas que publica aquí en Facebook para seducir muchachas.

Yo conocí a Ismael allá por el año 2000, lo quise muchísimo, lo consideraba mi amigo y mi hermano musulmán. compartió conmigo momentos de su vida al tiempo de su conversión, que no mencionaré aquí, y hasta tuve la oportunidad de conocer a casi toda su familia.

Honestamente, no me cabe en la cabeza cómo pudo hacer una cosa así. Ya en los últimos meses todos notamos que está agresivo y se irrita con mucha facilidad. Evidentemente también ha perdido la vergüenza y los escrúpulos. Le pido a Dios que lo componga y lo corriga, para que vuelva a ser el hermano musulmán que todos conocíamos, antes de este cambio inesperado de su parte.

En fin, ese es mi testimonio sobre este penoso asunto.

Que Dios corrija los asuntos de los musulmanes, wa salamo 'aleicum wa ráhmatullah.

Moámer Mouhiddin Darman